La tarta de zanahoria es uno de los postres que siempre triunfan por su miga suave, húmeda y con un aroma especiado que conquista desde el primer bocado. Lo mejor es que también puedes prepararla sin horno y conseguir un resultado igual de esponjoso y dorado.
Con solo una sartén y unos pocos ingredientes, puedes preparar en casa un carrot cake jugoso, aromático y mucho más fácil de lo que imaginas. Toma nota del paso a paso y descubre cómo hacerla para que quede perfecta.
Empieza colocando en un bol grande los huevos con el azúcar y aromatiza con unas gotas de esencia de vainilla. Luego, bate inmediatamente con la batidora eléctrica hasta que la mezcla triplique su volumen y llegue al punto cinta. Sabrás que está listo cuando, al levantar el batidor, la masa caiga formando un trazo visible sobre la superficie y este se mantenga durante un para de segundos antes de integrarse.
Incorpora el aceite y viértelo en forma de hilo mientras bates. Hazlo solo hasta que se integre y luego detén la batidora.
Tamiza los ingredientes secos: la harina, el polvo de hornear y las especias que más te gusten, como canela y/o nuez moscada.
Mezcla estos ingredientes utilizando una espátula de goma con movimientos envolventes. Mueve la espátula de arriba hacia abajo de manera suave mientras giras el bol.
Por último, integra la zanahoria rallada con el lado más grueso del rallador y mezcla siguiendo con los movimientos envolventes.
Vierte la preparación en una sartén u olla pequeña de fondo grueso, colocando previamente un disco de papel manteca en la base. Para que se adhiera bien, puedes untar mantequilla antes en la base de la olla.
Enciende el fuego al mínimo, tapa la olla y deja cocinar durante al menos 15 minutos. Pasado ese tiempo, revisa que la superficie presente burbujas y haya perdido el brillo. También puedes verificar la cocción introduciendo un palillo en el centro. Si los bordes comienzan a tomar un color dorado oscuro, es momento de darle la vuelta al bizcocho para dorar el otro lado y evitar que se queme.
Para hacerlo, coloca un plato sobre la olla, inviértela con cuidado y desliza nuevamente el pastel dentro, con la cara dorada hacia arriba. Cocina durante 5 minutos más o hasta que, al introducir un palillo en el centro, este salga completamente limpio.
Cuando ambos lados estén dorados, retira la tarta de zanahoria de la olla, volviendo a girarla sobre un plato. Retira el papel manteca y sirve. ¡A disfrutar!
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El secreto para una tarta de zanahoria perfecta (y súper esponjosa) está en encontrar el equilibrio entre aire y humedad. Para lograr una miga esponjosa, lo esencial es batir los huevos con el azúcar hasta alcanzar el punto cinta, ya que el aire atrapado en este proceso será el responsable de que la tarta quede esponjosa y con una textura ligera.
El aceite aporta suavidad y evita que la miga se reseque; si lo prefieres, puedes utilizar aceite de oliva para evitar los aceites hidrogenados.
Otro truco importante está en la zanahoria rallada. Si la rallas de forma gruesa, liberará sus jugos naturales durante la cocción, manteniendo la masa húmeda sin apelmazarla.
Además, es importante integrar los ingredientes secos con movimientos envolventes, porque así se conserva el aire incorporado en el batido inicial.
Por último, cocinar a fuego bajo y con la olla tapada permite que la masa se expanda lentamente. Así se evita que el exterior se seque antes de que el interior esté completamente cocido.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 365 kcal
- Proteínas: 4,5 g
- Grasas: 16,5 g
- Carbohidratos: 49,5 g
- Fibra: 1,8 g