Receta de Rosquillas de limón de la abuela: el truco para que no se rompan al freírlas y queden esponjosas
Las rosquillas de limón son uno de esos dulces tradicionales que pasan de generación en generación y evocan la cocina casera junto a los recuerdos familiares. Se distinguen por su delicado aroma cítrico y ese acabado dorado, cubierto con cristales de azúcar, que las hace perfectas para acompañar un café.
En España, las rosquillas caseras están muy ligadas a la repostería tradicional de fiestas y celebraciones. Son especialmente típicas durante la primavera, en celebraciones como la Fiestas de San Isidro en Madrid, donde las rosquillas —en distintas versiones— se convierten en uno de los dulces protagonistas. También es habitual encontrarlas en Semana Santa y en otras fiestas populares locales, cuando muchas familias recuperan las recetas de siempre para prepararlas en casa.
Ahora que conocemos su historia, es momento de ponerse manos a la masa y preparar estas deliciosas rosquillas de limón de la abuela paso a paso, tal y como se han hecho tradicionalmente en muchas cocinas españolas.
- 2 huevos s
- 30 gramos de azúcar s
- 150 gramos de harina s
- 5 gramos de polvo de hornear s
- 25 mililitros de zumo de limón s
- 15 mililitros de aceite s
- Ralladura de limón c/n s
Empieza colocando en un bol los huevos con el azúcar y mezcla bien. En este momento puedes aromatizar con ralladura de limón.
Incorpora los ingredientes líquidos, que son el zumo de limón y el aceite, y remueve con un batidor de globo.
Agrega los ingredientes secos, la harina y el polvo de hornear, y mezcla bien. Cuando se vuelva complicado, utiliza una espátula de goma para llevar la masa de los bordes al centro, o vuelca la preparación sobre la mesa de trabajo y amasa directamente. Engrasar ligeramente las manos ayuda a que no se pegue.
Amasa un poco con la espátula y notarás que la masa se vuelve dócil y cada vez más homogénea.
Divide la masa en piezas del mismo tamaño. Si quieres hacerlo perfecto, puedes pesar cada una. Forma bolitas y abre un agujero en el centro.
Coloca una rosca encima de otra y aplasta ligeramente, luego abre un poco más el centro, ya que al freírlas crecerán.
Fríe las rosquillas en una olla pequeña con abundante aceite hasta que estén doradas. Notarás que se inflan, así que evita llenar demasiado la olla. Dales vuelta cuando el lado sumergido esté dorado y deja que el otro también coja color.
Retíralas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Mientras aún están tibias, pásalas por azúcar granulada para que se adhiera bien.
Sirve las rosquillas de limón de la abuela y disfruta de su aroma cítrico y su textura esponjosa. ¡Te van a encantar!
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La fritura juega un papel clave: el aceite debe estar caliente, pero no en exceso, para que las rosquillas se doren de manera uniforme y conserven su esponjosidad en el interior. Si el aceite está demasiado frío, las rosquillas absorberán más grasa de la necesaria y quedarán muy pesadas. La temperatura ideal para freír rosquillas está entre 170 °C y 180 °C.
Además, es recomendable freír pocas rosquillas a la vez para evitar que la temperatura del aceite baje demasiado. Esto ayudará a que se cocinen de forma uniforme y mantengan su forma. Una vez doradas por ambos lados, retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Un último consejo: deja reposar la masa unos minutos antes de formar las rosquillas y procura no trabajarla demasiado. Así conseguirás unas rosquillas de limón más tiernas, aromáticas y con una miga suave espectacular.
Valor nutricional
(por unidad)
- Calorías: 28,2 kcal
- Proteínas: 0,9 g
- Grasas: 1,1 g
- Carbohidratos: 3,6 g
- Fibra: 0,1 g