La ensaladilla rusa es uno de esos platos que parecen inamovibles. Patata, zanahoria, huevo duro, atún y mayonesa forman una combinación que se repite en miles de hogares españoles cuando llega el calor. Sin embargo, la cocina tradicional siempre ha evolucionado gracias a pequeños cambios, y eso es precisamente lo que propone Carmen Gahona, popular cocinera sevillana.
Con más de 100.000 seguidores en YouTube, Carmen comparte recetas caseras elaboradas desde su cocina, con el estilo cercano y espontáneo que la caracteriza.
Viuda del cantante Chiquetete y antigua propietaria de un restaurante en la Plaza de Abastos de Carmona (Sevilla), encontró en la cocina una forma de reinventarse y hoy se ha convertido en una referencia para quienes buscan recetas tradicionales con pequeños giros que marcan la diferencia.
En uno de sus vídeos más populares demuestra que una gran ensaladilla rusa no necesita atún. Su secreto está en una mayonesa muy especial elaborada con mejillones cocidos, capaz de aportar un sabor mucho más profundo y convertir una receta de siempre en una auténtica delicia.
El secreto está en la mayonesa: seis mejillones que cambian toda la receta
Lo más llamativo de esta ensaladilla es que el sabor a marisco no procede únicamente de los langostinos y los mejillones enteros que lleva la mezcla, sino también de la propia mayonesa.
Para prepararla, Carmen tritura:
- 1 huevo
- 6 mejillones cocidos
- 1 diente de ajo
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre
- Sal
- Media cucharadita de pimentón
Si la emulsión resulta demasiado intensa, añade un pequeño chorrito de leche para suavizar el conjunto, un truco casero que utiliza desde hace años.
Este procedimiento consigue repartir el sabor umami de los mejillones por toda la ensaladilla. En lugar de encontrar únicamente algunos trozos de marisco, cada cucharada queda impregnada de ese gusto intenso y ligeramente marino que caracteriza a los moluscos.
El aceite de oliva virgen extra, además, aporta personalidad a la mayonesa y refuerza el carácter mediterráneo de la receta.
El truco andaluz para que la ensaladilla quede mucho más cremosa
Más allá de la mayonesa, Carmen comparte otro consejo que utilizan muchos cocineros andaluces. La clave consiste en mezclar las patatas cuando todavía conservan parte del calor.
Según explica, la patata caliente absorbe mejor la mayonesa y el aliño penetra con mucha más facilidad. El resultado es una ensaladilla especialmente cremosa, sin necesidad de añadir una cantidad excesiva de salsa.
Para conseguirlo también recomienda cocer las patatas hasta que estén tiernas pero sin que lleguen a romperse, de forma que mantengan su estructura durante el mezclado.
Ingredientes y pasos para preparar la ensaladilla rusa de Carmen Gahona
Para preparar esta ensaladilla rusa necesitarás ingredientes muy habituales, como patatas, zanahorias, huevos y langostinos, a los que se suman los mejillones, protagonistas tanto del relleno como de la mayonesa casera que da un toque diferente a la receta.
Para la ensaladilla
- 4 patatas medianas (unos 800 g)
- 3 zanahorias (unos 200 g)
- 1 kg de mejillones frescos
- 300 g de langostinos cocidos
- 3 huevos
- Perejil fresco
- Sal
Para la mayonesa de mejillones
- 1 huevo
- 6 mejillones cocidos
- 1 diente de ajo
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre
- ½ cucharadita de pimentón
- Un chorrito de leche (opcional)
- Sal
Preparación
Aunque requiere varias elaboraciones, el proceso es sencillo si se sigue un orden. La clave está en cocinar bien las verduras, preparar una mayonesa cremosa y mezclar todos los ingredientes con cuidado para mantener su textura.
La elaboración requiere varias preparaciones, pero todas son muy sencillas. Siguiendo este orden conseguirás una ensaladilla cremosa, equilibrada y con todo el sabor del mar.
- Cuece las patatas y las zanahorias peladas en abundante agua con una pizca de sal hasta que estén tiernas, pero sin llegar a deshacerse. Aprovecha para cocer también los huevos durante unos 10 minutos. Una vez listos, deja que se enfríen.
- Limpia bien los mejillones y cocínalos al vapor durante un par de minutos, hasta que se abran. Retira las conchas y reserva la carne. Si lo deseas, guarda el caldo para utilizarlo en otras recetas.
- Pela los langostinos cocidos y córtalos en trozos pequeños. Reserva algunos enteros para decorar la ensaladilla al servir.
- Prepara la mayonesa de mejillones. Tritura el huevo, los seis mejillones cocidos, el ajo, el vinagre y una pizca de sal. Sin dejar de batir, incorpora el aceite de oliva virgen extra poco a poco hasta obtener una mayonesa espesa y cremosa. Añade el pimentón y, si la textura queda demasiado densa, incorpora un pequeño chorrito de leche.
- Corta las patatas y las zanahorias en dados pequeños y pica los huevos cocidos.
- Mezcla las patatas aún templadas con la zanahoria, el huevo, los langostinos troceados y los mejillones. Incorpora la mayonesa de mejillones y remueve suavemente para que todos los ingredientes queden bien integrados sin romperse.
- Prueba la ensaladilla y rectifica de sal si es necesario. Colócala en una fuente, alisa la superficie con una espátula, decora con los langostinos reservados y unas hojas de perejil fresco picado. Déjala reposar varias horas en la nevera antes de servir para que gane en sabor y textura.
Una receta muy completa desde el punto de vista nutricional
Esta versión de la ensaladilla reúne prácticamente todos los grandes grupos de nutrientes. Las patatas aportan hidratos de carbono complejos que proporcionan energía, mientras que la zanahoria añade fibra, vitaminas y antioxidantes.
Por su parte, los mejillones, los langostinos y los huevos ofrecen proteínas de alto valor biológico, además de minerales como hierro, yodo, zinc y selenio.
La mayor parte de la grasa procede de la mayonesa. Si se elabora con aceite de oliva virgen extra, predominan las grasas insaturadas características de la dieta mediterránea, aunque también es el ingrediente que concentra la mayor parte de las calorías del plato. Quienes deseen una versión más ligera pueden reducir ligeramente la cantidad de mayonesa sin perder el intenso sabor a marisco que aporta la base de mejillones.
De un plato de lujo ruso a uno de los grandes clásicos españoles
Aunque hoy se asocia a los bares de tapas y a las comidas familiares del verano, la ensaladilla rusa nació como una receta de alta cocina.
Su origen suele situarse en el restaurante Hermitage de Moscú hacia la década de 1860, donde el chef Lucien Olivier elaboraba una sofisticada “ensalada Olivier” con ingredientes tan exclusivos como urogallo, lengua de ternera, caviar, colas de cangrejo y una salsa cuya receta nunca llegó a revelar.
Con el paso de las décadas, aquellos ingredientes fueron sustituyéndose por otros mucho más asequibles como patata, zanahoria, huevo y mayonesa, dando lugar a la receta que terminaría extendiéndose por toda Europa.
En España existen referencias a la ensalada rusa ya en el siglo XIX y, con el tiempo, la popularización del plato hizo que acabara conociéndose cariñosamente como ensaladilla rusa, un nombre que ni siquiera los intentos de rebautizarla durante el franquismo consiguieron cambiar.
Hoy cada familia tiene su propia versión. Algunas incorporan aceitunas, otras guisantes o encurtidos, y propuestas como la de Carmen Gahona demuestran que todavía es posible sorprender con uno de los grandes clásicos del verano español.
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