Así prepara Anouk Medina, pastelera profesional, la auténtica tarta de queso vasca: dorada por fuera y fundente por dentro

Así prepara Anouk Medina, pastelera profesional, la auténtica tarta de queso vasca: dorada por fuera y fundente por dentro

La tarta de queso vasca o basque cheesecake ha conquistado los paladares de todo el mundo gracias a su exterior dorado y caramelizado y su interior cremoso que se funde en la boca. Pocas tartas consiguen ese equilibrio y contraste tan perfecto.

A pesar de su aparente sencillez, lograr este equilibrio requiere de cierta técnica, precisión y algunos secretos que solo los pasteleros profesionales conocen. Anouk Medina, pastelera en The Velvet Taste, muestra cómo preparar la auténtica tarta de queso vasca en casa, revelando esos detalles clave que logran esa textura única: bordes firmes, superficie dorada y casi líquida y fundente en el centro.

Así es la auténtica tarta de queso vasca (y por eso no se parece a las demás)

La tarta de queso vasca o basque cheesecake no admite reinterpretaciones innecesarias. Su esencia se encuentra en la sencillez y en una elaboración que huye de adornos. Nació en el País Vasco, como un postre sencillo, casi austero y así se mantiene en su versión más auténtica.

Lo que sí tiene y diferencia a la tarta de queso vasca del resto de tartas de queso o cheesecake es su textura. La pastelera, Anouk Medina, lo explica a la perfección: "Aquí se busca que la superficie quede intensamente dorada o quemada, mientras que en su interior se conserva un corazón suave y cremoso". No lleva base de galleta ni capas intermedias, el protagonismo absoluto es del queso y de la cocción. La capa exterior oscura es una seña de identidad que aporta mucha profundidad de sabor.

En esta receta no hay aromas agregado, ni ralladuras cítricas, ni ingredientes que suavicen en exceso. Tampoco tiene una estructura muy firme ni un corte limpio: la auténtica tarta de queso vasca se sirve casi temblorosa, destacando ese punto fundente que se deshace al contacto con la cuchara.

El ingrediente que define la textura de la tarta de queso vasca

En una buena tarta de queso vasca hay un ingrediente determinante que marca la diferencia en el resultado final: el queso crema. No todos los quesos crema funcionan igual al hornearse a altas temperaturas. Por ello es tan importante elegirlo bien.

La clave está en seleccionar un queso crema que sea alto en contenido graso y que tenga una textura densa, capaz de soportar una cocción intensa sin separarse ni perder cremosidad. Los quesos demasiado ligeros o pensados para untar en frío tienden a dejar una tarta más cuajada y menos cremosa.

Este pequeño detalle define el contraste entre una tarta de queso cualquiera y una que realmente reproduzca la esencia de la tarta vasca: intensa, untuosa y con un interior fundente, después del reposo adecuado.

La receta paso a paso de la tarta de queso vasca

Este es el paso a paso que sigue la pastelera Anouk Medina para que la tarta de queso vasca quede dorada por fuera y cremosa por dentro.

Ingredientes

  • 400 g de queso crema
  • 120 g de azúcar granulada
  • 4 huevos
  • 15 g de maicena
  • 200 g de crema de leche
  • Esencia de vainilla

Preparación

  1. Colocar el queso crema a temperatura ambiente en un bol y batir hasta que quede suave y cremoso.
  2. Añadir el azúcar y mezclar bien hasta integrarla por completo. Agregar los huevos uno a uno, batiendo hasta obtener una mezcla homogénea.
  3. Agregar la maicena tamizada y la esencia de vainilla. Mezclar hasta que no queden grumos.
  4. Añadir la crema de leche y remover con cuidado, sin sobrebatir.
  5. Colocar un papel de horno ligeramente humedecido en un molde unos 18 cm, cubriendo bien la base y las paredes.
  6. Verter la mezcla en el molde y hornear a 200 ºC durante unos 40 minutos hasta que la superficie de la tarta quede bien dorada, con los bordes firmes y el centro ligeramente tembloroso.
  7. Dejar reposar la tarta dentro del horno apagado hasta que entibie. Luego, refrigerarla toda la noche para que obtenga la textura ideal.

El truco profesional para que quede dorada por fuera y fundente por dentro

Anouk Medina da las claves para conseguir que la superficie de la tarta quede bien tostada y el interior esté realmente cremoso. Como señala es importante "integrar bien los huevos y la crema de leche, pero sin sobrebatir". El motivo es que una mezcla excesivamente aireada introduce burbujas que se expanden con el calor y colapsan al enfriarse, dando lugar a una tarta demasiado seca o con grietas. La textura final debe ser lisa y homogénea, pero densa.

Otro punto decisivo es la temperatura del horneado. Medina explica que "el horno debe estar precalentado a 200 ºC". Ese golpe de calor inicial es el que consigue que la superficie de la tarta se dore con intensidad, mientras que el centro se cocina lo justo para quedar cremoso y untuoso.

Por último, la pastelera apunta que "dejar la tarta en la nevera toda la noche mejora la textura y potencia el sabor". Es durante ese tiempo cuando los ingredientes se estabilizan, convirtiendo el interior tembloroso del horno en una cremosidad más suave, firme y llena de sabor, sin perder el toque fundente.

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