Hay recetas que tienen el superpoder de hacernos viajar en el tiempo, y este pollo con almendras de la abuela es, sin duda, una de ellas. No es solo un plato de pollo en salsa; es el olor que inundaba la casa los domingos por la mañana, el sonido del mortero picando los frutos secos y ese secreto a voces de que, con paciencia, todo sabe mejor.
Hoy rescatamos del cuaderno de notas familiar esta receta clásica, con su salsa trabada, sus almendras tostadas y ese toque casero que ningún restaurante de alta cocina puede replicar. ¡Prepárate para mojar mucho pan!
Comienza limpiando el pollo y cortándolo en trozos medianos. Sazona con sal y pimienta por ambos lados. En una sartén honda, añade el aceite de oliva y cuando esté caliente incorpora los trozos de pollo y dóralos por ambos lados.
Truco: No es necesario cocinarlos completamente en este momento, solo sellarlos para conservar sus jugos.
Corta un diente de ajo, en la misma sartén donde doraste el pollo, añade las almendras, el ajo picado y la rebanada de pan. Tuéstalas durante unos minutos removiendo constantemente hasta que adquieran un ligero color dorado y desprendan su aroma característico.
Vierte el vino blanco y deja que reduzca por un par de minutos para que el alcohol se evapore.
Deja que la mezcla se enfrié un poco y tritura el pan.
Agrega el pan y las almendras a una licuadora o procesadora de alimentos, añade un poco del caldo de pollo y mezcla hasta obtener una salsa suave y homogénea.
Devuelve la mezcla al sartén, añade el restante del caldo de pollo. La cantidad de caldo que uses depende de que tan espesa o liquida quieras que quede la consistencia de la salsa.
Incorpora nuevamente y cocina a fuego bajo durante 25 o 30 minutos para que la carne absorba todos los sabores de la salsa. Retira del fuego y espolvorea perejil fresco picado por encima.
Acompaña el pollo con almendras de una buena guarnición y sirve bien caliente. Puede acompañarse con arroz blanco, puré de patatas, verduras al vapor o incluso una buena rebanada de pan para aprovechar hasta la última gota de salsa. Si buscas una comida reconfortante, fácil de preparar y con sabor casero, esta receta se convertirá en una de tus favoritas.
Si te ha gustado la receta de Pollo en salsa de almendras de la abuela: fácil, jugoso y lleno de sabor, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de pollo.
Para que el pollo con almendras siempre te quede de rechupete, toma nota de estos sencillos trucos:
- Elige la pieza de pollo adecuada, puedes usar pechuga, funciona muy bien pero si la cocinas demasiado se puede resecar. Los muslos deshuesados suelen quedar más jugosos gracias a su mayor contenido de grasa natural.
- No cocines demasiado el pollo, una cocción excesiva puede resecar la carne. Lo ideal es sellarla primero y terminar la cocción dentro de la salsa para mantener toda su humedad.
- Tuesta las almendras: este paso potencia enormemente su sabor y aporta un toque más intenso y aromático al plato.
- Utiliza caldo casero: si tienes la posibilidad, emplea caldo de pollo casero. El resultado será mucho más sabroso y natural.
- Ajusta la textura de la salsa: si prefieres una salsa más espesa, deja reducir unos minutos adicionales. Si queda demasiado densa, añade un poco más de caldo caliente.
- Puedes añadir un toque especial con una pizca de nuez moscada durante la cocción para aportar un sabor aún más profundo y elegante.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 375 kcal
- Proteínas: 37,5 g
- Grasas: 2 g
- Carbohidratos: 1 g
- Fibra: 2 g