La cereza es una fruta pequeña pero intensa: dulce con un toque ácido, jugosa y brillante, capaz de transformar cualquier postre en una experiencia elegante. Su mejor momento llega en la temporada de verano, cuando los cerezos se cargan de frutos y las cerezas alcanzan ese tono profundo, casi morado, que anuncia que están en su punto justo de maduración.
Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿qué hacer con tanta cereza fresca? La respuesta más tentadora es esta tarta de cerezas, que combina una base crujiente y dorada que se quiebra suavemente al cortar, con un interior que conserva todo el sabor de la fruta concentrada en una compota. ¡No dudes en probarla, te va a encantar!
- Para el relleno:
- Para la masa:
Para preparar la masa, coloca en el bol de la batidora la harina, el azúcar impalpable y la sal. Mezcla con el accesorio de paleta y añade la mantequilla fría cortada en cubos. Bate aumentando la velocidad poco a poco hasta obtener una textura similar a arena húmeda.
Agrega la yema y el agua fría, mezclando a velocidad baja solo hasta que los ingredientes se unan en una masa (evita sobrebatir). Envuelve la masa en papel film y refrigérala al menos 30 minutos.
Estira la masa entre dos tapetes de silicona, papel manteca o film, hasta lograr un grosor de unos 4 mm.
Acomoda la masa en un molde de tarta o en un aro de 18 cm de diámetro. Reserva el excedente de masa para las decoraciones o la clásica rejilla de la superficie. Lleva el molde nuevamente a la nevera.
Para el relleno, coloca las cerezas (pueden ser frescas o congeladas) en una olla junto con el azúcar. Cocina unos minutos hasta que las cerezas suelten su jugo y se forme una compota.
Disuelve aparte la maicena en agua fría y añádela poco a poco a la compota, removiendo hasta que espese. Retira del fuego y deja enfriar por completo.
Cuando la compota esté fría, viértela sobre la masa en el molde.
Decora con una rejilla hecha con tiras del excedente de masa, entrelazándolas sobre la superficie. Recorta el exceso en los bordes y, si lo deseas, haz una decoración para que las uniones no se noten.
Retira del horno, deja templar y desmolda la tarta de cerezas. ¡A disfrutar!
Si te ha gustado la receta de Cherry pie o tarta de cerezas: el clásico americano con relleno jugoso y masa crujiente, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de tartas.
El secreto de una buena tarta de cerezas está en el contraste: una base crujiente y dorada que se quiebra suavemente al cortar, y un interior suave y jugoso que conserva todo el sabor de la fruta.
Si prefieres una versión más simple, basta con dejar reposar las cerezas con el azúcar hasta que suelten el exceso de líquido y luego mezclarlas con maicena. Así quedan listas para rellenar y hornear la tarta, manteniendo su jugosidad natural.
En cambio, si buscas un relleno más estable, puedes dejar que la fruta libere sus jugos lentamente, concentrando su sabor y color hasta transformarlos en una compota densa y brillante, de tono intenso, especialmente si escoges las cerezas más moradas que rojas. Esa cocción suave potencia el aroma y crea una mezcla consistente, ideal para rellenar la tarta sin que la base se humedezca en exceso. De esta manera, el interior se mantiene jugoso pero controlado, asegurando una masa crujiente y delicada en cada bocado, con un contraste perfecto.
Recetas invita a todos sus lectores a añadir la cabecera como fuente preferida en Google y seguir disfrutando de una información cercana y actualizada. Añade Recetas como fuente preferida en Google aquí
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 0,3 ,450 kcal
- Proteínas: 3,3 g
- Grasas: 13,3 g
- Carbohidratos: 7 g
- Fibra: 2,5 g