Receta de El bizcocho de naranja de la abuela que siempre queda tierno y esponjoso

 
Por The Velvet Taste, Grupo de chefs pasteleros y nutricionistas. 4 junio 2026
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¿Hay algo más aromático que hornear un bizcocho de naranja, sentir cómo la cocina se llena de ese perfume cítrico y recordar aquellos momentos en que nuestras abuelas nos engreían con este postre tan casero? Pues este bizcocho trae todos esos recuerdos, con una miga esponjosa, tierna y húmeda, con gajos de naranja que se funden en la masa y le dan personalidad.

Es de esas recetas de toda la vida que apetecen en cualquier momento, ya sea para acompañar el café de la tarde, compartir en familia o darte un pequeño capricho casero. Tiene ese sabor auténtico a naranja natural, suave y fresco, que hace que cada trozo se disfrute al máximo. Y cuando lo pruebas recién hecho, todavía templado, es imposible no repetir.

6 comensales 1h 30m Dificultad baja
Características adicionales: Coste barato, Recetas al horno
Ingredientes para hacer El bizcocho de naranja de la abuela que siempre queda tierno y esponjoso:
  • 120 gramos de naranja de zumo s
  • 75 gramos de mantequilla (⅓ taza) s
  • 60 gramos de azúcar s
  • 2 huevos s
  • 125 gramos de harina s
  • 4 gramos de polvo de hornear s
  • Ralladura de 1 naranja s

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Cómo hacer El bizcocho de naranja de la abuela que siempre queda tierno y esponjoso:
1

El primer paso es aromatizar el azúcar granulada con la ralladura de la naranja. Este paso es muy rápido: simplemente ralla la cáscara de la naranja fresca sobre el azúcar y luego mézclala bien.

2

Incorpora la mantequilla y comienza a batir a velocidad alta hasta que se forme una crema suave y untable. Es importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente, así se integrará mejor. Para este paso puedes utilizar el accesorio de paleta.

3

Añade los huevos y perfuma con un chorrito de esencia de vainilla. Bate un par de minutos hasta obtener una crema semilíquida y homogénea. Recuerda que los huevos también deben estar a temperatura ambiente para lograr una textura más uniforme.

4

Agrega los ingredientes secos. Puedes tamizarlos previamente para eliminar cualquier grumo. Coloca el cernidor sobre el bol con la mezcla de huevos y tamiza la harina junto con el polvo de hornear.

5

Integra con la batidora a velocidad muy baja o con una espátula de goma, realizando movimientos envolventes hasta que no quede ni un solo grumo de harina.

6

Aparte, corta la naranja retirando primero los extremos y luego realiza incisiones alargadas por toda la cáscara para poder quitarla, que es la parte más amarga. Parte esta pulpa por la mitad y corta gajos (no hace falta que sean los gajos naturales de la fruta). Después, corta esos gajos de forma transversal para obtener trozos pequeños.

7

Añade la naranja troceada a la masa e intégrala suavemente con la espátula de goma. Puedes mezclar dando movimientos envolventes para evitar destrozar la pulpa de la fruta.

8

Vierte la mezcla en un molde de 16 cm preparado con un disco de papel manteca o vegetal en la base y ligeramente enmantequillado, para facilitar el desmolde.

9

Hornea a 165 °C durante unos 40 minutos, o hasta que al introducir un palillo este salga completamente limpio. Retira del horno, deja enfriar, desmolda y a disfrutar.

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Secretos para un bizcocho húmedo y muy esponjoso

Lo más importante para que el bizcocho salga siempre perfecto es que los ingredientes estén a la temperatura correcta. La mantequilla y los huevos, cuando están a temperatura ambiente, se integran con suavidad y permiten que la masa atrape aire, creando una textura esponjosa.

Por otro lado, tamizar la harina no solo evita grumos, también aporta aire extra que se traduce en una miga más ligera.

Si deseas una versión libre de gluten que se adapte a quienes buscan opciones más ligeras o por restricciones alimentarias, puedes reemplazar la harina de trigo común por harina de arroz. La miga seguirá siendo esponjosa y húmeda, muy similar, casi idéntica, a la de trigo, sin perder frescura ni suavidad.

La humedad, por su parte, se conserva gracias a la fruta fresca. Cuando se añaden gajos o trozos de fruta a la masa, estos actúan como pequeños reservorios de agua. Durante el horneado liberan lentamente su agua natural y azúcares, lo que mantiene la miga tierna y evita que el bizcocho se reseque. Además, la fibra de la fruta también ayuda a retener la humedad, alargando la frescura y la vida útil del bizcocho.

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Valor nutricional

(por comensal)

  • Calorías: 0,2 ,050 kcal
  • Proteínas: 3,3 g
  • Grasas: 8,3 g
  • Carbohidratos: 21,7 g
  • Fibra: 0,8 g
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