Receta de Crumble de manzana sin harina: el postre crujiente perfecto para calmar el antojo de dulce
El crumble de manzana es uno de esos postres que nacieron en la tradición anglosajona y que conquistaron el mundo por su sencillez y encanto casero. Se trata de una base suave cubierta por un relleno de manzanas caramelizadas y aromáticas, coronadas con una capa crujiente que se deshace en la boca. Su magia está en el contraste: la fruta tierna se encuentra con la cobertura crocante, creando una combinación irresistible.
Prepararlo sin harina lo convierte en una opción perfecta para quienes buscan disfrutar de un postre libre de gluten, ya sea por necesidad o por elección. La avena reemplaza la harina tradicional, aportando estructura y textura. Así, este crumble se convierte en un postre para celíacos, intolerantes al gluten o simplemente para quienes desean reducir los ingredientes inflamatorios de la dieta sin renunciar al placer de un clásico.
- Para la masa: s
- 120 gramos de avena en polvo s
- 2 gramos de canela en polvo s
- 80 gramos de azúcar o edulcorante granulado s
- 80 gramos de mantequilla s
- 50 gramos de nueces tostadas y picadas s
- 1 huevo (opcional) s
- Para el relleno de manzana: s
- 4 manzanas rojas peladas en cubos s
- 30 gramos de azúcar o edulcorante s
- ½ cucharadita de canela molida y/o nuez moscada s
Empieza preparando la masa del crumble colocando en un bol la avena en polvo, la canela y el azúcar. Incorpora la mantequilla que debe estar a temperatura ambiente para que se mezcle con facilidad. Puedes trabajar la mezcla con un procesador de alimentos hasta que se vea uniforme, o hacerlo con las manos, formando una masa suave y homogénea.
Incorpora las nueces tostadas y bien picadas.
Separa la mitad de esta preparación para usarla en la cobertura y al resto añádele el huevo. Remueve bien hasta que se integre y vierte la mezcla en un molde de 18 cm que tenga en la base un disco de papel manteca, lo que facilitará desmoldar después. Lleva al horno precalentado a 180 °C durante unos 10 minutos hasta que la superficie se vea compacta. No es necesario dorar demasiado porque continuará la cocción con el relleno y la cobertura.
Para el relleno, pela las manzanas y córtalas en cubos medianos. Colócalas en una sartén junto con el azúcar y la canela, manteniendo el fuego medio hasta que se vean doradas y el azúcar empiece a caramelizarse alrededor de los trozos.
Añade la maicena y mezcla con cuidado hasta que se disuelva por completo en los jugos de la fruta. Al calentarse, la maicena actúa como un espesante natural que transforma el líquido en una salsa ligera y brillante, envolviendo cada trozo de manzana. De esta manera, el relleno conserva su humedad y durante el horneado los jugos no se filtran hacia la base manteniéndola crujiente.
Vierte este relleno sobre la base del crumble y alisa la superficie para que quede pareja.
Encima coloca la masa reservada y, si lo prefieres, añade algunos copos de avena para darle un aspecto más rústico y atractivo.
Hornea nuevamente a 180 °C durante unos 25 minutos o hasta que la superficie se vea dorada y se note crujiente. Retira del horno y sirve caliente. ¡A disfrutar!
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El secreto está en la avena y en la mantequilla. Al no llevar harina, la avena en polvo aporta estructura y la mantequilla, al fundirse en el horno, crea pequeñas capas que se endurecen y dan ese contraste crujiente. Si quieres potenciarlo aún más, puedes dejar reposar el crumble unos minutos fuera del horno antes de servir, lo que permite que la cobertura se asiente y conserve mejor su firmeza.
Además, puedes sustituir hasta la mitad de la avena por almendras en polvo para intensificar el crujiente y aportar una textura más sofisticada. Las nueces picadas potencian aún más el contraste crocante.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 0,2 ,920 kcal
- Proteínas: 4,2 g
- Grasas: 18,3 g
- Carbohidratos: 35 g
- Fibra: 4,2 g