Las mejores latas de conservas con las que puedes combinar las patatas fritas de bolsa para los aperitivos de este verano

Las mejores latas de conservas con las que puedes combinar las patatas fritas de bolsa para los aperitivos de este verano

En verano apetecen recetas rápidas, poco elaboradas y que permitan disfrutar más del tiempo libre que de la cocina. Precisamente por eso, las conservas y las patatas fritas forman una pareja difícil de superar: son prácticas, están siempre listas y ofrecen infinidad de combinaciones que están muy ricas.

Desde unos clásicos mejillones en escabeche hasta unas navajas, unas sardinillas o una buena ventresca de atún, basta una buena lata de conserva para transformar una simple bolsa de patatas chips en un aperitivo de lo más sorprendente. Una propuesta sencilla, perfecta para improvisar una reunión con amigos, acompañar una bebida bien fría o disfrutar de una comida informal sin renunciar al sabor.

Mejillones en escabeche: el clásico que siempre triunfa

Si existe una combinación ganadora que gusta a casi todo el mundo, sin duda, es esta. El escabeche de los mejillones es perfecto para aportar acidez, especias y un ligero toque dulce que impregna ligeramente las patatas de bolsa sin llegar a reblandecerlas demasiado.

Cuando vayas a preparar este aperitivo, puedes potenciar su sabor aún más si añades unas gotas del propio escabeche sobre las patatas y terminas con un poco de cebollino picado. El contraste entre el crujiente de la patata y la jugosidad del mejillón es uno de esos aciertos que nunca pasan de moda.

Si quieres llevar esta combinación un paso más allá, el chef Jesús Sánchez propone una versión que transforma este clásico del aperitivo en un bocado todavía más sabroso. Su truco consiste en mezclar unas cucharadas de mayonesa con parte del escabeche de la lata hasta obtener una salsa cremosa y ligeramente ácida. Después, coloca una base de patatas fritas de bolsa, reparte la salsa por encima sin llegar a empaparlas, añade los mejillones en escabeche y termina con una pizca de pimentón, cebollino fresco picado y unas gotas del propio aceite del escabeche. En apenas un minuto se consigue un aperitivo con mucho más sabor, donde el crujiente de las patatas, la cremosidad de la mayonesa y la intensidad del escabeche convierte una sencilla lata de mejillones en una tapa digna de cualquier barra de bar.

Berberechos: frescura y sabor a mar en cada bocado

Los berberechos son otra de las conservas que mejor funcionan sobre una cama de patatas fritas crujientes. Su sabor limpio y ligeramente salino combina a la perfección con las patatas más finas y poco saladas, ya que estas no enmascaran el delicado sabor del marisco.

Un truco muy fácil consiste en añadir unas gotas de zumo de limón recién exprimido y un poco de pimienta negra molida. El resultado nos traslada es esos aperitivos típicos de bares y chiringuitos de playa que podemos disfrutar en verano. Si además quieres darles un toque especial, agrega unas hojas de perejil fresco picado o unas rodajas finas de cebolleta, que le darán más frescura y un punto crujiente.

También puedes aprovechar el líquido de la propia lata para aliñar ligeramente las patatas e intensificar su sabor sin la necesidad de tener que añadir otros ingredientes. Es una combinación rápida, refrescante y perfecta para comer acompañada de una bebida bien fría en cualquier reunión o comida al aire libre.

Sardinillas en aceite: sencillas, económicas y muy sabrosas

Las sardinillas son una de esas conservas que muchas veces pasan desapercibidas y, sin embargo, ofrecen muchísimo juego en la mesa. Sobre unas patatas fritas crean una mezcla muy equilibrada entre la intensidad del pescado azul y el toque salado de la patata.

Además, son una excelente fuente de proteínas y ácidos grasos omega-3, por lo que también aportan un interesante valor nutricional al aperitivo.

Para darles un toque diferente puedes añadir unas alcaparras o unos pepinillos muy picados, que aportarán frescura y un agradable contraste.

Zamburiñas o volandeiras: el toque gourmet que transforma las patatas de bolsa

Cuando quieres sorprender a los invitados sin complicarte en la cocina, las zamburiñas o volandeiras en salsa son una apuesta segura.

Su carne tierna y jugosa, junto con las tradicionales salsas elaboradas a base de tomate, cebolla, pimiento o vino blanco, crea un contraste delicioso con el crujiente de las patatas fritas. Lo mejor de esta conserva es que prácticamente hace todo el trabajo por sí sola. Basta con repartir las patatas en una fuente, colocar las zamburiñas por encima y añadir unas cucharadas de la salsa para que impregne las patatas. De esta forma, algunas mantienen todo su crujido mientras que otras absorben parte del jugo, creando diferentes texturas en un mismo plato.

Si quieres darle un acabado todavía más vistoso, añade un poco de cebollino o perejil fresco picado y acompaña el aperitivo con unas aceitunas o unos encurtidos. En cuestión de minutos tendrás un picoteo con aspecto de restaurante, perfecto para compartir en una comida o en un vermú de fin de semana. Es una de esas combinaciones que demuestra que, con una buena conserva, no hace falta complicarse para disfrutar de un aperitivo riquísimo y original.

Pulpo en conserva: una combinación cada vez más popular

Aunque todavía no es una opción tan habitual como otras conservas, el pulpo cocido en aceite o con pimentón está ganando protagonismo en muchos aperitivos. Servido sobre patatas fritas recuerda, en cierta manera, al tradicional pulpo a la gallega.

Si espolvoreas un poco de pimentón dulce o picante y añades unas escamas de sal, conseguirás una presentación muy vistosa y llena de sabor.

Bonito del norte con pimientos: una mezcla que siempre funciona

El bonito del norte en conserva destaca por su textura firme y su sabor suave. Combinado con tiras de pimiento del piquillo o pimientos asados crea un aperitivo muy equilibrado, colorido y perfecto para compartir.

Además, es una alternativa ideal para quienes prefieren sabores menos intensos que los de algunos mariscos. Para realzar aún más la combinación, puedes añadir unas aceitunas verdes o negras, unas alcaparras o unas finas láminas de cebolla morada, ingredientes que aportan un ligero contraste ácido y fresco sin restar protagonismo al bonito. Un chorrito del aceite de oliva de la propia conserva sobre las patatas también ayuda a potenciar el conjunto y aporta un extra de jugosidad. El resultado es un aperitivo sencillo, elegante y muy completo.

Cómo presentar este aperitivo para que parezca de restaurante

En lugar de servir directamente la bolsa sobre la mesa, coloca las patatas en una fuente amplia para que queden bien repartidas y añade la conserva justo antes de servir. Puedes terminar el plato con algunos ingredientes muy sencillos:

  • Cebollino fresco picado.
  • Perejil.
  • Pimienta negra recién molida.
  • Ralladura de limón.
  • Un chorrito del aceite o del escabeche de la propia conserva.
  • Escamas de sal, solo si la conserva lo necesita.

Con estos pequeños detalles el aperitivo gana muchísimo en aroma, color y sabor sin perder su sencillez. ¡No dudes en probarlo!

Si deseas leer más artículos parecidos a Las mejores latas de conservas con las que puedes combinar las patatas fritas de bolsa para los aperitivos de este verano, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Otras recetas.