Jordi Cruz, chef: “Para una mayonesa perfecta, la clave está en usar un huevo a temperatura ambiente, aceite suave y 15 ml de zumo de limón”

Jordi Cruz, chef: “Para una mayonesa perfecta, la clave está en usar un huevo a temperatura ambiente, aceite suave y 15 ml de zumo de limón”

La mayonesa es una de las salsas más populares de la cocina española y, al mismo tiempo, una de las que más dudas genera. Basta un pequeño error durante la elaboración para que la mezcla se corte y haya que empezar de nuevo. El chef Jordi Cruz ha compartido en su perfil de Instagram algunos de los consejos que utiliza para conseguir una mayonesa casera estable y cremosa, insistiendo en un detalle que muchos pasan por alto: el huevo debe estar a temperatura ambiente antes de comenzar la emulsión.

Aunque parece una preparación sencilla, detrás de una buena mayonesa hay bastante técnica. La temperatura de los ingredientes, la velocidad con la que se incorpora el aceite o incluso la posición de la batidora pueden marcar la diferencia entre una salsa sedosa y otra imposible de recuperar.

El secreto que evita que la mayonesa se corte, según Jordi Cruz

Chef del restaurante ABaC de Barcelona, distinguido con tres estrellas Michelin, Jordi Cruz suele compartir en sus redes sociales pequeños trucos de cocina doméstica. En uno de sus vídeos dedicado a la mayonesa explica que una buena emulsión comienza utilizando un huevo que no esté frío y colocando la batidora completamente apoyada en el fondo del vaso antes de empezar a triturar.

Su método consiste en dejar que la emulsión se forme primero en la base y levantar la batidora poco a poco, incorporando el aceite de manera progresiva. De esta forma la mezcla adquiere cuerpo sin romperse.

También recomienda ajustar el punto de sal y acidez al final y recuerda que, si la salsa pierde demasiada consistencia, puede corregirse fácilmente.

La receta de mayonesa perfecta de Jordi Cruz, explicada paso a paso

Esta es la receta del chef catalán para una buena mahonesa casera (y cómo arreglarla si se corta)

Ingredientes

  • 1 huevo (a temperatura ambiente)
  • 200 ml de aceite suave (girasol o un oliva muy suave)
  • 15 ml zumo de limón de vinagre
  • 4/5 gr Sal

Preparación

  1. Prepara el vaso de la batidora. Para ello, pon en el vaso el huevo entero, una pizca de sal y el chorrito de limón o vinagre.
  2. Vierte el aceite con suavidad, intentando que quede en la parte superior sin mezclarse todavía.
  3. Introduce la batidora hasta el fondo del vaso, apoyada en la base, sin moverla.
  4. Enciende la batidora a velocidad baja o media y empieza a batir. Verás que la mezcla del fondo empieza a emulsionar y volverse blanca y espesa.
  5. Sube lentamente. Cuando la base esté bien ligada, sube la batidora muy despacio para que vaya incorporando el aceite de arriba. Este paso es clave para que no se corte.
  6. Ajusta sabor y textura. Cuando esté espesa y homogénea, prueba y corrige de sal o limón.

Si la quieres más ligera, añade una cucharada de agua y mezcla un segundo.

Consejos para que no se corte

  • El huevo debe estar a temperatura ambiente.
  • No muevas la batidora hasta que la emulsión esté formada.
  • Si se corta, puedes recuperarla empezando de cero y añadiendo 10 ml de agua a la mezcla cortada.

Ingredientes muy fríos o añadir el aceite de golpe: los errores que arruinan una mayonesa casera

La mayonesa es una emulsión, es decir, una mezcla estable entre dos ingredientes que normalmente no se unirían: el agua presente en el huevo y el aceite.

La responsable de mantener esa unión es la lecitina de la yema, un emulsionante natural que envuelve las diminutas gotas de aceite para impedir que vuelvan a separarse.

Cuando el aceite se incorpora demasiado deprisa, los ingredientes están excesivamente fríos o la emulsión se rompe por un movimiento brusco, la mayonesa “se corta” y vuelve a separarse en sus dos fases.

El divulgador Harold McGee explica en On Food and Cooking que controlar la velocidad de incorporación del aceite es mucho más importante que la fuerza con la que se bate la mezcla.

Mayonesa casera o industrial: cuál elegir según sabor, seguridad y estabilidad

En términos gastronómicos, muchos cocineros prefieren la mayonesa casera por una razón muy simple: el sabor.

Al prepararla en casa se puede elegir el tipo de aceite, aumentar o reducir la cantidad de limón, sustituirlo por vinagre, incorporar mostaza, ajo o diferentes hierbas aromáticas y obtener una textura mucho más fresca y cremosa.

La mayonesa industrial, por su parte, ofrece otras ventajas. Está elaborada bajo estrictos controles sanitarios, suele utilizar huevo pasteurizado y contiene estabilizantes y acidulantes autorizados que permiten mantener una textura uniforme durante mucho más tiempo.

No significa que una sea “buena” y la otra “mala”. Simplemente responden a necesidades distintas. La casera prioriza el sabor y la personalización; la industrial, la estabilidad y la seguridad microbiológica.

La forma correcta de conservar la mayonesa casera sin riesgos

Precisamente porque utiliza huevo fresco, la mayonesa casera requiere algunas precauciones. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda mantener este tipo de preparaciones siempre refrigeradas y evitar que permanezcan a temperatura ambiente durante periodos prolongados, especialmente en verano.

Si se prepara para personas mayores, niños pequeños, embarazadas o personas inmunodeprimidas, resulta aconsejable utilizar huevo pasteurizado.

También conviene elaborar únicamente la cantidad necesaria para el consumo inmediato o, como máximo, conservarla en el frigorífico durante un tiempo muy corto dentro de un recipiente limpio y tapado.

Otro consejo importante consiste en no reutilizar cucharas o utensilios que hayan estado en contacto con otros alimentos, ya que pueden introducir microorganismos en la salsa.

Los platos de verano en los que la mayonesa marca la diferencia

Pocas salsas son tan versátiles cuando llega el calor. La mayonesa es el ingrediente imprescindible de la ensaladilla rusa, probablemente una de las recetas más consumidas durante los meses estivales en España.

También resulta fundamental para preparar huevos rellenos, una opción fresca y sencilla para comidas familiares o aperitivos.

Combina especialmente bien con marisco cocido, como gambas o langostinos, y acompaña a la perfección pescados al vapor o a la plancha.

Otra de sus aplicaciones clásicas aparece en los bocadillos vegetales y los sándwiches, donde aporta jugosidad sin necesidad de recurrir a otras salsas más intensas.

Incluso sirve como base para preparar variantes como la salsa tártara, el alioli suave, la salsa rosa o diferentes mayonesas aromatizadas con hierbas, limón, chipotle o curry. La versatilidad de la mayonesa, sea la versión que sea, no está en discusión.

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