Con la llegada del otoño, las lluvias llenan de vida los bosques y dan comienzo a una de las temporadas más esperadas por los amantes de las setas. En España, las primeras salidas al monte para recogerlas coinciden con las ganas de recuperar esos platos de toda la vida que llenan la cocina de aromas y sabores.
Entre ellos destacan las setas al ajillo con jamón, una combinación sencilla y deliciosa en la que el ajo dorado aporta su inconfundible aroma, el jamón serrano añade un toque intenso y las setas conservan toda su textura carnosa y jugosa. Lo mejor es que se preparan en pocos minutos y con ingredientes fáciles de encontrar, por lo que son una opción estupenda para servir como tapa, entrante o cena ligera, acompañadas de unas buenas rebanadas de pan.
Corta las setas en láminas gruesas o en tiras, aunque la forma puede variar según el tipo de seta que hayas escogido. Lo más habitual es preparar esta receta con setas de ostra, aunque puedes reemplazarlas perfectamente por champiñones o incluso utilizar una mezcla de ambas. Si tienen restos de tierra, límpialas suavemente con un paño húmedo.
Corta los dientes de ajo en láminas ligeramente gruesas para que resistan mejor la cocción. Después, colócalos en una sartén con un buen chorro de aceite de oliva y cocina a fuego bajo para que tomen color poco a poco mientras aromatizan el aceite. Si vas a utilizar guindilla, añádela en este momento.
Añade las setas o los champiñones y sube el fuego. Cocínalos a fuego fuerte para que se doren en lugar de cocerse en sus propios jugos, removiendo de tanto en tanto para que la cocción sea uniforme.
Después de unos minutos, cuando veas que las setas han tomado color, añade el vino blanco, remueve bien y deja que el alcohol se evapore.
Cuando se haya evaporado todo el líquido, sazona con sal al gusto y un poco de pimienta negra recién molida. Remueve bien para distribuir los condimentos.
Añade el jamón serrano cortado. Si prefieres, puedes dorarlo previamente en un poco de aceite para aromatizar aún más la preparación y conseguir un jamón de textura más crujiente.
Rectifica el punto de sal y sirve inmediatamente. Para terminar, espolvorea un poco de perejil picado por encima y acompaña con unas rebanadas de pan.
Si te ha gustado la receta de Setas al ajillo con jamón: el plato fácil y rápido que triunfa cada otoño, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de setas. También puedes visitar una selección de las mejores recetas españolas.
La clave para conseguir unas setas al ajillo realmente sabrosas está en evitar que se cuezan en sus propios jugos. Las setas contienen una gran cantidad de agua en su interior y, cuando entran en contacto con el calor, comienzan a liberarla. Si la sartén no está lo suficientemente caliente o está demasiado llena, esa humedad quedará atrapada y las setas terminarán cocinándose al vapor en lugar de dorarse.
Asimismo, por esta razón, tampoco es recomendable lavar las setas o champiñones bajo un chorro abundante de agua. Al ser muy porosas, absorben parte de esa humedad adicional y tardarán más tiempo en dorarse. Por ello, lo mejor es retirar la tierra con un paño húmedo, un cepillo suave o, en el caso de los champiñones, pelar la fina capa exterior del sombrero si fuera necesario.
Una vez en la sartén, además del fuego fuerte, es importante no removerlas constantemente. Así el agua se evapora rápidamente y la superficie puede alcanzar temperaturas más altas, desarrollando un atractivo color dorado, aromas más intensos y permitiendo que conserven mejor su jugosidad en el interior.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 128,8 kcal
- Proteínas: 11,8 g
- Grasas: 6,6 g
- Carbohidratos: 5,5 g
- Fibra: 1,3 g