Los cocineros vascos coinciden: “Para unas lentejas más tiernas y sabrosas, añade dos copas de cava y usa agua caliente en la cocción”

Los cocineros vascos coinciden: “Para unas lentejas más tiernas y sabrosas, añade dos copas de cava y usa agua caliente en la cocción”

Las lentejas forman parte del recetario más reconocible de la cocina española, pero su resultado depende de pequeños matices. En ese terreno, Karlos Arguiñano lleva años insistiendo en un detalle concreto: incorporar un poco de cava durante la cocción para mejorar el plato.

En esencia, su recomendación pasa por añadir dos copas de cava antes de introducir la patata, un gesto sencillo que influye en el sabor final y en la textura del guiso. La idea puede parecer anecdótica, pero conecta con principios bien estudiados en la ciencia de los alimentos.

Pero Arguiñano no es el único chef que tiene buenos trucos para mejorar las lentejas. Otros reconocidos chefs vascos como Martín Berasategui y Juan Mari Arzak también tienen sus propios secretos para que este plato quede delicioso.

El truco de Arguiñano: cava para aportar acidez, aroma y estructura

El cava aporta en las lentejas tres elementos clave: acidez, compuestos aromáticos y alcohol, y cada uno juega un papel concreto.

La acidez modifica el entorno químico del guiso. Estudios científicos sobre cocción de legumbres certifican que el pH influye en la ruptura de las paredes celulares, afectando directamente a la textura final.

Por otro lado, el alcohol facilita la liberación de compuestos aromáticos. Investigaciones publicadas en el Journal of Agricultural and Food Chemistry muestran que pequeñas cantidades de alcohol ayudan a disolver moléculas que no son solubles en agua, intensificando el sabor global.

En el caso del cava, este efecto se combina con notas frutales y ácidas que aportan complejidad al caldo sin hacerlo pesado.

El orden de los ingredientes también es clave. Las patatas contienen almidón, cuya cocción depende del entorno en el que se introducen.

Si el medio es demasiado ácido desde el principio, la patata puede tardar más en ablandarse o quedar con una textura menos agradable. La literatura científica confirma que el pH influye en la gelatinización del almidón y en la absorción de líquidos.

Añadir el cava antes permite que sus componentes se integren en el caldo y se equilibren antes de que la patata entre en juego. Así se evita interferir negativamente en su cocción. Vale la pena seguir el consejo de Arguiñano para conseguir una versión estupenda de este plato clásico de la cocina española.

Imagen: Karlos Arguiñano / Antena 3

Cómo aplicar el truco del cava en casa

Para reproducir correctamente esta técnica que recomienda Arguiñano debes seguir este orden:

  1. Sofríe cebolla, ajo y verduras.
  2. Añade las lentejas y cubre con caldo o agua.
  3. Incorpora unos 150 ml de cava.
  4. Deja que hierva unos minutos.
  5. Añade la patata después.
  6. Cocina a fuego lento.

El resultado es un guiso más aromático y con mayor profundidad de sabor. Aplica estas reglas sencillas y luego disfruta.

Los consejos de Berasategui y Arzak para unas lentejas más sabrosas y tiernas

Martín Berasategui también aporta un consejo útil para conseguir unas lentejas perfectas. Su enfoque es más técnico: trabajar con fondos limpios, verduras bien pochadas y controlar los tiempos para que la lenteja mantenga su estructura sin romperse. En recetas publicadas en medios o recopilaciones gastronómicas, el chef defiende que la clave está en “respetar el producto y no disfrazarlo”.

Por su parte, Juan Mari Arzak desmonta una práctica muy tradicional y propone otra metodología: según el chef de San Sebastián no hace falta dejarlas en remojo durante varias, como es muy común. En cambio, recomienda para ablandarlas empezar la cocción con agua caliente. Este truco de Arzak asegura las lentejas tiernas pero ahorra bastante tiempo.

Cómo la preparación de las lentejas influye en su digestión y nutrientes

Las lentejas son ricas en fibra y proteínas, pero también contienen oligosacáridos, compuestos que pueden resultar difíciles de digerir.

El remojo y la cocción modifican estos componentes, reduciendo su impacto digestivo. Aunque el cava no elimina estos compuestos por sí solo, sí forma parte de un entorno de cocción que favorece su transformación. El resultado es un plato más equilibrado tanto en sabor como en digestión.

Es pertinente aclarar que la digestibilidad de las lentejas no depende de un solo factor, sino de la combinación de técnicas de preparación. El remojo previo, el cocinado prolongado y la presencia de líquidos ácidos pueden modificar la estructura de los compuestos presentes en las legumbres, especialmente los oligosacáridos fermentables, como está dicho.

Pero estos procesos también favorecen la reducción de antinutrientes como los fitatos, mejorando la biodisponibilidad de minerales como el hierro o el zinc. En términos prácticos, esto significa que pequeñas decisiones en la cocina —como el orden de los ingredientes o el tipo de líquido que se incorpora— pueden influir no solo en el sabor, sino también en cómo el organismo procesa el plato.

La ciencia detrás de los trucos de la cocina tradicional

Lo interesante de este tipo de consejos es que muestran cómo la cocina tradicional incorpora, muchas veces sin nombrarlos, principios científicos complejos.

El gesto de añadir cava que promueve Arguiñano, por ejemplo, responde a una combinación de factores: mejora del aroma, control de la acidez y gestión de la textura.

En ese cruce entre intuición culinaria y conocimiento técnico es donde recetas aparentemente sencillas como las lentejas siguen evolucionando.

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