Pablo Suárez y Rubén Martínez, cocineros: “Los gambones quedan más jugosos si se cocinan al horno con 50 ml de vino blanco, ajo y pimentón”
Preparar gambones a la plancha parece sencillo hasta que el aceite empieza a saltar, la sartén desprende una nube de humo y el olor a marisco se instala en la ropa, las cortinas y el resto de la casa. Rubén Martínez, el cocinero gallego que tiene más de 240.000 seguidores en Instagram, propone una alternativa más limpia y muy sencilla: cocinarlos en el horno con vino blanco, pimentón, ajo y perejil.
La receta fue compartida en Instagram junto al también cocinero gallego Pablo Suárez, responsable de la muy popular cuenta Poesía de Fogón, que tiene cerca de dos millones de seguidores. En la publicación se utilizan diez gambones XL, 50 mililitros de vino blanco, aceite de oliva, ajo, perejil y una cucharadita de pimentón dulce o picante. La combinación permite que el marisco se cocine en sus propios jugos mientras el vino y el aliño forman una salsa aromática en el fondo de la bandeja.
El horno también reduce uno de los principales inconvenientes de cocinar marisco en casa. Al permanecer la puerta cerrada durante casi toda la elaboración, el humo y los olores se dispersan mucho menos que al utilizar una plancha muy caliente. Basta con encender el extractor unos minutos antes de abrir el horno para retirar el vapor que pueda escapar.
El truco de los cocineros para que los gambones queden mucho más jugosos
El principal peligro al cocinar gambones es pasarse de tiempo. Su carne contiene poca grasa y puede perder jugosidad rápidamente cuando se expone a una temperatura elevada. En la plancha, unos segundos de más pueden dejar el exterior reseco antes de que todas las piezas se hayan cocinado de manera uniforme.
El método de Rubén Martínez y Pablo Suárez evita en buena medida ese problema. Los gambones se colocan juntos en una bandeja y se cubren con un aliño abundante. El aceite protege la superficie, mientras que el vino genera humedad y ayuda a repartir los aromas del ajo, el perejil y el pimentón.
La cáscara también desempeña una función importante. No es necesario pelarlos antes de introducirlos en el horno porque esa cobertura natural protege la carne del calor directo y contribuye a conservar sus jugos. Únicamente conviene retirar el intestino, el hilo oscuro que recorre el lomo, haciendo un corte pequeño en la cáscara y extrayéndolo con cuidado.
El pimentón puede ser dulce, picante o una mezcla de ambos. Es importante integrarlo previamente con el aceite y no dejarlo directamente sobre una superficie seca, ya que el pimentón quemado adquiere un sabor amargo. Para el vino funciona mejor una variedad blanca y seca, como un albariño, un godello o un verdejo, evitando vinos dulces que alterarían el equilibrio de la salsa.
Aceite, vino blanco y pimentón: los ingredientes para hacer los gambones al horno que marcan la diferencia
Para preparar esta receta solo necesitas unos pocos ingredientes, la mayoría habituales en cualquier cocina. La clave está en combinar el aceite de oliva, el vino blanco, el ajo, el pimentón y el perejil para conseguir una salsa que potencie el sabor de los gambones y ayude a mantenerlos jugosos durante el horneado.
Esta es la lista de ingredientes que comparten los cocineros:
- 10 gambones XL
- 80 ml de aceite de oliva virgen extra
- 50 ml de vino blanco seco
- 1 cucharadita de ajo en polvo o 2 dientes de ajo picados
- 1 cucharadita colmada de pimentón dulce o picante, unos 5 g
- 3 cucharadas de perejil fresco picado
- Sal al gusto
- Zumo de limón al gusto, opcional
La cantidad de aceite puede reducirse a 40 o 50 mililitros para obtener una salsa más ligera. Parte del aceite queda en la bandeja, especialmente cuando los gambones se sirven sin acompañamiento, aunque un buen pan permite aprovechar el fondo formado por el vino y los jugos del marisco.
