Receta de Focaccia rellena de mortadela, burrata y pistacho: el sándwich italiano crujiente por fuera y esponjoso por dentro

Receta de Focaccia rellena de mortadela, burrata y pistacho: el sándwich italiano crujiente por fuera y esponjoso por dentro

La focaccia es un pan que conquista por su miga aireada, tierna y esponjosa, en contraste con una corteza dorada y ligeramente crujiente, impregnada del sabor del aceite de oliva. En esta versión, además, se convierte en la base perfecta para preparar un sándwich diferente y lleno de matices: una crema de pistachos de sabor tostado, unas finas láminas de mortadela y una burrata especialmente cremosa que aporta el toque final. El resultado es una combinación de texturas y sabores en la que el punto salado de la mortadela, el sabor intenso del pistacho y la suavidad de la burrata se complementan a la perfección.

Prepararlo en casa es más sencillo de lo que puede parecer y permite convertir una focaccia recién horneada en una comida o cena rápida con un resultado digno de una buena cafetería italiana. Solo hay que abrir el pan, repartir bien los ingredientes y dejar que cada bocado combine la miga esponjosa con el relleno cremoso y sabroso.

6 comensales 1h 30m Dificultad baja
Características adicionales: Coste medio, Recetas al horno
Ingredientes:
  • Para la focaccia:
Cómo hacer Focaccia rellena de mortadela, burrata y pistacho: el sándwich italiano crujiente por fuera y esponjoso por dentro:
1

Empieza preparando la masa de la focaccia. Para ello, vierte el agua tibia en un bol, incorpora la levadura seca y mezcla con unas varillas o una cuchara hasta que quede completamente disuelta. Deja reposar la mezcla unos minutos antes de continuar con el resto de ingredientes.

2

Incorpora la harina y la sal poco a poco, en varias tandas, mientras mezclas hasta que los ingredientes comiencen a integrarse. Añade después el aceite de oliva y continúa trabajando la masa. Si notas que se vuelve demasiado densa o difícil de manejar, puedes terminar de amasarla con las manos hasta obtener una mezcla homogénea. Cubre el bol con papel film o un paño húmedo y deja reposar la masa durante 30 minutos.

3

Una vez transcurridos los 30 minutos, realiza los pliegues de la masa para darle más fuerza y conseguir una focaccia ligera y aireada. Toma uno de los extremos, estíralo suavemente y dóblalo hacia el centro. Repite el mismo movimiento alrededor de toda la masa hasta completar el proceso. Cubre de nuevo el bol y deja reposar otros 30 minutos antes de continuar.

4

Repite el proceso de estirar y doblar la masa entre 4 y 6 veces, dejando 30 minutos de reposo entre cada tanda. Poco a poco ganará elasticidad y estructura gracias al desarrollo del gluten, que ayudará a atrapar el aire y conseguir una miga ligera y llena de alveolos. Este sistema de pliegues y reposos sustituye al amasado tradicional.

5

Engrasa generosamente con aceite de oliva un molde alto apto para horno, preferiblemente rectangular, cubriendo bien toda la base. Vuelca la masa y, con los dedos también untados en aceite, extiéndela con suavidad hasta repartirla por todo el molde, sin presionarla demasiado para no perder el aire acumulado.

6

Cubre la masa y déjala reposar en la nevera toda la noche, entre 12 y 24 horas. Esta fermentación en frío ralentiza la acción de la levadura, favorece el desarrollo de aromas y permite conseguir una focaccia más sabrosa y con una miga ligera y aireada.

7

Al día siguiente, saca la masa de la nevera y déjala reposar 1 hora a temperatura ambiente, algo más si hace frío. Cuando tiemble ligeramente al mover el molde, añade aceite de oliva por encima y, con los dedos engrasados, presiona toda la superficie para formar los característicos hoyuelos y dejar al descubierto las burbujas de aire.

8

Decora la focaccia con ramas de romero, orégano y sal gruesa. Introduce el molde en el horno, previamente precalentado a 220 ºC, y hornea durante unos 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y crujiente.

9

Desmolda la focaccia nada más sacarla del horno y déjala templar unos minutos. Después, córtala con un cuchillo de sierra para no aplastar la miga.

10

Para montar el relleno, unta una capa generosa de pasta de pistachos sobre una de las mitades de la focaccia. Coloca encima las láminas de mortadela y termina con la burrata bien cremosa, repartida por toda la superficie.

11

Cubre el relleno con la otra mitad de la focaccia, presiona ligeramente para que todos los ingredientes queden bien asentados y sirve inmediatamente, mientras el pan conserva su textura tierna y crujiente.

Si te ha gustado la receta de Focaccia rellena de mortadela, burrata y pistacho: el sándwich italiano crujiente por fuera y esponjoso por dentro, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de pan.

Los trucos para conseguir una focaccia casera bien aireada, esponjosa y con la corteza crujiente

La clave para conseguir una focaccia ligera y llena de alveolos está en respetar los tiempos de fermentación. Los reposos permiten que la levadura trabaje poco a poco y que el gluten desarrolle la estructura necesaria para atrapar el gas y formar una miga más aireada.

También importa el tipo de molde. Uno alto y bien engrasado ayuda a que la masa crezca hacia arriba en lugar de extenderse demasiado. El aceite de oliva, tanto en la base como en la superficie, contribuye además a conseguir una corteza dorada y crujiente sin que el interior pierda su humedad.

Por último, deja templar la focaccia antes de cortarla. Si la cortas recién salida del horno, la miga todavía estará muy húmeda y puede apelmazarse. Para conseguir cortes limpios, lo mejor es utilizar un cuchillo de sierra, que atraviesa la corteza sin aplastar el interior.

Valor nutricional

(por comensal)

  • Calorías: 508,3 kcal
  • Proteínas: 17,8 g
  • Grasas: 28,8 g
  • Carbohidratos: 43,5 g
  • Fibra: 2,9 g