Si quieres una nueva versión de lasaña con sabores más ligeros, esta lasaña de pollo y champiñones es una opción perfecta. La suavidad del pollo deshilachado se mezcla con la jugosidad de los champiñones y la cremosidad de la bechamel, creando un relleno que se complementa con las láminas de pasta. Todo se corona con la corteza dorada del queso gratinado, que invita a cortar la primera porción.
Es una receta sencilla, hecha con buenos ingredientes y un poco de paciencia, para conseguir una lasaña jugosa y cremosa, de esas que apetecen desde el primer bocado.
- Para la salsa bechamel:
- Para montar la lasaña:
Corta los champiñones en láminas; no es necesario que sean muy delgadas porque al cocinarlas reducirán bastante. Pica también la cebolla en dados pequeños.
Dora los champiñones en una sartén con un buen chorro de aceite. Para que queden dorados, utiliza fuego alto y evita sobrecargar la sartén; lo mejor es hacerlo en tandas. Reserva aparte.
En la misma sartén, añade otro poco de aceite y dora la cebolla hasta que esté suave. Reserva.
Ahora prepara la salsa bechamel. Derrite la mantequilla y, sin dejar que hierva, incorpora de golpe la harina. Remueve bien hasta obtener una pasta sin grumos y mantenla un par de minutos en el fuego.
Agrega la leche poco a poco. Vierte primero una pequeña cantidad (aproximadamente un dedo de altura) y mezcla bien para disolver los grumos hasta lograr una crema homogénea. Luego añade más leche, que puedes combinar con caldo de pollo para equilibrar el sabor ligeramente dulce de la leche.
Cuando la bechamel hierva, mantenla en el fuego unos minutos removiendo constantemente. Después incorpora el pollo deshilachado, los champiñones y la cebolla dorada.
Mezcla bien y rectifica el sabor con sal, pimienta blanca y, si lo prefieres, media cucharadita de ajo en polvo.
También puedes añadir queso parmesano para intensificar el sabor o queso crema si quieres una textura más cremosa.
Suaviza las láminas de pasta en abundante agua hirviendo durante un minuto, solo para que se ablanden y sean maleables. Terminarán de cocinarse al hornear la lasaña y quedarán al dente.
Monta la lasaña en una bandeja apta para horno. Coloca una buena cucharada de relleno en la base, encima acomoda las láminas de pasta y añade un tercio o la mitad del relleno, según el tamaño del molde. Cubre con queso mozzarella en láminas o rallado y coloca otra capa de pasta. Repite las capas y termina con queso parmesano para que gratine al hornear.
Hornea a 180 °C durante 30 minutos o hasta que la superficie esté dorada. Retira del horno y sirve caliente.
Si te ha gustado la receta de Lasaña de pollo y champiñones: fácil, cremosa y muy jugosa, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de lasaña.
La clave para una lasaña jugosa está en el equilibrio entre la salsa y la cocción de la pasta. Si las láminas se ablandan demasiado antes de hornear, van a perder firmeza y se perderán en la salsa. Por eso conviene hervirlas solo un minuto (como lo recomienda el envase), lo suficiente para que sean maleables, y dejar que terminen de cocinarse en el horno con el relleno.
Otro punto importante es que la salsa bechamel y el relleno tengan buena cantidad de líquido cremoso, ya que durante el horneado la pasta lo absorberá y quedará jugosa sin resecarse.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 767,5 kcal
- Proteínas: 48 g
- Grasas: 39 g
- Carbohidratos: 56 g
- Fibra: 3 g