La tarta de queso vasca, llamada también Basque cheesecake, es un postre que conquistó el mundo desde San Sebastián gracias a su sencillez y a su dualidad. A diferencia de otras tartas de queso, aquí se busca que la superficie quede intensamente dorada o “quemada”, mientras que en su interior se conserva un corazón suave y cremoso.
En esta receta, te enseñamos cómo hacer tarta de queso vasca o basque cheesecake paso a paso. ¡A hornear!
Empieza colocando en un bowl el queso crema a temperatura ambiente. Bátelo con un batidor de globo o una batidora eléctrica hasta obtener una crema suave y untable. Si el queso está demasiado firme, puedes darle un golpe de calor en el microondas durante unos 15 segundos para hacerlo más manejable.
Añade el azúcar blanca y mezcla bien con el mismo batidor de globo, asegurándote de que se incorpore por completo al queso crema.
Incorpora los huevos, batiendo hasta que se integren y la mezcla tenga una textura homogénea.
Cierne encima la maicena y remueve bien.
Aromatiza con unas gotas de esencia de vainilla o, mejor aún, con las semillas de una vaina de vainilla para darle un sabor más auténtico y tradicional. Mezcla bien hasta integrar todos los ingredientes.
Agrega la crema de leche y remueve suavemente. No es necesario usar batidora eléctrica en este paso, ya que la crema se incorpora fácilmente si el queso crema y el azúcar se han batido correctamente desde el inicio.
Antes de hornear, arruga un papel manteca, humedécelo ligeramente y colócalo dentro de un molde de unos 18 cm de diámetro. Asegúrate de cubrir bien la base y las paredes.
Vierte la mezcla en el molde forrado y hornea a 200 °C durante unos 40 minutos, o hasta que la superficie esté bien dorada, los bordes firmes y el centro aún ligeramente tembloroso.
Cuando esté lista, apaga el horno y deja que la tarta entibie dentro. Notarás también que se desinfla ligeramente al enfriarse, lo cual es completamente normal. Luego, refrigérala durante toda la noche: este reposo mejora la textura y potencia el sabor. Al día siguiente ya puedes servirla y disfrutar de esta tarta de queso vasca irresistible.
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A continuación, te dejamos una serie de trucos que harán que tu tarta de queso vasca quede perfecta y deliciosa:
- Integra bien los huevos y la crema, pero sin sobrebatir, para lograr una textura cremosa y no demasiado aireada. Así evitas que el aire se expanda en el horno y luego colapse al enfriarse, lo que podría dejar la tarta con grietas o una consistencia seca.
- Es importante que el horno esté precalentado a 200 °C: una temperatura elevada quema la superficie y mantiene el centro cremoso y untable, pero cocido. Esa dualidad es lo que hace tan especial a la tarta.
- Además, dejar la tarta en la nevera toda la noche mejora la textura y potencia el sabor. Al enfriarse lentamente, las proteínas del huevo y la grasa del queso crema terminan de estabilizarse, pasando de un centro tembloroso a una consistencia suave y firme, sin perder cremosidad.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 525 kcal
- Proteínas: 11 g
- Grasas: 43,3 g
- Carbohidratos: 26,7 g
- Fibra: g