La receta paso a paso de los gambones al horno perfectos de Pablo Suárez y Rubén Martínez
Preparar estos gambones al horno apenas lleva unos minutos y no tiene ninguna dificultad. La clave está en respetar el orden de los pasos y controlar el tiempo de horneado para que el marisco quede tierno, jugoso y lleno de sabor.
Según los cocineros Pablo Suárez y Rubén Martínez, estos son los pasos que se deben seguir:
- Preparar el aliño. Picar finamente el perejil y mezclarlo en un bol con el ajo, el pimentón, el aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal. Remover hasta conseguir una salsa homogénea.
- Limpiar los gambones. Hacer una pequeña incisión en el lomo de cada pieza y retirar el intestino. No es necesario quitar la cabeza ni la cáscara.
- Colocarlos en la bandeja. Distribuir los gambones en una sola capa dentro de una fuente apta para horno. De esta manera recibirán el calor de forma uniforme.
- Añadir el aliño. Verter la mezcla de aceite, ajo, perejil y pimentón sobre los gambones. Darles la vuelta para que queden bien impregnados por ambos lados.
- Incorporar el vino. Repartir los 50 mililitros de vino blanco por toda la bandeja, procurando que llegue también al fondo.
- Hornear. Introducir la fuente en el horno precalentado a 180 ºC y cocinar durante aproximadamente diez minutos. Los gambones estarán listos cuando la cáscara presente un color anaranjado intenso y la carne haya pasado de translúcida a blanca y opaca.
- Servir. Llevarlos a la mesa inmediatamente y, de manera opcional, terminar con unas gotas de zumo de limón.
Cuidado con chupar las cabezas de los gambones: la advertencia de la AESAN que muchos desconocen
La AESAN recomienda limitar en la medida de lo posible el consumo de la carne oscura situada en la cabeza de gambas, gambones, langostinos y otros crustáceos. La razón es que allí se encuentra el hepatopáncreas, un órgano digestivo en el que puede acumularse una concentración elevada de cadmio.
Los datos manejados por las autoridades europeas indican que consumir la cabeza de gambas y crustáceos similares puede multiplicar aproximadamente por cuatro la exposición al cadmio respecto al consumo exclusivo del abdomen. Esto no significa que chupar una cabeza de forma ocasional provoque una intoxicación inmediata. La advertencia se dirige especialmente a quienes convierten esa práctica en un hábito frecuente.
El cadmio es un metal pesado sin función nutricional que puede acumularse durante años en el hígado y los riñones. Una exposición prolongada se relaciona principalmente con daño renal, desmineralización ósea y un aumento del riesgo de determinados procesos cancerígenos. Por eso, la recomendación prudente es disfrutar de la carne blanca de la cola y limitar la parte oscura de la cabeza.
Gambones congelados y alternativas al vino: las claves para adaptar la receta sin perder sabor
Los gambones son una fuente de proteínas y contienen cantidades reducidas de hidratos de carbono. También aportan minerales como fósforo, yodo y selenio. El valor energético final de esta preparación dependerá especialmente de la cantidad de aceite que se consuma con la salsa. Sus valores de composición proceden de diferentes fuentes científicas, laboratorios e industria alimentaria, por lo que pueden variar según la especie, el tamaño y el producto analizado.
También se pueden utilizar gambones congelados. Lo recomendable es descongelarlos lentamente dentro de la nevera, colocados en un recipiente, y secarlos bien con papel de cocina antes de añadir el aliño. Si conservan demasiada agua, diluirán la salsa y se cocerán en lugar de asarse.
Quienes deseen evitar el vino pueden sustituirlo por caldo de pescado o por una pequeña cantidad de agua con unas gotas de limón. El cambio resulta especialmente aconsejable cuando el plato se destina a niños, embarazadas o personas que deben evitar por completo el alcohol, ya que diez minutos de cocción no garantizan su evaporación total.
En apenas unos minutos, el método de los dos cocineros gallegos consigue unos gambones jugosos, aromáticos y cubiertos por una salsa en la que el pimentón y el vino blanco tienen tanto protagonismo como el propio marisco. Todo ello sin vigilar una plancha humeante ni dejar el olor de la comida instalado durante horas en la cocina.
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