El huevo es uno de esos ingredientes que parecen sencillos de preparar, pero que en realidad esconden una enorme versatilidad en la cocina. Está en un desayuno rápido, en una cena improvisada, en recetas tradicionales y también en platos de alta gastronomía. Frito, revuelto, en tortilla, escalfado… y, por supuesto, cocido. Pero incluso algo tan básico como cocer un huevo tiene sus trucos, y ahí es donde entra en juego el chef Jordi Cruz, que compartió en sus redes sociales uno de esos secretos de cocina tan útiles y prácticos.
En un vídeo publicado en su perfil de Instagram, el cocinero catalán —jurado de ‘MasterChef’ y uno de los chefs más reconocidos del panorama gastronómico español— desvela no solo cómo lograr el punto perfecto de cocción, sino también cómo facilitar una de las tareas más tediosas: pelarlo de forma fácil sin que se rompa.
El punto exacto del huevo cocido: más importante de lo que parece
Aunque muchos creen que cocer un huevo es simplemente meterlo en agua hirviendo y esperar, la realidad es que el tiempo lo cambia todo. Jordi Cruz lo resume muy bien en su vídeo: “Tres minutos es pasado por agua, seis o siete minutos es para que quede cocinado, pero con la yema jugosita y nueve minutos para que esté totalmente hecho”.
Esta precisión que expone el cocinero catalán no es casual, y es que en cocina profesional el control del tiempo es fundamental para conseguir unas texturas concretas. Un huevo pasado por agua puede ser perfecto para mojar pan, mientras que uno más cuajado funciona mejor en ensaladas o como base de otras elaboraciones.
El chef insiste que en este caso lo mejor es no improvisar si se busca un resultado consistente, cada segundo cuenta. Y ese control será precisamente el primer paso para que el huevo no solo quede bien cocido, sino también para que sea fácil de manipular después.
El truco de Jordi Cruz para pelar el huevo cocido: agua, sal y vinagre
Si hay algo que a casi todos nos ha pasado alguna vez es intentar pelar un huevo cocido y que la cáscara salga a trozos diminutos, llevándose parte de la clara por delante. Algo que puede resultar un poco desesperante incluso para quienes cocinan a diario.
Jordi Cruz comparte su truco para evitar problema y conseguir pelar un huevo cocido fácilmente en pocos segundos: “Es muy sencillo, pongo un litro de agua, 12 gramos de sal y 25 mililitros de vinagre”.
Cada uno de estos ingredientes tiene una función específica dentro del proceso de cocción. La sal no solo aporta sabor, sino que ayuda a mejorar la textura general del huevo. El vinagre, sin embargo, es el gran protagonista del truco. Según explica el chef: “el vinagre sirve para degradar el carbonato cálcico que compone la cáscara”. Esto significa, en términos sencillos, que la cáscara se vuelve ligeramente más frágil y fácil de retirar una vez el huevo está cocido.
Pero el chef va un paso más allá y añade otro detalle importante: “Si se fractura y sale un poquito de clara, esa acidez va a hacer que se coagule y no tengamos problemas”. Es decir, el vinagre no solo ayuda a pelar mejor el huevo, sino que también evita pequeños “accidentes” durante la cocción. El resultado es un huevo más limpio, más fácil de manipular y con menos riesgo de desperfectos al pelarlo.
Por qué funciona este truco de cocina realmente
Aunque pueda parecer un simple truco casero, lo cierto es que detrás hay química culinaria básica. La cáscara del huevo está compuesta principalmente por carbonato cálcico, un material que reacciona ligeramente ante medios ácidos como el vinagre.
Esa reacción no disuelve la cáscara, pero sí altera su estructura superficial, haciendo que se adhiera menos a la clara. Por eso, cuando el huevo se enfría, la separación entre ambos es mucho más sencilla.
Además, el choque térmico posterior —si se enfría rápidamente en agua fría— contribuye a que la membrana interna se contraiga ligeramente, lo que facilita aún más el pelado del huevo.
Cómo conservar los huevos cocidos correctamente
Una vez cocidos, los huevos pueden convertirse en un recurso muy práctico para tener listo en la nevera durante varios días, pero es importante conservarlos bien para que mantengan su sabor y textura.
Lo ideal es dejarlos enfriar completamente tras la cocción y guardarlos en el frigorífico sin pelar, ya que la cáscara actúa como una protección natural. Bien conservados, pueden aguantar en perfecto estado entre 3 y 5 días. Además, es recomendable mantenerlos siempre en la parte más fría del frigorífico y alejados de alimentos con olores fuertes, ya que el huevo tiende a absorberlos con facilidad.
Si ya están pelados, conviene almacenarlos en un recipiente hermético con un poco de papel de cocina ligeramente húmedo para evitar que se resequen.
Ideas rápidas y saludables para aprovechar los huevos cocidos
Una de las opciones más sencillas y deliciosas de consumir el huevo cocido es añadirlo a una tostada de pan integral con aguacate y un toque de sal y pimienta, ideal para un desayuno saludable o una cena ligera.
También se puede cortar en rodajas y añadir a ensaladas templadas con verduras asadas o legumbres, aportando proteína de calidad en segundos.
Otra idea rápida es triturarlo con un poco de yogur natural o mayonesa ligera para hacer un relleno cremoso de sándwiches o wraps. Incluso puede convertirse en un snack saludable simplemente con un poco de sal, pimentón o especias por encima.
Pequeñas preparaciones que demuestran que, bien aprovechado, el huevo cocido puede ser la base de muchas comidas equilibradas y sin mucho esfuerzo.
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