Tim Spector, experto en microbiota intestinal: “Los bebedores de café tienen un microbioma intestinal más diverso que los no bebedores”

Tim Spector, experto en microbiota intestinal: “Los bebedores de café tienen un microbioma intestinal más diverso que los no bebedores”
Imagen: @tim.spector

El café suele asociarse con la energía necesaria para comenzar el día, pero sus efectos sobre el organismo van bastante más allá de la cafeína. En los últimos años, distintas investigaciones han comenzado a estudiar su relación con las bacterias que habitan el intestino y participan en procesos fundamentales para la salud.

Uno de los científicos que más ha contribuido a divulgar estos hallazgos es Tim Spector, epidemiólogo británico, profesor de Epidemiología Genética del King's College de Londres y cofundador de ZOE, una empresa dedicada a investigar la nutrición personalizada y su relación con la salud.

Su conclusión resulta especialmente interesante para quienes consumen esta bebida habitualmente: las personas que toman café presentan diferencias significativas en su microbiota intestinal respecto de quienes no lo consumen. Y existe una investigación científica de gran alcance que permite comprender mejor esta asociación.

Qué descubrió Tim Spector sobre el café y las bacterias intestinales

“Los bebedores de café tienen un microbioma intestinal más diverso que los no bebedores”, sostiene Spector al explicar los resultados de sus investigaciones sobre alimentación y salud digestiva.

El microbioma intestinal está formado por una enorme comunidad de microorganismos, principalmente bacterias, que intervienen en la digestión, el aprovechamiento de determinados nutrientes y el funcionamiento del sistema inmunitario.

Su composición depende de numerosos factores, entre ellos la alimentación, los medicamentos, la edad y los hábitos cotidianos. Una mayor diversidad microbiana suele asociarse con determinados indicadores favorables de salud, aunque no significa que cualquier aumento de bacterias resulte necesariamente beneficioso.

La afirmación de Spector encuentra respaldo en un estudio publicado en Nature Microbiology en diciembre de 2024.

Los investigadores analizaron inicialmente datos de 22.867 participantes de Estados Unidos y Reino Unido, que posteriormente contrastaron con información de otras 211 cohortes, correspondientes a 54.198 personas.

El objetivo era identificar si existía una relación consistente entre el consumo de café y la presencia de determinados microorganismos intestinales.

Los resultados mostraron que el café era uno de los alimentos con una asociación particularmente marcada con la composición de la microbiota.

Sin embargo, los científicos no demostraron que tomar café produzca por sí solo una mejora general de la salud intestinal. La investigación permitió identificar asociaciones y explorar algunos de sus posibles mecanismos biológicos.

La bacteria que aparece con mayor frecuencia entre quienes toman café

Uno de los descubrimientos más llamativos fue la relación entre el consumo habitual de café y una bacteria denominada Lawsonibacter asaccharolyticus. Según explica Spector, esta bacteria era entre seis y ocho veces más abundante entre los consumidores habituales de café que entre quienes no lo bebían.

Para comprobar si existía una explicación biológica, los investigadores realizaron experimentos de laboratorio y observaron que el café podía estimular el crecimiento de este microorganismo.

El hallazgo resulta relevante porque permite estudiar cómo determinados componentes de un alimento pueden modificar la actividad de bacterias intestinales concretas. No obstante, todavía se desconoce si una mayor presencia de Lawsonibacter asaccharolyticus proporciona beneficios directos para la salud humana.

La investigación también identificó cambios en ciertos metabolitos, entre ellos compuestos relacionados con el ácido quínico, una sustancia presente en el café. Estos resultados abren nuevas posibilidades para comprender la interacción entre los alimentos, las bacterias intestinales y el metabolismo.

El café descafeinado también presenta esta asociación

Una de las observaciones que más interesaron a Spector fue que la relación con esta bacteria también aparecía entre quienes bebían café descafeinado. Esto sugiere que la cafeína no sería la principal responsable de los cambios observados en la microbiota.

Los investigadores consideran que otros componentes del café, especialmente los polifenoles, podrían desempeñar un papel importante. Los polifenoles son sustancias vegetales presentes también en frutas, verduras, cacao y té. Algunos pueden ser transformados por las bacterias intestinales y generar metabolitos que participan en distintos procesos del organismo.

El café contiene además ciertos compuestos que pueden llegar al intestino y ser utilizados por los microorganismos. Por eso, el descafeinado podría conservar parte de las propiedades relacionadas con la microbiota, aunque todavía no se conoce con precisión la importancia clínica de estos efectos.

Cuánto café conviene tomar y qué precauciones hay que considerar

Spector suele situar el consumo moderado de café en torno a dos o cuatro tazas diarias, pero esa cantidad no constituye una recomendación específica para mejorar la microbiota.

La tolerancia individual a la cafeína es muy variable. Algunas personas pueden experimentar insomnio, nerviosismo, palpitaciones o molestias digestivas incluso con cantidades relativamente pequeñas.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) considera que hasta 400 miligramos diarios de cafeína es una cantidad que generalmente no se asocia con efectos negativos en la mayoría de los adultos sanos. Sin embargo, no es un objetivo que deba alcanzarse ni resulta adecuado para todas las personas.

También importa cómo se consume. Añadir grandes cantidades de azúcar o acompañarlo habitualmente de productos de bollería puede perjudicar la calidad general de la alimentación.

La conclusión más prudente es que el café, incluido el descafeinado, puede formar parte de una dieta saludable y presenta una relación científicamente documentada con determinadas bacterias intestinales.

Pero no es necesario comenzar a beber café para cuidar la microbiota, ni existen pruebas suficientes para considerarlo un tratamiento de los problemas digestivos. Una alimentación variada, rica en alimentos vegetales y fibra, continúa siendo una recomendación mucho más sólida.

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