Los obradores artesanales nos sorprenden cada año con sus monas de Pascua. Lo que empezó como una tradición familiar en distintas zonas de España ha evolucionado hasta convertirse, en muchos casos, en auténticas obras de arte comestibles.
En Cataluña, incluso, se celebra un concurso organizado por Sr y Sra Cake, donde se reúnen algunos de los mejores obradores del territorio para premiar a las mejores creaciones. Y aunque aquí encontramos propuestas realmente llamativas, la mona también sigue muy viva en otras zonas como la Comunidad Valenciana, donde se mantiene un carácter más tradicional, ligado a la repostería clásica de la Semana Santa.
Las tendencias más sorprendentes en las monas de este año: creatividad, técnica y mucha imaginación
Las monas ya no solo buscan ser bonitas, sino impactar. En las pastelerías vemos creaciones pensadas para sorprender, emocionar y, en muchas ocasiones, convertirse en el centro de todas las miradas. La creación ya no tiene límites y las monas de Pascua han evolucionado hacia propuestas cada vez más visuales, donde la técnica pastelera se mezcla con el diseño artístico.
En las figuras, sigue muy presente la tendencia de representar a los personajes más populares entre los niños y niñas. Superhéroes, protagonistas de películas y series, videojuegos o dibujos animados se convierten en los grandes protagonistas de muchas monas.
Pero no es la única línea que marca el año, ni tampoco todas están pensadas exclusivamente para los más pequeños. Diseños cada vez más realistas y detallados, con acabados que imitan texturas, volúmenes y efectos visuales sorprendentes están también muy presentes.
También se mantiene con fuerza la tradición del brioche y el clásico pastel, eso sí, con presentaciones más elaboradas. Las versiones más clásicas están siendo reinterpretadas con acabados más cuidadosos, y es que cada detalle cuenta para convertir a las monas en pequeñas obras de arte.
Las monas de brioche tradicionales que mantienen viva la esencia de la Pascua
Este año se ha celebrado en Cataluña la V edición del concurso para escoger a la “mejor mona de Pascua del 2026”. Este certamen es, sin duda, un muestrario perfecto de las tendencias actuales, donde el talento de los pasteleros se pone al límite para transformar un dulce tradicional en auténticas obras de arte.
El concurso se divide en dos grandes categorías: mona tradicional de brioche y mona de chocolate. En la primera de ellas, la de las monas clásicas, el primer premio ha sido para L'Espiga d'Or, una pastelería de Vilanova i la Geltrú. Su propuesta se ha alzado con el premio a la mejor mona de brioche gracias a su receta familiar, donde la masa se elabora con aceite de oliva en lugar de mantequilla.
El segundo puesto ha sido para la Pastisseria Natcha, de Barcelona, con su ya famosa “Cristina”, una mona de brioche con tres huevos, almendra y azúcar. Y el tercero se lo ha llevado el obrador de la familia Abadal a Cabrianes, el Forn de Cabrianes, situado en Sant Fruitós de Bages, con su mona “como las que se hacían antiguamente”.
En conjunto, estas monas de Pascua ponen en valor el arte pastelero más tradicional, mientras que las premiadas en la categoría de mona de chocolate apuestan por propuestas más innovadoras.
La gran ganadora del año: un loro pirata hecho con cacao puro vietnamita
En la categoría de mona de chocolate, el primer premio de esta edición ha sido para la Pastisseria La Colmena, en Barcelona, con una pieza realmente espectacular que ha captado todas las miradas.
El pastelero Xavier Arévalo ha creado un loro pirata elaborado con cacao puro vietnamita, una figura que destaca no solo por su nivel técnico y su impacto visual, sino también por su complejidad artística.
Más allá de la espectacularidad de la figura, lo más sorprendente es que esta creación tiene también un fin solidario: la pieza original será subastada para recaudar fondos destinados a la unidad de pediatría del Hospital de Sant Pau.
La Mona Salamandra inspirada en el Parc Güell, donde la obra de Gaudí cobra vida
El segundo premio de la categoría de mona de chocolate ha sido para L'Atelier Barcelona, con una creación que rinde homenaje a uno de los símbolos más icónicos de la ciudad.
La Mona Salamandra está inspirada en el mítico anfibio que preside el Parc Güell, reinterpretado a través del chocolate. Tal y como explican los propios creadores, se trata de una pieza diseñada para trasladar el imaginario de Gaudí mediante sus “colores estilo mosaico y curvas orgánicas”. Todo ello apela al modernismo catalán, convirtiendo esta mona tan espectacular en una auténtica “belleza modernista”.
Mona Nautilus: cuando la grandeza se convierte en chocoloate
La reconocida como tercera mejor mona de Pascua de Cataluña ha sido la elaborada por MIMPI Pastry&Coffe, en Sabadell. Se trata de una creación que destaca por su impacto visual y sus grandes dimensiones.
La Mona Nautilus, de casi medio metro de altura, se inspira en la nave Nautilus, reinterpretada en una pieza de chocolate de color naranja que juega con el volumen y sus formas redondeadas.
Es una creación especialmente llamativa, que puede fascinar tanto a los amantes de las piezas artísticas como a los más pequeños fascinados por el mundo submarino y las grandes aventuras. Sin duda, una obra espectacular.
Huevos de Pascua que elevan la pastelería a la categoría de arte
Más allá del concurso, algunas pastelerías siguen explorando nuevas formas de entender la mona de Pascua desde una mirada mucho más artística y conceptual, y menos infantil.
Un ejemplo de ello lo vemos en la propuesta de la Pastelería Hofmann, con sus huevos de Pascua inspirados en los elementos de la naturaleza. La colección, llamada “Earth”, ofrece cuatro huevos diferentes, con texturas orgánicas que representan las rocas volcánicas, la vegetación, la arena del desierto y el fondo marino.
Así, cada pieza funciona como una pequeña obra de arte contemporáneo comestible.
Mona tradicional vs monas artísticas: dos formas de entender la Pascua
Un año más, nos queda claro que la mona de Pascua vive entre dos mundos: la tradición y la innovación. Por un lado, se mantiene el brioche clásico, con acabados cada vez más cuidadosos y una presentación más refinada. Por otro, el chocolate se impone como lienzo creativo, dando paso a estructuras más complejas y composiciones que parecen esculturas.
En este contexto, la Comunidad Valenciana mantiene un carácter más clásico, donde el valor está en la receta tradicional y la celebración en familia. Allí, el Gremio de panaderos y pasteleros de Valencia también reconoce cada año las mejores elaboraciones, y en la edición de 2026 el primer premio ha sido para el Horno Bells, por su deliciosa interpretación de la mona tradicional.
En Cataluña, en cambio, cada vez está más presente un formato mucho más visual y artístico. Las monas de chocolate están ganando protagonismo, con diseños espectaculares, figuras temáticas y composiciones imposibles.
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