Receta de Croquetas de calabacín y queso: fáciles de preparar y muy cremosas por dentro
¿Ya no sabes qué más recetas preparar con calabacín? Este vegetal de temporada es muy versátil y fácil de incorporar en innumerables preparaciones. Una de las más famosas son las croquetas, un bocado irresistible que combina una cubierta dorada y crujiente con un interior cremoso y lleno de sabor.
En esta versión, el calabacín se mezcla con queso y una salsa bechamel para conseguir unas croquetas suaves y cremosas por dentro, pero bien crujientes por fuera. Son una opción estupenda para servir como aperitivo, entrante o plato para compartir, y una forma diferente de disfrutar de esta hortaliza. Además, se pueden preparar con antelación y dejar listas para freír en el último momento, algo especialmente práctico cuando tenemos invitados en casa.
Ingredientes:
Cómo hacer Croquetas de calabacín y queso: fáciles de preparar y muy cremosas por dentro:
Sofríe la cebolla finamente picada con un chorro de aceite hasta que se vuelva suave y translúcida. Asegúrate de remover de vez en cuando para que la cocción sea uniforme y evitar que se queme.
Incorpora el calabacín rallado y cocina durante unos minutos hasta que se suavice y se evapore el exceso de líquido. Este paso es importante, ya que el agua que contiene el calabacín podría afectar la textura final de la bechamel. Una vez listo, reserva aparte.
En la misma olla comienza a preparar la salsa bechamel. Para ello, derrite la mantequilla a fuego medio. Una vez fundida, añade la harina de golpe y remueve rápidamente hasta formar una pasta homogénea conocida como roux.
Vierte la leche poco a poco. Empieza agregando aproximadamente un tercio de la cantidad total sobre el roux y remueve constantemente hasta obtener una crema homogénea. Si notas que se forman grumos difíciles de disolver, utiliza un batidor de globo hasta que desaparezcan por completo y luego continúa mezclando con una cuchara o espátula.
Añade el resto de la leche gradualmente sin dejar de remover. A medida que la mezcla coja temperatura, comenzará a espesarse hasta adquirir una consistencia cremosa y bastante firme. Cuando alcance este punto, deja que hierva suavemente durante un par de minutos para cocinar completamente la harina.
Incorpora el queso mozzarella en rodajas o rallado junto con la cebolla y el calabacín salteados. Remueve bien hasta que se derrita. Luego agrega sal y pimienta molida al gusto.
Mezcla nuevamente y vierte la preparación en un recipiente amplio. Extiéndela bien para que se enfríe más rápido y cúbrela con papel film en contacto con la superficie para evitar que se forme una costra. De preferencia, refrigera durante toda la noche para que la masa adquiera la firmeza necesaria para formar las croquetas.
Cuando la mezcla esté bien fría, prepara tres recipientes: uno con harina, otro con huevo batido y otro con pan rallado. Comienza a formar las croquetas tomando porciones de la bechamel firme y dándoles forma de cilindro o de bolita. Pásalas primero por la harina hasta cubrirlas completamente y sacude el exceso. Repite este proceso con toda la bechamel firme.
Sumerge las croquetas una a una en el huevo batido, asegurándote de que queden completamente cubiertas. Retíralas dejando escurrir el exceso de huevo.
Pásalas por el pan rallado y dales vuelta para que queden bien cubiertas por todos lados. Presiona ligeramente para que el empanizado se adhiera correctamente.
Calienta abundante aceite en una olla profunda hasta alcanzar los 180 °C. Introduce las croquetas cuidadosamente, procurando que queden completamente sumergidas en el aceite. Si no están bien cubiertas, se abrirán durante la fritura. Para evitarlo, si tienes poco aceite, fríe pocas unidades a la vez y, si es necesario, inclina ligeramente la olla con cuidado para garantizar que queden totalmente bañadas por el aceite.
Cuando las croquetas estén doradas y crujientes, retíralas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Sirve inmediatamente para disfrutar de una superficie dorada y crujiente que contraste con el interior cremoso. ¡Buen provecho!
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Los pasos clave para unas croquetas de calabacín bien cremosas y sabrosas
Uno de los aspectos más importantes es respetar las cantidades de la receta. La proporción entre leche, harina y mantequilla está diseñada para obtener una bechamel firme una vez fría, pero lo suficientemente cremosa después de la fritura. Una pequeña variación en las cantidades puede hacer que la masa quede demasiado líquida o excesivamente compacta.
También es fundamental cocinar correctamente el roux antes de incorporar la leche. Este paso ayuda a eliminar el sabor a harina cruda.
Asimismo, la paciencia durante el enfriado también marca la diferencia. Una bechamel bien fría resulta mucho más fácil de manipular, permite compactar bien las croquetas y reduce el riesgo de que se abran durante la fritura.
Valor nutricional
(por unidad)
- Calorías: 98 kcal
- Proteínas: 3,9 g
- Grasas: 5,5 g
- Carbohidratos: 8,5 g
- Fibra: 0,6 g
