Hay bizcochos que terminan convirtiéndose en los que más se repiten en casa. Este de fresa y yogur es uno de ellos. Las fresas aportan frescura, color y un aroma suave que se nota desde que empieza a hornearse, y el yogur hace el resto, consiguiendo una miga tierna, ligera y muy jugosa. Es de los de siempre, de los que no fallan.
Se prepara en pocos minutos, con ingredientes básicos y el horno se encarga de todo lo demás. El resultado es un bizcocho blandito, con ese punto fresco de la fruta y perfecto para desayunos tranquilos o meriendas que se alargan sin darte cuenta.
- Mermelada o salsa de fresa:
Empieza transformando las fresas frescas en una mermelada o salsa, que dará mucho más sabor al bizcocho que si se utilizara la fruta cruda. Para hacerlo, corta las fresas y colócalas en una cacerola con agua suficiente para cubrir apenas un dedo de altura y el azúcar.
Deja que las fresas se suavicen y, cuando estén bien tiernas, licúa la mezcla. Vuelve a llevarla a la olla y deja hervir, removiendo de vez en cuando, hasta que se forme una salsa espesa con textura de mermelada. Cuando alcance el punto ideal, apaga el fuego y reserva para que enfríe.
Para preparar el bizcocho, coloca en un bol los huevos y el azúcar. Además, aromatiza con unas gotas de esencia de vainilla.
Bate a máxima velocidad con el accesorio de globo hasta que la mezcla aumente su volumen y se vea blanquecina y espumosa, alcanzando el punto cinta o letra. Para comprobarlo, levanta un poco de la mezcla: el trazo debe permanecer visible unos segundos antes de desaparecer.
Incorpora la mantequilla derretida y bate a velocidad baja solo lo suficiente para integrarla.
Añade el yogur, que debe estar a temperatura ambiente, y mezcla suavemente a velocidad mínima.
En otro recipiente, mezcla los ingredientes secos: harina, polvo de hornear y una pizca de sal. Incorpóralos a la mezcla principal con una espátula de goma, utilizando movimientos envolventes para mantener la estructura aireada.
Vierte la masa en el molde intercalando capas con la mermelada de fresa: primero un poco de masa, luego algunos hilos de mermelada distribuidos de manera uniforme, y repite hasta terminar. Con un palillo o brocheta, remueve ligeramente para que la mermelada se integre en forma de vetas y no quede demasiado concentrada en un solo lugar. Hornea a 165 °C durante unos 40 minutos, o hasta que al insertar un palillo este salga limpio.
Retira del horno, deja enfriar y decora con más mermelada o con un chantillí de fresa. ¡Listo para disfrutar!
Si te ha gustado la receta de Bizcocho de fresa y yogur: el truco para un marmolado perfecto y una cobertura irresistible, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de bizcochos.
Para realzar el sabor de la fresa en este postre, hemos transformado la pulpa en una mermelada donde se concentra toda la esencia de la fruta y se evapora el exceso de líquido que, en el bizcocho, podría humedecer la masa y dejarla con aspecto crudo. Si prefieres simplificar el proceso, también puedes utilizar una mermelada envasada o incluso fresas liofilizadas.
En cuanto al yogur, si quieres intensificar su sabor con una crema para decorar y untar encima, prepara una mezcla con 75 g de yogur griego, 50 g de queso crema, 25 g de azúcar glas y 3 cucharadas de la misma mermelada o salsa de fresa. Es importante usar yogur griego, más denso y consistente, ya que se mantiene en la superficie del bizcocho sin escurrirse por los bordes.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 0,3 ,950 kcal
- Proteínas: 7,8 g
- Grasas: 25 g
- Carbohidratos: 58,3 g
- Fibra: 1,7 g