Es época de incorporar la calabaza en todo tipo de preparaciones, pero una de las formas más fáciles y deliciosas de disfrutarla es en una crema reconfortante y calentita de calabaza y calabacín. La combinación de ambas hortalizas permite obtener una preparación ligera, nutritiva y muy versátil, perfecta para los días fríos o para quienes buscan una comida sencilla y llena de sabor.
Además, su textura suave y cremosa la convierte en una opción ideal para toda la familia. Puedes servirla como primer plato en la comida o disfrutarla en la cena, acompañada de unos picatostes, semillas o un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Lo mejor es que se prepara con ingredientes sencillos y de temporada, por lo que no tienes que complicarte en la cocina para degustar un plato casero y delicioso.
- Para decorar
Empieza cortando las hortalizas: el puerro, los calabacines, la zanahoria y la calabaza. A esta última sí tendrás que retirarle las semillas y la piel dura. No te preocupes porque los cortes sean simétricos, simplemente se trata de reducir su tamaño para que la cocción sea más rápida.
Calienta una olla y vierte un buen chorro de aceite de oliva. Rehoga el puerro troceado para que libere sus compuestos azufrados, responsables de su aroma característico y de ese efecto irritante que suele hacernos lagrimear al cortarlo. A continuación, añade los dientes de ajo.
Incorpora las zanahorias, ya que son de las hortalizas más duras, y luego añade el calabacín, cuya piel tiende a ser ligeramente más firme y, por ello, necesita algo más de tiempo de rehogado.
Termina incorporando la calabaza en cubos y remueve bien para evitar que las hojas de puerro que se han desarmado se quemen.
Vierte el vino blanco, remueve y deja que hierva hasta reducir aproximadamente tres cuartas partes de su contenido, permitiendo que el alcohol se evapore.
Cubre con caldo de verduras o, si prefieres una opción más nutritiva y con mejor sabor, puedes añadir caldo de huesos o de pollo. Si no dispones de ninguno de ellos, simplemente añade agua hasta cubrir las hortalizas. Deja que hierva durante unos 5 minutos o hasta que todas las verduras estén bien tiernas.
Licúa toda la mezcla o tritúrala con una batidora de mano hasta obtener una crema homogénea y sin tropezones.
Devuelve la mezcla al fuego y rectifica la sazón. Puedes añadir ajo en polvo, cebolla en polvo o hierbas aromáticas según tu gusto. Deja que hierva unos minutos más para integrar los sabores.
Sirve inmediatamente en platos hondos y termina decorando con un poco de crema de leche, un chorrito de aceite de oliva, queso, crotones o semillas de calabaza. ¡A disfrutar!
Si te ha gustado la receta de Crema de calabaza y calabacín: un plato fácil, suave y sabroso de temporada, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de cremas.
Si prefieres una crema aún más cremosa y sedosa, puedes recurrir a algunos ingredientes que ayudarán a mejorar su textura y consistencia. Una opción es añadir tubérculos como patata o boniato en cubos durante la cocción. Aunque la calabaza ya aporta almidón de forma natural, estos ingredientes proporcionarán aún más cuerpo y cremosidad a la preparación.
También puedes mezclar aparte un par de yemas de huevo con crema de leche, remover bien e incorporar esta mezcla a la crema una vez triturada. Esto aportará una textura más aterciopelada y un sabor más delicado.
Otra alternativa es añadir queso de buena capacidad de fundido, como mozzarella, provolone o queso crema. Al derretirse, aportará mayor untuosidad.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 87,5 kcal
- Proteínas: 2 g
- Grasas: 3,5 g
- Carbohidratos: 12 g
- Fibra: 2 g