Receta de Macarrones a la carbonara con nata: el plato de pasta que nunca falla, ahora con una salsa aún más cremosa

 
Por The Velvet Taste, Grupo de chefs pasteleros y nutricionistas. 24 agosto 2026

La pasta carbonara es uno de los grandes clásicos de la cocina italiana y está estrechamente ligada a Roma y a la región del Lacio, donde se popularizó durante el siglo XX. La receta tradicional es mucho más sencilla de lo que puede parecer: guanciale, huevo, queso pecorino y pimienta negra, sin necesidad de añadir nata.

Sin embargo, fuera de Italia se ha extendido otra versión que incorpora nata para conseguir una salsa más cremosa y suave. Aunque se aleja de la receta romana tradicional, esta adaptación se ha convertido en una de las formas más habituales de preparar carbonara en muchos hogares. El resultado es una salsa más untuosa, que se adhiere a la pasta y ofrece una textura especialmente cremosa.

4 comensales 30m Dificultad baja
Características adicionales: Coste medio
Ingredientes para hacer Macarrones a la carbonara con nata: el plato de pasta que nunca falla, ahora con una salsa aún más cremosa:
  • 200 gramos de tocino o panceta picada s
  • 50 gramos de queso parmesano rallado s
  • 3 yemas s
  • 200 mililitros de nata o crema de leche para cocinar s
  • 200 gramos de pasta macarrones, penne, rigatoni o coditos s
  • Pimienta negra recién molida al gusto s
  • Sal al gusto s

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Cómo hacer Macarrones a la carbonara con nata: el plato de pasta que nunca falla, ahora con una salsa aún más cremosa:
1

Pon una olla con abundante agua al fuego y, cuando hierva, añade la sal y la pasta. Remueve durante los primeros minutos para evitar que se pegue y cuécela 7-10 minutos, o hasta que esté al dente. Antes de escurrirla, reserva un poco del agua de cocción. Su almidón será clave para ajustar después la textura de la salsa y conseguir una carbonara más cremosa.

Truco: Puedes utilizar la pasta que más te guste, aunque lo más recomendable es elegir una pasta corta y hueca que integre bien la salsa; como los macarrones, penne, rigatoni o incluso los coditos.

2

En una sartén amplia, añade el tocino cortado en cubos o lardones y cocínalo a fuego medio-bajo. Deja que se dore poco a poco mientras va soltando su grasa, que aportará sabor y servirá como base para la salsa.

3

En un bol, mezcla las yemas de huevo, el queso rallado y pimienta negra recién molida. Añade un poco del agua de cocción caliente y remueve rápidamente para evitar que el calor cuaje las yemas. Debes obtener una crema ligera, homogénea y sin grumos.

4

Añade la nata al bol con la mezcla de huevo y queso y bate bien hasta conseguir una crema homogénea y sin grumos.

5

Incorpora la mezcla a la sartén con el tocino y remueve constantemente a fuego muy bajo. Cocina durante unos minutos, hasta que la salsa espese ligeramente y quede cremosa, evitando que llegue a hervir para que no se corte.

6

Añade la pasta cocida a la sartén y mezcla suavemente para que quede bien cubierta por la salsa. Si resulta demasiado espesa, incorpora poco a poco un poco del agua de cocción reservada hasta conseguir la textura deseada. Prueba antes de añadir más sal, ya que el agua y el tocino ya aportan bastante.

7

Para terminar, añade queso parmesano rallado y mezcla bien hasta integrarlo. Sirve la pasta inmediatamente, mientras la salsa mantiene su textura cremosa.

8

La pasta absorbe la salsa rápidamente, así que lo mejor es servirla y disfrutarla recién hecha. Puedes terminar el plato con un poco más de queso parmesano rallado y una pizca de pimienta negra recién molida para potenciar su sabor.

Si te ha gustado la receta de Macarrones a la carbonara con nata: el plato de pasta que nunca falla, ahora con una salsa aún más cremosa, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de macarrones.

El truco para conseguir una carbonara con nata más cremosa y evitar que la salsa se corte

Si quieres conseguir una carbonara con nata especialmente cremosa y sedosa, uno de los puntos más importantes es controlar la temperatura. Cocina siempre a fuego bajo y remueve de forma constante, dejando que la mezcla de huevo, nata y queso espese poco a poco. Un calor demasiado intenso puede hacer que el huevo se cuaje y aparezcan grumos.

También es importante aprovechar el agua de cocción de la pasta. Añádela poco a poco mientras mezclas para ajustar la textura y ayudar a ligar la salsa. El almidón que contiene contribuye a que los ingredientes se integren mejor y aporta una cremosidad extra.

La nata, además de aportar una textura más untuosa, hace que la mezcla sea más estable frente al calor. Aun así, conviene evitar que la salsa llegue a hervir y retirarla del fuego si empieza a espesar demasiado.

Valor nutricional

(por comensal)

  • Calorías: 592,5 kcal
  • Proteínas: 21,3 g
  • Grasas: 39,3 g
  • Carbohidratos: 38,8 g
  • Fibra: 1,6 g
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