Coqui, influencer de cocina, sobre la receta de la tarta japonesa más esponjosa del mundo: "Después del primer bocado pensarás que te puedes comer el pastel entero"
Popularizada por las pastelerías japonesas y viral en redes por su hipnótico temblor, la tarta de queso japonesa, también conocida como Japanese cotton cheesecake o soufflé cheesecake, es el equilibrio perfecto entre ligereza y cremosidad. A diferencia de la clásica cheesecake densa al estilo neoyorquino, esta versión se caracteriza por su textura aireada, suave como una nube, y un sabor delicado que no resulta empalagoso. Es un postre que parece casi etéreo: tiembla ligeramente al moverlo y se deshace en la boca con cada bocado.
Su magia está en la técnica. De hecho, la influencer de cocina Coqui, ha compartido en su canal de YouTube (@Cocinaconcoqui) esta receta y lo deja bien claro: "Esta es una receta bastante simple, pero se te puede complicar un poco si no la sigues al pie de la letra". Aunque su apariencia puede intimidar, con paciencia y algunos trucos clave, prepararla en casa es totalmente posible.
Una tarta de queso que tiembla… y engancha
Lo primero que llama la atención de este pastel es su aspecto. Al moverlo, tiembla como un flan. Es alto, dorado por arriba y con una miga que parece aire o espuma. Sin embargo, lo mejor llega al probarlo. No es denso como una tarta de queso clásica. Es suave, húmedo y muy ligero. Coqui, la creadora de contenido de cocina en redes sociales, lo define de forma muy gráfica: "Desaparece. Te lo metes en la boca y se deshace".
Esa textura es la clave de su éxito. Es dulce, pero no empalagoso. Tiene sabor a queso, pero sin pesadez. Por eso resulta tan fácil repetir.
Dos mezclas, un truco clave para hacer esta tarta de queso japonesa viral
Aunque el resultado parece de pastelería profesional, la receta no es complicada. Eso sí, hay que respetar los pasos y las cantidades. El cheesecake japonés se basa en dos partes:
- Por un lado, una mezcla para la base con queso crema, leche, mantequilla, azúcar, harina y yemas de huevo. Esa es la clave del sabor.
- Por otro lado, están las claras montadas a punto firme. Son las responsables de que la tarta quede tan esponjosa.
Sigue los pasos de Coqui y el cheesecake japonés te saldrá de pastelería
Una vez se dispone de todos los ingredientes y materiales, llega el momento de preparar esta receta viral.
Ingredientes y materiales
- 4 huevos
- 185 g de queso crema
- 65 g de leche
- 45 g de mantequilla
- 20 g de azúcar (para la mezcla de las yemas y el queso)
- 50 g de harina de repostería
- 75 g de azúcar (para la mezcla de las claras)
- 4 g de vinagre
- Un chorrito de miel (opcional)
- Mantequilla para engrasar el molde
Como materiales importantes, se necesita papel de horno y un molde, que mejor si es de unos 18 cm de diámetro y 7 cm altura.
Preparación
- Según indica Coqui en su canal, hay que empezar por deparar las claras de las yemas con cuidado. Reservar las claras en la nevera.
- Colocar un bol resistente al calor sobre una olla con agua caliente (baño maría a fuego medio). Añadir queso crema, leche, mantequilla y 20 g de azúcar. Remover hasta que la mantequilla se derrita y la mezcla quede homogénea.
- Retirar el bol del calor. Añadir las yemas una a una, mezclando bien después de cada incorporación.
- Tamizar harina de repostería e incorporarla poco a poco a la mezcla. Remover hasta obtener una crema lisa y sin grumos. Se usa harina de repostería porque tiene menos proteínas. Según indica Coqui, este punto es importante porque "al tener menos proteínas genera menos gluten al mezclarse, lo que interesa para que la textura de la tarta sea más suave". Justo lo que se busca en este tipo de postre.
- Precalentar el horno a 150 °C con calor arriba y abajo.
- Engrasar un molde redondo de unos 18 cm de diámetro. Forrar la base y las paredes con papel de horno. Cubrir el exterior del molde con papel de aluminio para evitar que entre agua.
- Añadir unas gotas de vinagre blanco a las claras. Batir hasta que empiecen a espumar. Incorporar el azúcar poco a poco en tres tandas mientras se sigue batiendo. Batir hasta obtener un punto de pico firme: la punta debe mantenerse erguida pero caer ligeramente hacia un lado.
- Añadir un tercio de las claras montadas a la mezcla de queso para aligerarla. Integrar con movimientos suaves y envolventes. Repetir el proceso en dos tandas más hasta incorporar todas las claras sin perder el aire.
- Verter la mezcla lentamente en el molde. Dar unos golpes suaves contra la encimera para eliminar burbujas grandes de aire.
- Colocar el molde dentro de una bandeja profunda. Añadir agua caliente en la bandeja hasta cubrir aproximadamente dos dedos de altura.
- Hornear a 150 °C durante 40 minutos.
- Abrir la puerta del horno durante unos 10 segundos para liberar vapor.
- Bajar la temperatura a 110 °C y hornear 45 minutos más.
- Activar el grill unos minutos hasta que la parte superior esté ligeramente dorada.
- Apagar el horno, dejar la puerta entreabierta y dejar reposar la tarta dentro durante 5 minutos. "Si te saltas este paso, existe la posibilidad de que el cheesecake se deshinche por el cambio brusco de temperatura", avisa la influencer de cocina.
- Sacar la tarta y dejar enfriar del todo en el molde unos 15 minutos.
- Desmoldar y pincelar la superficie con un poco de miel.
- Refrigerar un par de horas para obtener una textura más firme y compacta, aunque seguirá siendo muy ligera.
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