En muchas cocinas el pollo suele prepararse siempre de la misma manera: pechuga a la plancha, al horno o en ensalada. Pero, centrarse únicamente en esta parte del pollo puede hacer que se pierdan nutrientes muy valiosos.
El nutricionista Pablo Ojeda ha explicado recientemente en su perfil de Instagram (@pabloojedaj) que hay una parte del pollo que muchas personas tiran y que, en realidad, puede tener beneficios importantes para el organismo. “La parte del pollo que todo el mundo tira es la mejor para regenerar tu intestino, tus articulaciones y tu energía”, señala el experto.
Y lo mejor, según explica, es que no se trata de ningún suplemento ni de un alimento raro, sino de una receta tradicional que se ha preparado en casa durante generaciones.
Ni pechuga ni muslo: estas partes del pollo son las que debemos aprovechar
Durante años, la pechuga se ha convertido en la parte más consumida del pollo, especialmente en dieta enfocadas en el control del peso o el aumento de proteínas. Sin embargo, como explica Pablo Ojeda, centrarse únicamente en esta pieza puede hacer que se pierdan otros compuestos nutricionales importantes: “El problema es que la mayoría solo come pechuga, que está muy rica, pero solo pechuga, que no contiene prácticamente uno de los componentes más interesantes del pollo, el colágeno”.
“El colágeno está aquí”, dice el experto mientras señala las partes de pollo que normalmente se desechan, como la carcasa, los huesos o las patas. Estas partes contienen una mayor cantidad de tejidos conectivos, que al cocinarse lentamente liberan diferentes nutrientes en el caldo, como colágeno, glicina, prolina y minerales esenciales.
Por ello, cuando estas partes se usan para preparar un caldo de pollo casero, se obtiene un alimento mucho más completo desde el punto de vista nutricional.
Un alimento muy beneficioso, sobre todo, a partir de los 40
Pablo Ojeda señala que un caldo elaborado con la carcasa, los huesos y las patas del pollo es una preparación muy interesante, especialmente, a partir de cierta edad cuando empiezan a aparecer algunos cambios importantes en el organismo. “A partir de los 40, muchas mujeres y hombres empiezan a notar digestiones más lentas, más inflamación, dolor articular y menos energía”, explica.
Estos cambios pueden estar relacionados con diferentes factores, entre ellos una disminución progresiva de la producción de colágeno en el cuerpo. El colágeno es una proteína esencial para numerosos tejidos del organismo, como cartílagos y articulaciones, tendones y ligamentos, la piel y el tejido intestinal. Con el paso de los años, el cuerpo va produciendo cada vez menos colágeno de forma natural, lo que puede ocasionar la aparición de molestias articulares, pérdida de elasticidad en la piel o problemas digestivas.
Por eso, el nutricionista detalla que un caldo elaborado con partes ricas en colágeno puede ayudar a aportar algunos de estos compuestos a través de la alimentación.
Cómo preparar un caldo de pollo nutritivo rico en colágeno
Una de las ventajas de esta recomendación es que se trata de una preparación sencilla y muy económica que tú mismo puedes hacer fácilmente en casa. El caldo de pollo elaborado con huesos y carcasas es una receta tradicional que se ha utilizado durante generaciones como alimento nutritivo y reconfortante.
Ingredientes
- Carcasa de pollo
- Patas de pollo
- Huesos o restos del pollo
- Agua
- Verduras como cebolla, zanahoria y puerro
- Sal y especias al gusto
Preparación
- En una olla grande, coloca la carcasa, las patas y los huesos de pollo.
- Cubre todo con abundante agua.
- Agrega las verduras para aportar sabor y más nutrientes beneficiosos.
- Lleva a ebullición a fuego alto y, una vez rompa a hervir, baja el fuego.
- Cocina a fuego lento durante 2 o 4 horas.
- Cuela el caldo antes de consumirlo.
Puedes guardar el caldo en la nevera para que tenga una textura ligeramente gelatinosa, que es lo que indica la presencia de colágeno, y consumir más tarde.
¿Por qué los suplementos no reemplazan la comida real?
En los últimos años se han popularizado los suplementos de colágeno y otros productos destinados a mejorar la salud de la piel, las articulaciones o la digestión. Sin embargo, muchos nutricionistas, como Pablo Ojeda, insisten en que, siempre que sea posible, es preferible obtener los nutrientes a partir de los alimentos. En este sentido, el experto destaca el caldo de huesos de pollo casero como una excelente opción: “Es uno de los alimentos más terapéuticos que existen y también el más barato”.
Por eso, Ojeda señala que muchas veces no es necesario recurrir a productos complejos para mejorar la alimentación: “A veces no necesitamos suplementos complejos... sino volver a recetas tradicionales con comida real”. Recuperar este tipo de preparaciones, además de aportar nutrientes interesantes para la salud, nos permite aprovechar mejor los alimentos y reducir los desperdicios. Y en el caso del pollo, esa parte que muchas personas tiran a la basura puede convertirse en la base de un plato de lo más nutritivo y sabroso que lleva décadas formando parte de la cocina tradicional.
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