El caldo de huesos es una receta ancestral que ha acompañado a diversas culturas como remedio casero y como base de cocina, especialmente en lugares con climas hostiles. Más allá de su sabor profundo y reconfortante, la ciencia ha demostrado que este caldo es una forma eficaz de obtener colágeno, aminoácidos y minerales, los cuales se liberan lentamente durante la cocción prolongada.
A continuación, te enseñamos cómo hacer caldo de huesos rico en colágeno. ¡A la cocina!
Hacer este caldo es sumamente fácil. Para prepararlo coloca las piezas de hueso en una olla grande; puedes utilizar únicamente huesos, especialmente si contienen tuétano, ya que allí se concentra gran parte de la grasa y el colágeno. También puedes emplear espinazo u otras piezas con tejido conectivo.
Cubre con agua teniendo cuidado de no sobrellenar la olla, ya que con el movimiento de la ebullición podría rebosar.
Aromatiza el caldo con hierbas, especias (hojas de laurel, pimienta negra entera) y dientes de ajo junto con cuartos de cebolla o puerro y un chorro de vinagre de manzana. El ácido del vinagre ayuda a liberar mejor los minerales y el colágeno de los huesos durante la cocción prolongada.
Deja hervir a fuego bajo durante unas cuatro horas. Durante este tiempo puedes retirar con una espumadera la espuma que se acumula en la superficie; de esta manera, obtendrás un caldo más limpio y claro.
Cuela el caldo y, si prefieres concentrar aún más los minerales y el colágeno de los huesos, puedes devolverlos a la olla y continuar la cocción por 8, 10, 12 horas o incluso hasta 24 horas a fuego mínimo.
Cuando el caldo esté listo, cuélalo nuevamente y puedes tomarlo inmediatamente o dejarlo enfriar para retirar la capa de grasa solidificada en la superficie. Luego, almacénalo en un recipiente hermético en la nevera. Esa grasa separada puede aprovecharse en la cocina, ya que es muy similar al conocido beef tallow.
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Si quieres un caldo con aún más sabor, puedes rostizar los huesos en el horno a 180 °C hasta que se vean dorados y, luego, continuar con la receta. En este proceso ocurre la reacción de Maillard, donde los aminoácidos de las proteínas reaccionan con azúcares naturales, generando compuestos que aportan un sabor más profundo y complejo.
Al momento de disfrutar tu caldo de huesos, añade un poco de sal y unas gotas de jugo de limón. La vitamina C no actúa absorbiendo directamente el colágeno del caldo, pero sí es esencial para que tu cuerpo transforme los aminoácidos que provienen de ese colágeno en nuevas fibras de colágeno propias. En otras palabras, el limón potencia el efecto del caldo en tu organismo.
Como la vitamina C es muy sensible al calor y al oxígeno, lo ideal es incorporarla justo antes de beber el caldo y evitar recalentar demasiado la preparación. Así, te aseguras que conserve su frescura y que el caldo sea realmente nutritivo.
Valor nutricional
(por unidad)
- Calorías: 1,2 kcal
- Proteínas: 2 g
- Grasas: 8 g
- Carbohidratos: 3 g
- Fibra: 5 g