Abre tu despensa un momento y mira qué encuentras dentro. Latas de atún, de tomate triturado, de garbanzos cocidos. Ahora abre otro de los armarios de tu cocina: tuppers de plástico, botellas reutilizables, quizá algún biberón antiguo que guardas de cuando los niños eran pequeños. Muchos de esos envases comparten un componente invisible con un nombre un tanto extraño: el bisfenol A. Quizá sus siglas te suenen algo más: BPA.
Pues bien, Europa ha dicho que se acabó. A partir del 20 de julio de 2026 queda prohibido utilizar este componente químico en cualquier material que entre en contacto con la comida que cocinamos y comemos. A continuación, te vamos a explicar qué es exactamente el BPA, en qué productos está presente, por qué Europa ha tomado la decisión de erradicarlo y, lo más importante, qué puedes hacer desde hoy mismo para reducir su presencia en tu día a día.
Qué es el bisfenol A y por qué está en tantos envases de tu cocina
Si no tienes conocimientos sobre química ni eres de esas personas que leen con detenimiento lo que dicen las etiquetas, es normal que no sepas muy bien de qué estamos hablando. Pero esa duda te la vamos a resolver. El bisfenol A es un compuesto que la industria ha utilizado desde los años cincuenta para fabricar sobre todo dos cosas que todos tenemos en la cocina. La primera, los plásticos duros y transparentes, como es el caso de esos tuppers rígidos que casi no pesan y que nos permiten llevarnos la comida al trabajo. La segunda, la capa protectora que recubre por dentro las latas metálicas de las conservas y los refrescos.
El problema es que este compuesto no permanece siempre dentro del envase. Con el calor, con el uso continuado, con el lavado en el lavavajillas o cuando la comida que guardamos es ácida o tiene grasa, pequeñas cantidades de BPA se van desprendiendo del material y acaban mezclándose con lo que comemos o bebemos. Es lo que los expertos llaman migración: el BPA pasa del plástico o del recubrimiento de la lata hasta tu comida sin que puedas verlo ni notarlo.
Y de hecho, esto no es algo nuevo. Si tienes hijos, quizá recuerdes que en 2011 empezaron a publicitarse biberones con el sello “libre de BPA”. Aquello fue una primera señal de que algo no iba bien, de que se estaban detectando problemas sanitarios ocasionados por este compuesto químico. Esa fue precisamente la razón que llevó a la Comisión Europea a prohibir la presencia del bisfenol A en los biberones: la salud de los bebés podía ser vulnerable frente a él. Pero a la industria se le ha seguido permitiendo su uso hasta hoy en envases de todo tipo, que son los que tenemos en la cocina. Hasta ahora.
BPA bajo la lupa: los hallazgos científicos que han llevado a Europa a prohibirlo
Seguramente te estarás haciendo una pregunta muy lógica: por qué se actúa ahora y no se ha hecho antes. La respuesta la encontramos en un informe que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó en 2023. Tras revisar cientos de estudios científicos, los expertos llegaron a la siguiente conclusión: la cantidad de BPA que hasta entonces se consideraba segura para el consumo humano era, en realidad, demasiado alta. Tan alta que no les ha quedado más remedio que rebajarla de forma drástica.
Lo que los científicos descubrieron es que el BPA afecta sobre todo al sistema inmunitario, que es el que mantiene activas tus defensas y te ayuda a no contraer enfermedades. Pero también encontraron que provoca efectos negativos tanto en el sistema hormonal como en el reproductivo. Y lo que es más importante: el BPA afecta de un modo transversal a cualquier grupo de edad, da igual si son personas mayores o niños.
Con todos esos datos sobre la mesa, a la Comisión Europea no le quedaron muchas dudas. En diciembre de 2024 decidió aprobar un reglamento que prohíbe el uso del BPA en la fabricación de cualquier envase o utensilio destinado a estar en contacto con los alimentos: latas, tuppers, botellas, revestimientos, tapas metálicas. La fecha límite para que la industria adapte sus productos a esta prohibición es el 20 de julio de 2026.
Latas, tuppers y botellas: cómo saber si contienen BPA
Ahora que ya sabes qué es el BPA y por qué Europa ha decidido prohibir su uso, lo que más te interesa es saber si está en los productos que tú utilizas habitualmente. Algunos ya te los hemos adelantado, pero en cualquier caso vamos a hablar de ellos con un poco más de profundidad.
El primero y el más común es el de las latas de conserva. Ya sea atún, tomate triturado, mejillones, maíz o sardinas, la mayoría de las latas que contienen este tipo de productos llevan por dentro ese recubrimiento de BPA que está en contacto directo con el alimento. Y no solo estamos hablando de alimentos sólidos: también está presente en latas de refrescos, cervezas o bebidas energéticas.
Los tuppers de plástico rígido y transparente, esos donde ponemos la ensalada de arroz o el pescado para llevárnoslo al trabajo, son otro clásico. Eso sí, conviene puntualizar que no todos los tuppers de plástico llevan BPA, pero los que se fabrican con policarbonato sí. Para salir de dudas, dale la vuelta al tupper y busca el triángulo de reciclaje que llevan en la base. Si dentro del triángulo aparece el número 7 junto con las letras PC, ese tupper contiene BPA. Los que llevan los números 1, 2, 4 o 5 son más seguros.
Las botellas de plástico reutilizables que nos llevamos al gimnasio o al trabajo para beber agua también pueden contener BPA, sobre todo las más antiguas o las que no llevan el sello “libre de BPA”. Lo mismo ocurre con los dispensadores de agua de plástico que hay en algunas oficinas. Y hay un detalle que poca gente conoce: las tapas metálicas de muchos botes de cristal también llevan un recubrimiento interior fabricado con BPA.
Las mejores alternativas para sustituir los envases con BPA
Si después de leer todo esto te estás preguntando qué materiales puedes utilizar de forma segura para ir renovando los envases, utensilios y organizadores de alimentos, quizá lo más seguro sea apostar por el vidrio. ¿Por qué razón? No libera ningún tipo de compuesto químico y lo puedes usar sin problema para calentar la comida en el microondas siempre que quieras.
El acero inoxidable es también una opción interesante, sobre todo si lo empleas para rellenar las botellas de agua y como fiambrera. Y otro material interesante es la silicona de calidad alimentaria, esa que viene certificada como “food grade”: también está libre de bisfenoles y resulta muy práctica para moldes, tapas y bolsas de conservación reutilizables.
Si a pesar de todo prefieres seguir comprando productos de plástico, fíjate en que lleven el sello “libre de BPA”. También tienes la opción de elegir aquellos que están fabricados con Tritan, un material que se desarrolló precisamente como alternativa segura al policarbonato. La ventaja es que los productos fabricados con Tritan son ligeros, transparentes y muy resistentes.
Ahora que ya sabes qué es el bisfenol A, en qué productos está presente y qué alternativas tienes a tu alcance, el resto depende de ti. Revisar lo que tienes en casa, ir renovando lo que haga falta y elegir mejor a partir de ahora es la mejor manera de cuidar de tu salud y la de los tuyos.
Si deseas leer más artículos parecidos a Europa prohíbe el bisfenol A en latas, tuppers y botellas: esto es lo que cambia en tu cocina, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Nutrición y salud.