Dani García, chef: “El pollo al ajillo más rico y jugoso se hace con 2 patatas, vino blanco y 300 g de champiñones”
Un buen pollo, bastante ajo, aceite de oliva y una salsa sabrosa es todo lo que necesitamos para conseguir un delicioso pollo al ajillo de toda la vida. Sin embargo, el chef Dani García propone darle una vuelta al clásico acompañándolo con patatas y 300 gramos de champiñones Portobello, además de vino blanco y un poco de caldo de pollo.
La combinación del chef tiene mucho sentido, y es que mientras el pollo se cocina lentamente con el ajo, las hierbas y el vino, las patatas y los champiñones se preparan aparte para que lleguen al plato dorados y con muchísimo sabor. El resultado es una receta completa, de esas que podemos poner la fuente en el centro de la mesa y olvidarnos de estar preparando más guarniciones. Además, hay un detalle importante en esta receta: no todas las partes del pollo necesitan el mismo tiempo de cocción. La pechuga se hace antes que los muslos y los contramuslos, por lo que retirarla en el momento adecuado ayuda a que quede mucho más tierna y jugosa.
El sencillo truco de Dani García para que el pollo quede jugoso y la guarnición, tierna por dentro y dorada por fuera
Uno de los errores más comunes al preparar pollo es cocinar todas las piezas durante el mismo tiempo. Puede parecer lo más fácil del mundo, pero la realidad es que hacerlo así tiene un inconveniente, y es que las partes con menos grasa, especialmente la pechuga, pueden terminar secándose mientras esperamos a que los muslos estén completamente hechos. Por eso, el chef Dani García, primero, dora bien el pollo en la sartén hasta que quede con una superficie tostada y llena de sabor. Después, el ajo, el vino blanco y el caldo se encargan de formar la base de la salsa.
Los muslos y los contramuslos necesitan algo más de tiempo, por lo que pueden quedarse en la cazuela durante unos minutos. La pechuga, en cambio, se agrega después y solo necesita una cocción breve. Así, cada pieza queda en su punto, sin que la carne más delicada termine demasiado seca. El otro paso que merece la pena no saltarse es el dorado inicial. No se trata simplemente de cocinar el pollo, hay que dejar que tome color por fuera. Esos restos que quedan adheridos al fondo de la sartén aportarán mucho sabor cuando añadamos el vino blanco y el caldo.
En esta receta del chef marbellí, además, la guarnición tiene bastante protagonismo. Las patatas se cuecen ligeramente antes de terminar de hacerse en el horno. Así quedan tiernas por dentro y, durante el horneado, bien crujientes por fuera. Los champiñones Portobello aportan un sabor más intenso y una textura carnosa que combina especialmente bien con el pollo y el ajo. También se pueden utilizar champiñones blancos si son los que tenemos en casa, aunque el Portobello aporta un toque más profundo. El romero corona el plato aromatizando con sutileza patatas y setas, y con un par de ramitas basta para perfumar sin eclipsar el sabor del pollo. Trabajar la guarnición en el horno mientras te encargas de la carne es un truco comodísimo, porque al final, solo queda montar el plato con la base de patatas y champiñones y coronarla con el pollo en salsa.
Qué pollo es recomendable comprar para hacer esta receta
Los pollos pequeños son ideales para esta elaboración porque sus piezas se hacen en nada y te dejan controlar el punto de la carne al dedillo. Los picantones, además, tienen un tamaño súper cómodo para cocinar y servir en el plato. Si no encuentras picantones, no hay ningún problema en preparar la receta con un pollo normal y corriente bien troceado. Eso sí, habrá que adaptar los tiempos. Al ser una pieza más grande necesitará más minutos para quedar completamente cocinado, sobre todo en las partes más gruesas.
En ese caso, es importante prestar atención a la pechuga y sacarla cuando esté hecha si ves que los muslos todavía necesitan más tiempo. Es una pequeña diferencia pero que cambia por completo el resultado final.
La receta completa de pollo al ajillo con patatas y champiñones de Dani García
Esta receta está pensada para aprovechar las cantidades indicadas por el chef y conseguir un plato abundante y sabroso. Si vas a prepararlo más personas, solo tienes que aumentar proporcionalmente los ingredientes.
Ingredientes
- 2 pollos pequeños o picantones
- 2 cabezas de ajo
- 2 patatas medianas
- 300 g de champiñones Portobello
- 150 ml de vino blanco
- 300 ml de caldo de pollo
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra
- 2 ramas de romero
- 1 hoja de laurel
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto
- Agua, la necesaria
Paso a paso
- Pela las dos patatas y córtalas en trozos de tamaño parecido. Pon agua a hervir con un poco de sal y cuece las patatas durante unos 3 minutos. No deben quedar completamente hechas, ya que terminarán de cocinarse en el horno.
- Escúrrelas bien y colócalas en una fuente junto con los champiñones Portobello limpios y cortados. Añade sal, pimienta, unas hojas de romero y un poco de aceite de oliva. Hornea hasta que las patatas estén tiernas y doradas y los champiñones hayan cogido color.
- Trocea el pollo, salpimienta todos los trozos y dóralo en una cazuela amplia con aceite de oliva. Cuando esté bien marcado, retíralo temporalmente y resérvalo.
- Separa los dientes de las dos cabezas de ajo y aplástalos ligeramente para que liberen mejor su aroma. Añádelos a la misma cazuela, aprovechando los jugos que ha dejado el pollo. Agrega también el laurel y una rama de romero. Cocina a fuego medio para que el ajo se haga sin quemarse.
- Cuando el ajo esté bien cocinado, vierte el vino blanco. Sube ligeramente el fuego y deja que reduzca durante unos minutos para que desaparezca buena parte del alcohol y el líquido se concentre.
- Devuelve el pollo a la cazuela. Añade el caldo de pollo hasta que haya suficiente líquido para que el pollo se cocine bien, sin necesidad de cubrirlo por completo. Deja cocinar a fuego medio durante unos 5 minutos.
- Cuando el pollo esté cocinado, saca las piezas y déjalas reposar unos segundos. Mantén la salsa al fuego unos minutos más para que reduzca y gane algo de cuerpo. Prueba y rectifica de sal y pimienta si es necesario.
- Coloca las patatas y los champiñones asados como base o guarnición. Añade encima las piezas de pollo y termina con unas cucharadas de la salsa de ajo, vino y caldo. Sirve inmediatamente, cuando el pollo todavía esté caliente y las patatas conserven su textura dorada.
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