Las patatas rellenas de carne son uno de esos platos que huelen a hogar y saben a tradición. La patata actúa como un recipiente perfecto para un relleno jugoso y sabroso de carne, que se completa con una capa de queso gratinado que se funde en el horno y adquiere ese característico tono dorado.
Es una receta sencilla, reconfortante y perfecta para una comida en familia. No necesita técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de encontrar: basta con una buena patata, un relleno bien condimentado y el tiempo necesario en el horno para conseguir un plato cremoso por dentro y ligeramente crujiente por fuera.
Además, es una de esas elaboraciones que recuerdan a las recetas caseras de toda la vida, de las que se preparaban sin prisas y terminaban llenando la cocina de un aroma irresistible.
Lava bien las patatas y ponlas en una olla con abundante agua fría hasta cubrirlas. Lleva el agua a ebullición y, cuando hierva, baja el fuego para que se cocinen lentamente. Estarán listas cuando puedas pincharlas fácilmente con un cuchillo o palillo sin encontrar resistencia.
Deja que las patatas se templen, córtalas por la mitad y vacía el interior con una cuchara, dejando aproximadamente un centímetro de pulpa para que mantengan la forma. Salpimienta las mitades y resérvalas.
Aplasta la pulpa de las patatas con un tenedor o un pasapurés hasta conseguir una mezcla suave y sin grumos. Hazlo mientras todavía esté templada, ya que será más fácil de trabajar. Reserva.
Para preparar el relleno, pica la cebolla en trozos pequeños y sofríela en una sartén con un poco de aceite de oliva hasta que quede tierna y ligeramente dorada.
Añade los vegetales que prefieras, como pimiento rojo, pimiento verde o zanahoria, todo bien picado. Incorpora también un poco de ajo picado o en polvo para darle más sabor al relleno.
Incorpora la carne picada, añade sal, pimienta negra, orégano y paprika o pimentón ahumado. Cocina durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la carne esté bien hecha y el relleno quede jugoso.
Añade dos cucharadas de tomate concentrado y mezcla bien hasta integrarlo con la carne y las verduras.
Incorpora el puré de patata reservado y remueve bien hasta que quede completamente integrado con el relleno.
Para rellenar las patatas, pon una fina capa de salsa de tomate en el fondo de cada mitad y, encima, reparte el relleno de carne de manera uniforme.
Cubre cada patata con rodajas de mozzarella y añade por encima queso parmesano rallado. Al hornearlas, los quesos se fundirán y quedarán dorados y gratinados.
Hornea las patatas a 180 °C durante unos 30 minutos, hasta que el queso esté bien fundido, dorado y ligeramente burbujeante. Retira del horno y sirve calientes.
Si te ha gustado la receta de Patatas rellenas de carne de la abuela: el plato de toda la vida con un relleno jugoso y mucho queso gratinado, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de patata. También puedes visitar una selección de las mejores recetas españolas.
Para que las patatas no se rompan al vaciarlas, lo mejor es cocerlas con piel y retirarlas del agua en cuanto estén tiernas. Si se cocinan demasiado, la piel puede abrirse y la pulpa quedar demasiado blanda. Antes de cortarlas y vaciarlas, déjalas templar unos minutos para poder manipularlas con facilidad.
El relleno también tiene su secreto. Sofríe bien la cebolla y las verduras hasta que estén tiernas y ligeramente doradas, ya que así aportarán más sabor. Después, incorpora la carne y cocínala a fuego suave durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando para que se haga de manera uniforme y no se pegue.
No hace falta añadir caldo si la mezcla mantiene su jugosidad. Si durante la cocción ves que queda demasiado seca, puedes incorporar un pequeño chorrito de agua o caldo para recuperar la textura.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 63 kcal
- Proteínas: 44,9 g
- Grasas: 3 g
- Carbohidratos: 44,7 g
- Fibra: 6,3 g