Investigadores del CSIC descubren que el ajo, la cebolla y el puerro podrían ayudar a conservar la fuerza muscular al envejecer
Pelar un par de dientes de ajo, machacarlos con la hoja del cuchillo y echarlos a la sartén con un buen chorro de aceite es el primer paso de muchísimos sofritos. Se trata de un gesto cotidiano que hacemos casi por inercia, sin pararnos a pensar de dónde nace ni por qué lo hacemos.
Pues bien, un equipo del CSIC acaba de publicar en Cell Metabolism, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, un hallazgo que conecta con ese acto culinario. Resulta que los compuestos del ajo, la cebolla y el puerro podrían ayudarnos a conservar la fuerza muscular a medida que envejecemos. Vamos a explicarlo con más detalle.
Un hallazgo que cambia la visión que tenemos de estos tres ingredientes
El autor de este estudio es Alejandro Martín-Montalvo, que dirige en el CABIMER (Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa) un grupo de investigadores que han centrado su atención en alimentos que nos ayuden a envejecer mejor, con más calidad de vida. A este equipo le ha llamado la atención unos compuestos llamados “dialil sulfurados”, que se encuentran en el ajo, la cebolla y el puerro. Estos compuestos son los responsables de ese olor tan familiar que sueltan estos ingredientes cuando los cortamos o los machacamos.
Al estudiar el comportamiento de estos compuestos en los ratones, los investigadores observaron que ayudaban a ralentizar el proceso de envejecimiento y, sobre todo, hacían que la pérdida de la fuerza muscular fuera más lenta.
El sorprendente vínculo entre el ajo, la cebolla y el puerro y la fuerza muscular
Hicieron además una segunda parte del estudio con pacientes del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Lo que descubrieron fue revelador: nuestro cuerpo produce de forma natural un gas, el sulfuro de hidrógeno, que es precisamente el que generan estos compuestos del ajo, la cebolla y el puerro cuando llegan al organismo.
Pues bien, los pacientes que producían más cantidad de ese gas de forma natural eran los que mejor conservaban su fuerza muscular y los que, además, disfrutaban de mejores niveles de triglicéridos.
¿Y esto a dónde nos lleva? La idea es que si nuestro propio cuerpo es capaz de generar este gas y ello parece estar asociado a una mejor salud muscular, los compuestos dialil sulfurados que liberan el ajo, la cebolla y el puerro de tu sofrito, al tener las mismas propiedades, podrían ayudar a tu organismo.
Sarcopenia: el proceso natural que debilita los músculos a partir de los 40
A medida que cumplimos años, vamos perdiendo masa y fuerza muscular. Es un proceso biológico natural que tiene un nombre: se llama sarcopenia. Y se inicia cuando cumplimos los 40. Es a partir de ese momento cuando empezamos a perder un poquito de masa muscular cada año. Al llegar a los 60, ese ritmo se acelera y lo notamos en pequeños gestos cotidianos: cada vez nos cuesta más levantarnos del sofá, subir escaleras o cargar con la bolsa de la compra al salir del supermercado.
Y no solo se trata de tener más o menos fuerza. Mantener nuestros músculos en buenas condiciones es lo que nos permite movernos con autonomía, evitar caídas con más facilidad y llegar a la vejez sin depender de terceros para nuestras tareas cotidianas. Por eso este hallazgo del CSIC tiene tanto interés: apunta a que algo tan sencillo como el ajo, la cebolla y el puerro que ya empleamos a diario a la hora de cocinar podría ayudarnos a tener una buena calidad de vida.
¿Crudos o cocinados? La clave para aprovechar sus beneficios
Ahora que sabemos que el ajo, la cebolla y el puerro pueden ayudar a envejecer mejor nuestros músculos, surge una pregunta inevitable: para aprovecharlos al máximo, ¿hay que comerlos crudos, como se dice de forma insistente en las redes sociales? Pues no necesariamente. El sofrito que haces en tu casa ya es una buena manera de hacerlo.
Ya sabemos que, al cortar o machacar el ajo, se activan los compuestos dialil sulfurados. Pero ahora vamos a ver qué pasa después en la sartén. Cuando ponemos el ajo, la cebolla o el puerro a fuego moderado durante seis o diez minutos, estos compuestos despliegan todo su potencial. Eso sí, conviene vigilar el tiempo de cocción, porque si quemamos el ajo o mantenemos la cebolla hirviendo durante media hora o más, corremos el riesgo de que se degraden y perdamos buena parte de sus beneficios.
Rescata el puerro y deja reposar el ajo
A la hora de hacer un sofrito es muy habitual recurrir al ajo y a la cebolla, pero el puerro suele quedar en un segundo plano. Y es una verdura que convendría recuperar y tener más presente en el día a día, porque tiene un sabor más suave que la cebolla y queda muy bien en cremas, sopas o salteados donde resulta sencillo combinarlo con otras verduras.
Y ahora te vamos a contar un truco que quizá no sabías: cuando piques o machaques el ajo, déjalo reposar unos minutos antes de echarlo a la sartén. En ese intervalo de tiempo se producen las reacciones químicas que activan los famosos compuestos dialil sulfurados. Es un gesto sencillo que te permitirá aprovechar mejor las propiedades de lo que comes habitualmente.
El ajo, la cebolla y el puerro llevan siglos presentes en la cocina mediterránea. Generación tras generación, hemos venido utilizándolos en multitud de recetas sin saber bien del todo cómo benefician a nuestro cuerpo. Ahora es la ciencia la que se ha fijado en ellos y ha empezado a entender por qué ayudan al buen funcionamiento de nuestra masa muscular.
Si deseas leer más artículos parecidos a Investigadores del CSIC descubren que el ajo, la cebolla y el puerro podrían ayudar a conservar la fuerza muscular al envejecer, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Nutrición y salud.
