Samantha Vallejo-Nágera, chef: “El secreto de esta deliciosa crema fría está en saltear las remolachas con mantequilla”
Cuando suben las temperaturas, las recetas más sencillas suelen convertirse también en las más apetecibles. Si el gazpacho y el salmorejo son dos clásicos del verano español, la crema fría de remolacha se ha ganado un lugar entre quienes buscan un plato refrescante, colorido y con un gran valor nutricional.
La chef Samantha Vallejo-Nágera, famosa jurado de MasterChef España, propone en su vídeo una versión fácil de preparar cuyo éxito, asegura, depende de un detalle técnico muy concreto: “El secreto de esta deliciosa crema fría está en saltear primero la remolacha con mantequilla”.
Después, bastan unos pocos ingredientes para conseguir una crema sedosa que puede prepararse con antelación y servirse bien fría, una cualidad especialmente apreciada durante los meses de verano: vinagre, un toque de zumo de limón y caldo de pollo, como explica la cocinera en el vídeo.
Cómo consigue Samantha Vallejo-Nágera una crema de remolacha ligera y cremosa
La elaboración comienza derritiendo una nuez de mantequilla en una cazuela. Cuando esté caliente, se incorpora la remolacha cocida, previamente pelada y fría. Como este ingrediente ya está listo para consumir, solo necesita calentarse unos minutos para integrarse con el resto de la preparación.
Una vez la remolacha esté bien pochada y tierna, llega el momento de triturarla hasta conseguir la textura deseada. Entonces se añade un chorrito de zumo de limón, un toque de vinagre y el caldo de pollo, tres ingredientes que aportan frescura, equilibran el dulzor natural de la remolacha y ayudan a conseguir una crema con una consistencia suave y llena de matices.
La chef aclara algo importante: “Cuanto más tiempo estés con la batidora, más ligera queda la crema”. El triturado inicial de la remolacha incorpora aire a la mezcla y permite obtener una crema de remolacha especialmente fina y sedosa. Luego el tiempo batido determina definitivamente la textura.
Una vez lista, basta con dejarla enfriar unas horas en la nevera antes de servirla. Y para sumar elegancia y contraste, Samantha aconseja una cucharada de yogur aliñado (con vinagre, zumo de limón, eneldo fresco cortado bien pequeño y sal) por encima.
Con qué acompañar la crema fría de remolacha para potenciar su sabor
La remolacha posee un sabor ligeramente dulce que combina especialmente bien con ingredientes frescos y ácidos como el limón, el yogur o el queso fresco. Por eso esta crema funciona tanto como primer plato en una comida ligera como en una cena de verano.
También puede servirse en vasos pequeños como aperitivo o acompañar pescados ahumados, salmón, caballa, huevo duro o incluso unas nueces picadas que aporten un contraste crujiente.
Como ocurre con el gazpacho, el reposo mejora el resultado final. Unas horas en el frigorífico permiten que todos los sabores se integren y que la textura gane en consistencia sin perder frescura.
Por qué la remolacha destaca por su valor nutricional y sus propiedades saludables
Además de su intenso color, la remolacha destaca por su interesante perfil nutricional. Está formada en gran parte por agua, lo que la convierte en un alimento ligero e hidratante. También aporta fibra, folatos, potasio, manganeso y vitamina C.
Uno de sus componentes más estudiados son las betalainas, los pigmentos naturales responsables de su característico color rojizo. Estos compuestos poseen una importante capacidad antioxidante y ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo.
La remolacha también contiene nitratos naturales, unas sustancias que el organismo transforma parcialmente en óxido nítrico. Este proceso ayuda a mejorar la dilatación de los vasos sanguíneos y a maximizar el aprovechamiento del oxígeno durante el ejercicio físico, motivo por el que muchos deportistas la incluyen con frecuencia en su alimentación.
Aunque muchas personas asocian la remolacha únicamente a las ensaladas o a las verduras cocidas envasadas, España cuenta con una larga tradición en su cultivo.
La mayor parte de la producción corresponde a la remolacha azucarera, cultivada principalmente en Castilla y León (especialmente en provincias como Valladolid, León, Palencia, Burgos y Zamora) y en algunas zonas de Andalucía. Paralelamente, la remolacha de mesa, la que se utiliza en recetas como esta crema fría, ha ido ganando protagonismo gracias al creciente interés por las verduras frescas y la cocina saludable.
Su buena conservación, su facilidad de preparación y su versatilidad (puede incorporarse a ensaladas, hummus, carpaccios vegetales, risottos, pastas frescas, hamburguesas vegetales, gazpachos, batidos, zumos e incluso a bizcochos, brownies y tartas) explican que hoy forme parte habitual de muchas recetas estivales.
Los chefs recomiendan comprarla fresca para controlar completamente la cocción y porque suele ofrecer un sabor más intenso y una textura ligeramente más firme que la que se puede conseguir envasada al vacío en supermercados. Aunque requiere entre 45 minutos y una hora de hervido, según el tamaño, siempre vale la pena.
La remolacha cocida y envasada al vacío resulta mucho más práctica para recetas como la crema fría y conserva buena parte de sus nutrientes, siempre que se elija una versión sin azúcares ni aditivos añadidos.
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