La tortilla de patatas con espinacas se ha convertido en una de las versiones más irresistibles del clásico de siempre: fácil, económica y con ese toque casero tan característico.
En esta receta, las espinacas aportan un extra de frescura, color y nutrientes, transformando la tradicional tortilla de patatas en una opción más ligera sin renunciar al sabor auténtico que tanto nos gusta. Es una opción perfecta para una comida rápida, una cena equilibrada o incluso para llevar en el tupper.
Además, es una forma perfecta de incorporar más verduras sin complicarse en la cocina. Lo mejor es que, con unos sencillos trucos, puedes conseguir una tortilla mucho más esponjosa por dentro, jugosa y en su punto perfecto, evitando que quede seca o pesada.
Pela las patatas y córtalas en rodajas finas o en cubos pequeños (según tu preferencia). Cuanto más finas, más rápido se cocinarán y más suave será la textura de la tortilla.
En una sartén amplia, añade abundante aceite de oliva y caliéntalo a fuego medio. Incorpora las patatas y cocina lentamente, removiendo de vez en cuando, durante unos 15–20 minutos.
Truco: La idea no es freírlas hasta que queden crujientes, sino más bien “confitarlas” en el aceite para que queden blanditas y jugosas.
Corta la cebolla en juliana. En otra sartén añade un poco de aceite de oliva y agrega la cebolla cortada, puedes añadir un poco de sal y cocinar a fuego medio, sin que se queme.
Lava bien y corta las espinacas. Si usas espinacas congeladas, asegúrate de escurrirlas muy bien antes para evitar exceso de agua.
Cuando la cebolla se haya blanqueado y esté casi lista, añade las espinacas. Si son frescas, verás que reducen rápidamente su volumen. Mezcla bien y cocina un par de minutos más. Retira las patatas, la cebolla y las espinacas y reserva, deja que se enfríe un poco.
En un bol grande, bate los huevos con una pizca de sal (y pimienta si te gusta). No hace falta batir en exceso, solo hasta integrar claras y yemas.
Añade las patatas, la cebolla y las espinacas al bol con los huevos. Remueve lentamente y deja reposar unos 5 minutos. Esto ayuda a que todo se integre mejor y la tortilla gane en jugosidad.
En una sartén antiadherente, añade una cucharada de aceite de oliva y calienta a fuego medio. Vierte la mezcla y cocina durante unos 3–5 minutos. Cuando los bordes estén cuajados, coloca un plato sobre la sartén y dale la vuelta con cuidado.
Cocina por el otro lado otros 2–4 minutos, dependiendo de cómo te guste el punto (más cuajada o más jugosa).
Una vez la tortilla de patatas con espinacas tenga el punto que te guste, ya puedes servirla y disfrutarla recién hecha o dejar reposar si prefieres comerla fría o más tarde.
Si te ha gustado la receta de Tortilla de patatas con espinacas: fácil, saludable y muy jugosa en pocos minutos, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de tortillas.
La tortilla de patatas con espinacas es una versión deliciosa y un poco más ligera de la clásica tortilla española. Es perfecta si quieres incorporar más verduras a tu alimentación sin renunciar al sabor casero de siempre. Además, es un plato muy versátil: puedes servirlo caliente, tibio o frío, y siempre queda bien.
Con ingredientes simples y siguiendo algunos pequeños trucos, puedes lograr una tortilla realmente espectacular:
- Usa más huevos de lo normal, una proporción ligeramente mayor de huevo respecto a la de patata hará que la tortilla quede más aireada y suave.
- No sobrecocines las patatas: si las patatas quedan secas antes de mezclar con el huevo, la tortilla perderá jugosidad. Deben quedar blanditas, casi deshaciéndose.
- Deja reposar la mezcla antes de cocinar. Este pequeño truco permite que la patata absorba parte del huevo, logrando una textura más homogénea y cremosa.
- Controla bien el fuego, un fuego medio es clave. Si es muy alto, se dorará demasiado por fuera y quedará cruda por dentro; si es muy bajo, puede secarse.
- No la cocines en exceso, el secreto de una tortilla jugosa está en retirarla a tiempo. Es mejor que quede ligeramente húmeda por dentro, ya que seguirá cocinándose con el calor residual.
- Añade un chorrito de leche o crema (opcional), un pequeño toque (1–2 cucharadas) puede aportar aún más cremosidad al resultado final.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 505 kcal
- Proteínas: 25 g
- Grasas: 32,5 g
- Carbohidratos: 35 g
- Fibra: 4 g