El desayuno en España suele estar integrado por el café con leche, las tostadas e incluso la bollería. Sin embargo, cada vez más expertos cuestionan ese modelo. Entre ellos, la popular nutricionista Sandra Moñino (tiene 980.000 seguidores en Instagram), que propone un cambio radical: introducir el huevo como eje de la primera comida del día.
Su planteamiento, que ha ganado visibilidad en redes y medios, parte de una idea clara. “El desayuno perfecto debe tener huevo porque es rico en proteínas, grasas saludables y muy saciante”, explica la especialista. La pregunta que se impone es: ¿Tiene respaldo científico esta afirmación?
El huevo como protagonista del desayuno: qué dice la ciencia
El huevo es uno de los alimentos más completos desde el punto de vista nutricional. Aporta proteínas de alta calidad, grasas saludables y todos los aminoácidos esenciales, algo poco frecuente en un solo alimento.
Además, diversos estudios recogidos en la National Library of Medicine han demostrado que desayunos ricos en proteínas pueden mejorar la saciedad y ayudar a controlar el peso y la glucosa en sangre.
Sandra Moñino, dietista-nutricionista especializada en alimentación antiinflamatoria y salud digestiva que ha desarrollado su trabajo a través de consulta clínica, divulgación y programas centrados en mejorar hábitos alimentarios sostenibles, insiste en esta idea: el huevo no solo alimenta, también ayuda a evitar picos de hambre a lo largo del día.
No es solo el huevo: qué debe acompañarlo
Uno de los errores más comunes es pensar que el desayuno saludable se limita a un solo alimento. En realidad, el enfoque de Moñino es más completo.
Según explica la profesional, el desayuno ideal debería incluir, además de proteína (el huevo), verduras (espinacas, tomate, champiñones), grasas saludables (aceite de oliva, aguacate) y carbohidratos complejos (pan integral o cereales no refinados).
“Cuando hablamos de verduras en el desayuno muchos se sorprenden, pero funcionan muy bien”, señala la nutricionista, que propone combinaciones como huevos revueltos con espinacas o tortilla con verduras.
Este tipo de desayuno se alinea con las recomendaciones internacionales que priorizan alimentos frescos frente a ultraprocesados.
El papel de la microbiota intestinal y la inflamación
Otra de las claves del enfoque de Moñino es su relación con la salud intestinal. La nutricionista insiste en que muchas enfermedades actuales están vinculadas a procesos inflamatorios crónicos, y que la alimentación juega un papel central.
En este sentido, ha propuesto desayunos que combinan proteínas, grasas saludables y alimentos ricos en fibra o probióticos para mejorar la microbiota.
“La combinación de alimentos antiinflamatorios y ricos en nutrientes puede mejorar la salud digestiva”, explica en una de sus intervenciones recientes en redes sociales.
Este enfoque está respaldado por investigaciones que relacionan la calidad de la dieta con el equilibrio del microbioma intestinal.
Así es el desayuno perfecto según la nutricionista Sandra Moñino
Más allá de la teoría, la clave está en la práctica. Estas son algunas combinaciones recomendadas:
- Huevos revueltos con espinacas y aceite de oliva.
- Tortilla con verduras y jamón.
- Huevos con aguacate y pan integral.
Lo importante no es la receta exacta, sino el equilibrio. También es fundamental evitar acompañamientos poco saludables, como bebidas azucaradas o productos ultraprocesados.
El modelo que propone Moñino rompe con la tradición dulce del desayuno español. Sin embargo, cada vez más expertos coinciden en que un desayuno salado, rico en proteínas y grasas saludables, puede ser más beneficioso que uno basado en azúcares rápidos.
No se trata de eliminar alimentos, sino de cambiar prioridades. Apostar por ingredientes reales, menos procesados y más nutritivos.
El debate sobre el huevo: salud, colesterol y seguridad
El huevo es uno de los alimentos más completos desde el punto de vista nutricional, pero también uno de los que más debate ha generado durante décadas. Aporta proteínas de alto valor biológico —con todos los aminoácidos esenciales—, además de vitaminas clave como la B12, la D y la A, y minerales como el hierro o el selenio.
La yema concentra también colina, un nutriente fundamental para la función cerebral y el desarrollo neurológico. Hay muchos estudios científicos que señalan que el consumo moderado de huevo puede formar parte de una dieta saludable sin aumentar el riesgo cardiovascular en población sana, algo que ha contribuido a desmontar el antiguo mito que lo vinculaba directamente con el colesterol alto.
Sin embargo, no está exento de riesgos si no se manipula correctamente o si se consume en exceso en determinados perfiles. El principal peligro sanitario es la posible contaminación por bacterias como la Salmonella, especialmente en huevos crudos o poco cocinados, lo que obliga a extremar las precauciones en su conservación y preparación.
Además, aunque el colesterol dietético del huevo tiene hoy menor peso del que se pensaba, personas con hipercolesterolemia o patologías cardiovasculares deben ajustar su consumo dentro de una dieta supervisada. También hay que tener en cuenta que es uno de los alimentos que más alergias provoca en la infancia, aunque muchas se superan con la edad.
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