Receta de Quesada pasiega tradicional: cómo hacer en casa el famoso postre cántabro

Receta de Quesada pasiega tradicional: cómo hacer en casa el famoso postre cántabro

La quesada pasiega es uno de los postres más emblemáticos de Cantabria. Se trata de una preparación tradicional originaria de los Valles Pasiegos, una comarca con una fuerte tradición ganadera donde la leche y los productos lácteos han formado parte de la alimentación cotidiana durante generaciones. De ahí que su origen esté estrechamente ligado al aprovechamiento de los excedentes de leche fresca. Con ingredientes sencillos como queso fresco, huevos, mantequilla, azúcar y harina, surgió un postre que con el tiempo se convirtió en uno de los grandes clásicos de la repostería española.

El gran protagonista de esta receta es el queso fresco, una elaboración sencilla que se obtiene al coagular las proteínas de la leche y separarlas del suero. Este queso aporta humedad y delicadas notas lácteas que combinan a la perfección con la canela y el toque fresco de la ralladura de limón. Pero quizás lo más atractivo de la quesada pasiega sea el contraste entre su superficie dorada y su interior jugoso, que se deshace suavemente en cada bocado.

8 comensales 1h 30m Dificultad muy baja
Características adicionales: Coste barato, Recetas españolas
Ingredientes:
Cómo hacer Quesada pasiega tradicional: cómo hacer en casa el famoso postre cántabro:
1

Comienza colocando el queso fresco en un bol y deshazlo utilizando un tenedor o una espátula de goma hasta que lo veas bien desmenuzado. De esta forma será más fácil integrarlo con el resto de los ingredientes.

2

Incorpora los huevos, que deben estar a temperatura ambiente, y mezcla bien hasta obtener una preparación homogénea.

3

Agrega la mantequilla derretida. Ten cuidado si la derrites en el microondas, ya que si te excedes con el tiempo puede explotar y ensuciar el interior. Además, asegúrate de no incorporarla demasiado caliente para evitar que las proteínas del huevo se coagulen.

4

Añade el azúcar, seguida de la harina, una pizca de sal, un toque de canela y la ralladura de la cáscara de limón. Mezcla bien hasta obtener una crema homogénea en la que los únicos grumos visibles sean los del queso y no los de la harina.

5

Vuelca la masa en un molde. Lo más tradicional es utilizar un molde rectangular de 20x20 cm con una tira de papel manteca en la base para facilitar el desmoldado. Se trata de una masa bastante densa, por lo que conviene distribuirla bien para que quede uniforme durante el horneado.

6

Hornea a 200 °C durante aproximadamente 30 minutos o según el grosor de acuerdo con el tamaño del molde hasta que la superficie adquiera un color dorado uniforme. Luego retira del horno, deja entibiar, desmolda y sirve. ¡A disfrutar!

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El secreto para que quede jugosa por dentro

La clave de una buena quesada pasiega está en no excederse con el horneado. A diferencia de un bizcocho, su interior debe conservar humedad para obtener esa textura tierna y ligeramente cremosa que la caracteriza. Esto se debe a que gran parte de su estructura proviene del queso y los huevos, por lo que el resultado final debe ser más jugoso y denso que el de un pastel tradicional.

Por eso, es mejor retirarla del horno cuando la superficie esté bien dorada y los bordes se vean firmes. Además, notarás que está lista cuando los bordes comiencen a desprenderse ligeramente del molde, aunque el centro todavía conserve un leve movimiento. Durante el enfriado, el calor residual terminará de asentar la preparación sin resecarla.

Asimismo, utilizar un queso demasiado húmedo puede alterar el resultado final. El exceso de agua requerirá más tiempo de cocción para que la quesada se asiente correctamente, aumentando el riesgo de que los bordes se sobrecocinen mientras el centro permanece excesivamente cremoso. Por ello, lo más recomendable es utilizar un queso fresco bien escurrido o una ricota con bajo contenido de humedad. Si el queso libera mucho suero, puedes dejarlo escurrir durante unas horas antes de preparar la receta.

Valor nutricional

(por comensal)

  • Calorías: 32 kcal
  • Proteínas: 10,6 g
  • Grasas: 17,4 g
  • Carbohidratos: 30,4 g
  • Fibra: 0,3 g