Los expertos en alimentación advierten: “Guardar las anchoas en lata en la despensa es un error, su sitio está en la nevera”

Los expertos en alimentación advierten: “Guardar las anchoas en lata en la despensa es un error, su sitio está en la nevera”

Hay alimentos que todos solemos tener en la despensa porque nos solucionan una cena o un aperitivo en cuestión de minutos. Una lata de atún, unos mejillones o unas anchoas pueden convertir una tostada de pan en un aperitivo delicioso o dar un toque especial a una ensalada. Por eso, cuando llegamos de la compra, lo más habitual es guardar todas las latas juntas en el armario de la cocina. Sin embargo, con las anchoas en salazón hay que cambiar esta costumbre.

Aunque se vendan en latas metálicas, las anchoas en salazón son semiconservas y necesitan mantenerse refrigeradas, incluso antes de abrir el envase. Así lo explica el tecnólogo de los alimentos Mario Sánchez Rosagro, que advierte de que no se conservan igual que las latas de pescado esterilizadas. La clave está en el tratamiento que recibe el alimento antes de llegar a nuestra cocina.

Por qué las anchoas no se pueden guardar como el resto de las conservas

La diferencia entre una conserva tradicional y una semiconserva está en cómo se procesa el alimento para alargar su vida útil. Las conservas esterilizadas se someten a un tratamiento térmico que permite mantenerlas cerradas a temperatura ambiente durante el periodo indicado por el fabricante, siempre que el envase permanezca intacto.

Las anchoas en salazón, en cambio, se elaboran mediante un proceso de curación con sal y no reciben el mismo tratamiento de esterilización que una conserva convencional. Por eso, necesitan unas condiciones de almacenamiento diferentes. El hecho de que estén envasadas en una lata hermética no significa que puedan permanecer durante meses en la despensa. Si la etiqueta indica que deben conservarse en frío, hay que guardarlas en la nevera desde el momento de la compra, sin esperar a abrirlas para hacerlo.

La refrigeración ayuda a ralentizar los procesos que deterioran el pescado y permite preservar mejor sus características. Si las dejamos a temperatura ambiente cuando el envase exige frío, podemos acelerar su deterioro y perder parte de la calidad que hace tan especiales a unas buenas anchoas.

Eso sí, es importante tener en cuenta que no todos los productos envasados con anchoas tienen necesariamente las mismas condiciones de conservación. Por lo tanto, la referencia más fiable es siempre la información que aparece en el envase de cada lata de conserva.

Qué puede pasar si dejas las anchoas en la despensa

Dejar las latas en un armario de la cocina cuando necesitan frío puede jugar en nuestra contra. Con el tiempo, el producto puede perder calidad, desarrollar olores desagradables y presentar cambios en el sabor y la textura.

La grasa del pescado también puede sufrir procesos de oxidación que afecten a sus características. Y hay algo importante que no debemos olvidar, y es que el aspecto o el olor no siempre son suficientes para saber si un alimento es seguro.

Si una lata se ha conservado en condiciones inadecuadas, no debemos probar su contenido para comprobar si sigue estando bueno. Por eso, antes de comprar o guardar las anchoas, lo más apropiado es acostumbrarse a leer las instrucciones de conservación. Es un gesto sencillo que podemos hacer en el supermercado y que puede evitar que terminemos tirando un producto que teníamos reservado para una ocasión especial.

Esta es la mejor manera de guardar las anchoas que sobran

La precaución no termina cuando abrimos la lata. Si no vamos a consumir todas las anchoas de una vez, debemos mantenerlas refrigeradas y seguir las instrucciones del fabricante sobre el tiempo de consumo después de abrirlas.

En el caso de que sobre producto, una buena práctica es pasarlo a un recipiente limpio, apto para uso alimentario y con tapa, en lugar de dejar la lata abierta. La Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria recomienda trasladar a otro recipiente los alimentos sobrantes de las conservas metálicas y guardarlos bien protegidos en la nevera.

También es aconsejable utilizar utensilios limpios para manipular las anchoas y evitar que estén durante horas fuera del frigorífico. Si el fabricante indica que deben conservarse cubiertas de aceite, hay que seguir esa recomendación, sin pensar que el aceite permite mantenerlos indefinidamente. El tiempo durante el que pueden consumirse una vez abiertas depende del producto y de las indicaciones de su fabricante. Por eso, no podemos aplicar un plazo universal a todas las marcas.

El truco para disfrutar de unas anchoas con todo su sabor

Guardar correctamente las anchoas no solo ayuda a conservarlas en buenas condiciones, sino que también podremos disfrutar mejor de su sabor y textura cuando llegue el momento de servirlas.

Si vas a preparar unas tostas, una ensalada de tomate o un aperitivo para compartir, puedes sacar la cantidad que necesites y dejar el resto en la nevera. Algunas marcas recomiendan atemperarlas unos minutos antes de consumirlas para apreciar mejor su sabor, aunque siempre hay que respetar las indicaciones específicas del producto.

La próxima vez que vuelvas del supermercado, recuerda que no todas las latas están hechas para vivir en la despensa. El envase puede parecerse al de cualquier otra conserva, pero eso no significa que sus necesidades sean las mismas. La regla más sencilla es esta: si las anchoas indican que necesitan refrigeración, su sitio está en la nevera desde el primer día, no en el armario de la cocina.

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