El plato típico aragonés que sorprende en el resto de España: sencillo, económico y perfecto para otoño

 
Por Marta Vicente, Editora Sénior. 6 octubre 2026

Unos dientes de ajo, pan del día anterior, aceite, un poco de pimentón y un huevo pueden parecer poca cosa, pero en Teruel llevan generaciones formando parte de una de esas recetas que vuelven a la mesa cuando llega el otoño.

Son las sopas de ajo al perolico, una preparación tradicional especialmente vinculada a la gastronomía turolense que todavía puede encontrarse tanto en las casas como en restaurantes de la provincia. De hecho, las sopas de ajo aparecen entre las comidas caseras tradicionales que recoge Turismo de Teruel junto a las migas, los potajes y los cocidos.

Fuera de Aragón quizá no tengan la fama de otros platos de la comunidad, pero tienen algo que juega a su favor: son fáciles, económicas y están hechas con ingredientes que normalmente tenemos en casa. Y cuando las temperaturas empiezan a bajar, pocas cosas apetecen tanto como una sopa servida bien caliente.

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Una sopa humilde que sigue formando parte de la cocina de Teruel

Las sopas de ajo pertenecen a esa categoría de recetas nacidas de la necesidad de aprovechar al máximo productos básicos. El pan del día anterior encuentra aquí una segunda vida y se combina con ajo, aceite y agua o caldo. El huevo puede completar el plato y convertir una sopa aparentemente sencilla en una comida mucho más sustanciosa.

En Aragón existen distintas formas de prepararlas y no todas las versiones tienen exactamente los mismos ingredientes. Algunas incorporan pimentón y otras añaden jamón, mientras que en determinadas recetas el pan se fríe previamente para potenciar su sabor. Por eso, más que hablar de una fórmula única e inamovible, tenemos que entenderlas como una preparación tradicional con variantes familiares.

Una receta recogida por Gastronomía Aragonesa, por ejemplo, parte de ajos, pan seco, aceite, agua y sal, mientras que otras elaboraciones de las sopas de ajo al perolico incluyen huevo y jamón de Teruel. La propia ciudad de Teruel las incluye entre sus platos de cocina casera y productos gastronómicos tradicionales.

Por qué se llaman sopas de ajo al perolico

Su nombre nos da una pista bastante clara sobre la forma tradicional de servirlas. El perolico es una pequeña cazuela de barro que permite llevar la sopa directamente a la mesa y conservarla caliente durante más tiempo. La presentación en este recipiente forma parte de la identidad de esta preparación turolense. De hecho, todavía existen restaurantes de la provincia que mantienen la costumbre de servir las sopas de ajo de esta manera.

En Teruel capital pueden encontrarse actualmente en establecimientos de cocina tradicional, y también aparecen en cartas de restaurantes de la provincia. La tradición tampoco ha quedado encerrada en las casas. En los últimos años se han organizado incluso rutas gastronómicas dedicadas a los perolicos, con establecimientos de Teruel capital y diferentes localidades de la provincia que ofrecen preparaciones de cuchara servidas en este recipiente.

Receta de sopa de ajo al perolico para cuatro personas

Para hacer una versión casera, sencilla y perfecta para los días frescos de otoño, se necesita:

  • 4 dientes de ajo
  • 250-300 g de pan del día anterior
  • 4 huevos
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1,2 litros de agua o caldo
  • Sal

Preparación

  1. Prepara el pan. Córtalo en rebanadas finas o trozos pequeños. Si está bastante seco, mejor, porque absorberá el caldo sin deshacerse demasiado pronto.
  2. Dora los ajos. Pon el aceite en una cazuela y añade los dientes de ajo laminados. Cocínalos a fuego medio hasta que estén ligeramente dorados, pero sin llegar a quemarlos.
  3. Añade el pimentón. Retira unos segundos la cazuela del fuego, incorpora el pimentón y remueve rápidamente. Así conservará su sabor sin quemarse.
  4. Incorpora el pan. Vuelve a poner la cazuela a fuego suave y mezcla el pan con el aceite y el ajo. Puedes dejar que se tueste ligeramente para que adquiera más sabor.
  5. Añade el caldo. Vierte el agua o caldo caliente y deja cocinar todo durante unos 10-15 minutos.
  6. Pon los huevos. Casca un huevo por persona directamente sobre la sopa. Puedes dejarlos enteros para que cuajen dentro del caldo o removerlos si quieres que queden repartidos en forma de hilos.
  7. Sirve bien caliente. Lo tradicional es llevar la sopa a la mesa en el propio recipiente de barro cuando se prepara en perolico.

De las cocinas de Teruel a los restaurantes

Que las sopas de ajo sigan apareciendo en restaurantes es una muestra de que no se trata únicamente de una receta conservada en los libros de cocina tradicionales. En Teruel pueden encontrarse actualmente versiones de las sopas de ajo al perolico en cartas de establecimientos que mantienen una apuesta clara por la cocina local. El restaurante La Torre, por ejemplo, las incluye entre sus platos para entrar en calor, mientras que otros establecimientos las sirven acompañadas de jamón de Teruel.

Y esa es probablemente una de las cosas más interesantes de este plato: no necesita reinventarse para seguir teniendo sentido. Cuando llega el otoño, basta con tener pan del día anterior, unos dientes de ajo, aceite y unos huevos para preparar una cazuela caliente que lleva décadas formando parte de la cocina turolense. Quizá por eso sorprenda tanto cuando se descubre fuera de Aragón; es una combinación muy sencilla, con mucho sabor y una manera de cocinar que sigue teniendo su sitio en las mesas de Teruel.

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