Es indudable que la tarta de queso es un postre que ha conquistado a todos: cremosa, suave y ese toque irresistible que hace que cada cucharada sea un auténtico placer. Ya sea horneada, fría, con base de galleta o sin ella, siempre deja con ganas de más y hace que todos quieran repetir.
Pero, ¿cómo conseguir que quede perfectamente cremosa y con la textura ideal? Los chefs españoles más top coinciden en la importancia de usar los ingredientes básicos adecuados y prestar atención a otros detalles de técnica y tiempo, como controlar la cocción y respetar los tiempos de reposo. En este artículo, descubrirás cómo aplicar estos trucos de los cocineros profesionales para preparar una tarta de queso fundente que se derrita en la boca, con un sabor delicioso y equilibrado.
Por qué la harina no ayuda (y cómo arruina la cremosidad)
Seguro que alguna vez has seguido una receta clásica de tarta de queso y has terminado con una tarta más compacta y gomosa de lo que esperabas. Los chefs profesionales coinciden: la harina es un ingrediente que endurece la tarta y la hace menos cremosa.
Aunque la harina aporte estructura, también puede secar y endurecer la mezcla. Sin ella, los huevos y la nata crean una textura suave y aterciopelada, perfecta para degustar una tarta de queso cremosa desde el primer bocado. Además, dar importancia a pocos ingredientes y de calidad hace que cada cucharada tenga todo el sabor del queso fresco en su mejor versión.
El truco que nunca falla: dejar reposar
Y el segundo detalle que, sin duda, marca la diferencia es el reposo. Porque sí, por más que la tarta salga del horno perfecta, si no la dejas reposar, el resultado no es el mismo.
Los grandes cocineros insisten en que lo mejor es dejar reposar la tarta el tiempo suficiente, como mínimo una hora, para que se termine de asentar la textura. Nada de cortarla recién horneada, necesita templarse para lograr su punto perfecto. Durante ese tiempo, la tarta se compacta pero sin perder suavidad y todos los sabores se mezclan, quedando con ese interior tan cremoso que buscamos.
La tarta de queso mascarpone cremosa de Eva Arguiñano
Eva Arguiñano nos demuestra que una tarta de queso espectacular y cremosa por dentro no necesita harina. Usa solo queso mascarpone, huevos, nata y un toque de azúcar, y la acompaña con una deliciosa compota de temporada que le aporta un toque de color y frescura.
Su secreto está en montar bien los huevos, integrar el mascarpone con suavidad sin sobrebatir y añadir la nata poco a poco. Después de unos 40 o 45 minutos a 170 ºC, la tarta sube hasta casi el borde como si fuera un soufflé y, luego, baja ligeramente, quedando así temblorosa y con un interior jugoso y cremoso.
Una vez fuera del horno, solo queda dejar reposar para que temple y termine de asentarse. Para finalizar, añade un poco de azúcar glas por encima, decora con unas frambuesas y ya está lista para degustar.
La tarta de queso de la abuela de Dani García
El chef marbellí guarda un tesoro familiar: la receta de tarta de queso que heredó de su abuela. Cómo él dice, el resultado es un postre diez: "cremoso, con cuerpo y sorprendentemente etéreo".
Empieza calentando la leche y la nata con azúcar y una pizca de sal, buscando ese equilibro perfecto entre lo dulce y lo salado. Mientras tanto, mezcla un poco de leche con almidón de maíz en frío y lo incorpora después, logrando que la tarta espese sin perder suavidad. Una vez la mezcla tiene la textura adecuada, añade queso crema y algún queso extra, como el curado de oveja, que aporte personalidad a la tarta, junto con trocitos de mantequilla, siguiendo un truco que su abuela le enseñó. Así, consigue un primera base cremosa y con cuerpo.
El toque final llega con el merengue francés, hecho batiendo claras, azúcar y una pizca de sal hasta que queden firmes. La tarta se hornea a 180 º durante 15 minutos y, luego, se deja reposar en el horno apagado media hora. Dani recuerda que lo mejor es servirla el mismo día, después de un reposo a temperatura ambiente, así el sabor es simplemente espectacular, dulce, equilibrado y ligero.
El truco del chef Alfredo Vozmediano para un interior muy cremoso
Alfredo Vozmediano nos enseña que con la misma mezcla básica de queso crema, nata, huevos y azúcar, se puede conseguir una tarta con tres interiores distintos: más firme, más cremosa o casi líquida.
Si lo que queremos es un interior más cremoso, la clave está en el punto de cocción y cómo se maneja el huevo, que según él es esencial para que la tarta cuaje sin perder suavidad. Vozmediano recomienda colar la mezcla de la tarta antes de pasarla al molde para eliminar grumos y que el acabado sea más liso.
Durante el horneado, señala que el temblor de la tarta es lo que indica que está perfectamente cocida, cremosa y con cuerpo. Después, para él, un reposo mínimo de cuatro horas es fundamental para que termine de asentarse y se potencie el sabor. El resultado es una tarta suave, cremosa y estable, con un interior que se derrite en la boca sin deshacerse en el plato.
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