La tortilla de calabacín es uno de esos platos sencillos que sorprenden por su sabor y versatilidad. Tradicionalmente se prepara en sartén, pero la freidora de aire ofrece una alternativa moderna y práctica que conserva toda la jugosidad del calabacín y al mismo tiempo logra un dorado apetitoso en la superficie. Cocinarla en este electrodoméstico no solo reduce la cantidad de aceite, sino que también facilita el proceso: basta con colocar la mezcla en un molde apto y dejar que el aire caliente haga su trabajo.
El calabacín, con su textura suave y su sabor delicado, se convierte en el verdadero protagonista de esta receta. Gracias a su frescura, permite que el interior de la tortilla quede tierno y jugoso, además del aporte de fibra.
Empieza rallando el calabacín por el lado grueso del rallador. Puedes hacerlo con la piel, ya que es muy suave, solo retira los extremos. Si prefieres, en lugar de rallarlo puedes cortarlo en láminas finas usando una mandolina.
Corta la cebolla en dados pequeños y dóralos en una sartén con un chorro de aceite hasta que esté suave y ligeramente dorada. También puedes cocinarla en la freidora de aire durante un par de minutos, removiendo cada minuto para evitar que se queme. Luego deja enfriar.
En un recipiente mezcla el calabacín, la cebolla, los huevos, el ajo en polvo, pimienta negra molida y sal. Remueve bien hasta que se integren todos los insumos.
Añade el queso parmesano rallado usando el lado fino del rallador para que se distribuya mejor. Mezcla nuevamente hasta integrar.
Engrasa un molde apto para freidora de aire y asegúrate de que quepa dentro de la canasta. Para facilitar el proceso de desmoldado, coloca un disco de papel manteca en la base: así evitarás que la tortilla se pegue.
Vuelca la mezcla en el molde e introdúcelo en la freidora. Cocina durante 15 minutos a 165 °C. Pasado ese tiempo, retira el molde, coloca un plato encima, da la vuelta y desliza la tortilla nuevamente dentro del molde para terminar la cocción. Cocina otros 10 minutos o hasta que la superficie esté dorada.
Finalmente, sirve y disfruta de una tortilla de calabacín jugosa por dentro y dorada por fuera.
Si te ha gustado la receta de Tortilla de calabacín en freidora de aire: jugosa, ligera y sin apenas aceite, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de tortillas.
El secreto está en controlar la humedad y la temperatura. Si después de rallar el calabacín notas que ha soltado mucho líquido en la base, lo más recomendable es desecharlo, ya que hará que la tortilla quede demasiado húmeda, tarde más en cocerse y pueda desarmarse al darle la vuelta. Para prevenirlo, conviene escurrir bien el calabacín antes de mezclarlo.
La temperatura también juega un papel importante, cocinar a calor moderado permite que el interior se cuaje lentamente sin resecarse. Si la freidora se ajusta demasiado alta, la superficie se dorará rápido pero el centro quedará líquido.
Otro truco es cubrir el molde con papel aluminio y ajustarlo bien para evitar que se mueva y vuele con el aire de la freidora. Hazlo si notas que durante la primera parte de la cocción la tortilla está tomando color demasiado rápido. Retíralo al final para que la superficie termine de dorarse.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 34 kcal
- Proteínas: 26 g
- Grasas: 22 g
- Carbohidratos: 1 g
- Fibra: 2 g