La pasta a la Amatriciana es uno de los grandes tesoros de la cocina italiana. Un plato con alma que nació en Amatrice, un pequeño pueblo de la región del Lacio, y que hoy es el auténtico símbolo gastronómico de Roma. Su origen se remonta a los antiguos pastores, quienes preparaban recetas sencillas pero repletas de sabor.
¿El secreto de su éxito arrollador en las trattorias de todo el mundo? Una combinación infalible de guanciale crujiente, queso pecorino y tomates jugosos. Te contamos cómo prepararla en casa para que te quede perfecta, con el punto justo de cocción, ese equilibrio auténtico entre salinidad y dulzor, y el sabor tradicional que la ha convertido en un clásico irresistible de la cocina italiana.
Corta el guanciale en tiras o cubos pequeños. Si no encuentras guanciale, puedes usar panceta curada o tocino, aunque el sabor no será idéntico porque el guanciale es papada de cerdo curada, típica de la cocina italiana, con un sabor profundo y que se diferencia de la panceta por su mayor proporción de grasa infiltrada.
Coloca una sartén a fuego mínimo, añade el guanciale y deja que se dore lentamente; de esta manera irá soltando su grasa aromática, que será la base de la salsa. Cuando el guanciale esté dorado y haya liberado su grasa, retíralo y resérvalo.
A esa grasa añade un peperoncino cortado por la mitad y vierte un chorrito de vino blanco, dejando que hierva suavemente hasta que se evapore.
Incorpora los tomates pelados y deja que la salsa hierva suavemente. El calor hará que el tomate se funda con la grasa del guanciale, creando una mezcla intensa y equilibrada.
Reincorpora el guanciale y sazona con sal y pimienta, procurando que no quede demasiado salado, ya que el queso pecorino aportará su propia intensidad y terminará de equilibrar el sabor del plato.
Aparte, hierve abundante agua con un buen puñado de sal y cuece la pasta. En Amatrice se usan espaguetis, mientras que en Roma se popularizó el bucatini. Cuécela hasta que esté al dente, tomará alrededor de 10 minutos según las instrucciones del paquete, y luego escúrrela bien.
Mezcla la pasta con la salsa directamente en la sartén, removiendo para que quede bien impregnada.
El toque final es el pecorino rallado, que aporta salinidad y carácter. Sirve en un plato hondo, espolvorea más queso por encima. ¡Buen provecho!
Si te ha gustado la receta de Pasta a la Amatriciana: el truco para conseguir un guanciale crujiente y una salsa espectacular, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de espaguetis. También puedes visitar una selección de las mejores recetas italianas.
Uno de los aspectos más importantes de esta receta es respetar su sencillez. La cebolla, aunque aparece en algunas versiones romanas, no forma parte de la preparación auténtica de Amatrice. Si decides incorporarla, hazlo con moderación y ten presente que se trata de un añadido moderno que cambia el carácter del plato.
Otro error frecuente es añadir demasiadas especias o hierbas, lo que termina ocultando el sabor del guanciale y del tomate. La receta tradicional se apoya en pocos ingredientes, y cada uno cumple un papel esencial.
Por último, cocinar el guanciale a fuego alto quema la grasa y amarga la salsa. La clave está en dejarlo dorar lentamente a fuego bajo para que libere toda su grasa y aroma.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 0,5 ,850 kcal
- Proteínas: 37,5 g
- Grasas: 55 g
- Carbohidratos: 75 g
- Fibra: 5 g