¿Hay algo más tentador que la frescura del limón mezclada con la delicadeza del chocolate blanco? Este brownie, o mejor dicho, blondie, combina lo mejor de ambos mundos: la acidez cítrica que despierta el paladar y la dulzura cremosa que envuelve cada bocado. Su textura es húmeda, densa pero tierna, con un delicado aroma que se desprende durante el horneado y llena la casa de un perfume irresistible.
El resultado es un dulce equilibrado, elegante y lleno de sabor, perfecto para acompañar un café, disfrutar como postre o sorprender en cualquier ocasión con un bocado diferente al brownie tradicional.
- Para el brownie:
- Para el glaseado:
Empieza colocando en un bol el azúcar y ralla encima la cáscara de limón. Mezcla bien para que el azúcar se impregne de las esencias cítricas y se aromatice.
Incorpora los huevos y bate con unas varillas o un batidor de globo hasta que se integren por completo, logrando una mezcla suave y uniforme.
Aparte, derrite la mantequilla junto con el chocolate blanco al baño María o, si lo prefieres, en el microondas en intervalos cortos porque es importante evitar que la mantequilla hierva o que el chocolate se queme. Remueve constantemente con el batidor de globo hasta obtener una crema homogénea y brillante.
Vierte esta crema de chocolate sobre la mezcla de huevos y azúcar, y remueve con el batidor de globo. Los huevos deben estar a temperatura ambiente para que no enfríen el chocolate y la mezcla conserve su textura sedosa.
Añade el zumo de limón recién exprimido y mezcla suavemente para que se distribuya de manera pareja.
Incorpora la harina junto con una pizca de sal, que realzará los sabores.
Mezcla con el batidor de globo hasta obtener una crema densa pero sedosa, característica de un buen brownie.
Vierte la preparación en un molde cuadrado de 18 cm de lado, previamente enmantequillado y con una hoja de papel manteca adherida a la base para facilitar el desmolde. Hornea a 180 °C durante unos 20 minutos, o hasta que al introducir un palillo o la punta de un cuchillo salga con algunas migas pegadas pero no líquido. Luego, retira el brownie del horno y deja enfriar antes de desmoldarlo.
Para la decoración, prepara un glaseado. Hacerlo es sumamente rápido: simplemente mezcla el azúcar glas o en polvo con el zumo de limón y remueve hasta lograr una consistencia con cuerpo pero no demasiado densa. Si la mezcla queda demasiado espesa, añade poco a poco media cucharada más de zumo de limón. Es mejor hacerlo gradualmente, ya que el glaseado puede volverse líquido con rapidez y perder la textura adecuada para cubrir el brownie.
Vuelca el glaseado sobre el brownie, distribúyelo de manera uniforme y deja que se endurezca reposando un par de horas. Antes de servir, corta en porciones y ¡a disfrutar!
Si te ha gustado la receta de Brownie de limón y chocolate blanco: igual de rico que el de siempre, pero más refrescante y esponjoso, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de brownie.
Para que un brownie, o en este caso un blondie con chocolate blanco y limón, resulte mucho más esponjoso y tierno, puedes realizar un par de cambios en la receta. Una opción es combinar la mitad del azúcar blanca con azúcar morena o rubia, que contiene más melaza y al fundirse en el horno aporta humedad extra, volviendo al brownie más denso y meloso.
Además, para darle esponjosidad puedes añadir unos 4 g de polvo de hornear. Al tratarse de una mezcla densa y con bastante cantidad de grasa, suele asentarse y quedar compacta, que es justamente la gracia de los brownies tradicionales. Sin embargo, ese pequeño refuerzo de levadura química ayuda a que la preparación se eleve ligeramente, logrando una textura más aireada y delicada sin perder el carácter goloso que define a este postre.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 0,3 ,650 kcal
- Proteínas: 3,5 g
- Grasas: 16,3 g
- Carbohidratos: 42,5 g
- Fibra: 0,5 g