Receta de Patatas guisadas con costillas de cerdo: un plato de cuchara económico, fácil y sabroso
¿Buscas una receta de guiso fácil de preparar, con pocos ingredientes y pasos sencillos, pero que no se sienta repetitiva? Entonces esta receta es justo lo que necesitas. La combinación de patatas, costillas de cerdo y hortalizas cocidas lentamente dan lugar a un guiso lleno de sabor, a base de un caldo que mejora a medida que los ingredientes se cocinan juntos lentamente en un medio líquido rico en aromas y sabores.
Además, es uno de esos platos tradicionales que apetecen mucho más cuando bajan las temperaturas y queremos una comida casera que reconforte. Las costillas le dan mucho sabor al caldo y quedan tiernas después de la cocción, mientras que las patatas absorben todos los jugos y ayudan a espesar la salsa.
Ingredientes:
Cómo hacer Patatas guisadas con costillas de cerdo: un plato de cuchara económico, fácil y sabroso:
Corta los vegetales. La cebolla pícala finamente en dados pequeños; asimismo, corta el pimiento rojo del mismo tamaño en cubos. Las patatas puedes cortarlas en cubos medianos, asegurándote de pelarlas previamente.
Para empezar con el guiso, dora las piezas de cerdo previamente salpimentadas en un buen chorro de aceite hasta que se vean bien doradas. No sobrecargues la olla ni utilices fuego bajo, ya que el cerdo soltará sus jugos en lugar de sellarse.
En la misma olla, vierte otro chorro de aceite si hace falta y sofríe la cebolla. Después de un par de minutos, cuando se vea ligeramente dorada, integra el ajo picado y deja que se suavice con el calor.
Añade el pimiento en dados y continúa removiendo durante un par de minutos.
Incorpora la salsa o la pasta de tomate y rehoga bien las hortalizas para que todos los sabores se integren.
Reintegra las piezas de cerdo previamente doradas, junto con el jugo que soltaron durante el reposo, ya que aporta mucho sabor.
Vierte el vino blanco y cubre con caldo o, en su defecto, agua. Además, agrega especias y hierbas aromáticas como hojas de laurel, orégano, paprika para resaltar el color, pimienta y una cucharadita de sal.
Tapa la olla y deja que se cocine durante aproximadamente 1 hora o hasta que el cerdo esté tierno. Si prefieres reducir el tiempo de cocción, puedes utilizar una olla a presión y cocinar durante unos 30 minutos o hasta que la carne esté suave.
Cuando el cerdo esté tierno, echa las patatas y deja que se cocinen hasta que estén bien suaves en el interior. Si quieres espesar el guiso, puedes aplastar algunos cubos de patata para aprovechar su almidón y darle más consistencia a la preparación.
Rectifica la sazón y sirve inmediatamente. Puedes decorar con perejil u orégano picado. ¡Buen provecho!
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Por qué este guiso está todavía más rico al día siguiente
No es solo una sensación. Durante el reposo ocurren varios cambios que mejoran tanto la textura como el sabor del guiso. Por un lado, la gelatina natural liberada por las costillas durante la cocción se distribuye mejor por el caldo, aportando una salsa más untuosa y con más cuerpo. Por otro, el almidón de las patatas se reorganiza mientras el guiso se enfría, formando una estructura capaz de retener mejor parte del agua y de los compuestos aromáticos liberados por la carne, las verduras y las especias.
Además, estos compuestos continúan distribuyéndose de forma más uniforme por todo el guiso durante el reposo. Cuando se vuelve a calentar, la gelatina se funde nuevamente en la salsa, dando lugar a una textura más sabrosa y a matices que suelen percibirse más equilibrados e intensos que cuando el plato acaba de prepararse.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 652,5 kcal
- Proteínas: 32,5 g
- Grasas: 41,3 g
- Carbohidratos: 38 g
- Fibra: 5,3 g
