Receta de Pastel de Sant Jordi: el diseño más bonito y delicioso para sorprender este 23 de abril
El pastel de Sant Jordi es uno de los dulces más icónicos de la repostería catalana: un bizcocho esponjoso con capas de trufa, cubierto con una irresistible crema de yema caramelizada y decorado con mazapán. Un postre tradicional que cada 23 de abril se convierte en protagonista en muchas pastelerías de Cataluña.
Pero Sant Jordi es mucho más que un pastel. Es una de las fiestas más bonitas y especiales del año. Las calles se llenan de libros y rosas en un ambiente único que celebra el amor y la cultura. Esta tradición nace de la legendaria historia de Sant Jordi y el dragón, de cuya sangre brotó una rosa roja que el caballero ofreció a la princesa, dando origen a uno de los símbolos más reconocibles de este día.
Y qué mejor manera de sumarse a esta tradición que llevándola a tu propia cocina. A continuación, te mostramos el paso a paso para preparar en casa este delicioso pastel de Sant Jordi y sorprender con un dulce tan bonito como especial.
- 3 planchas de pan de pellizco (cortadas en mitades) s
- Para el almíbar: s
- 100 gramos de azúcar (½ taza) s
- 60 mililitros de agua (¼ taza) s
- 15 mililitros de brandy s
- Para la trufa: s
- 150 gramos de chocolate bitter s
- 150 mililitros de crema de leche (¾ taza) s
- 50 gramos de mantequilla s
- Para la crema de yemas: s
- 120 gramos de azúcar s
- 70 mililitros de agua s
- 4 yemas s
- Para decorar: s
- Rosa de mazapán o de fresa s
- Barras de gelatina roja s
- Chocolate de cobertura para escribir s
- Brillo neutro s
Prepara la crema de trufa. Calienta la crema de leche en una cacerola hasta que empiece a burbujear por el borde, sin dejar que hierva. Vuelca de inmediato sobre el chocolate troceado y deja reposar un minuto. Remueve con una espátula hasta obtener una emulsión homogénea y brillante.
Incorpora la mantequilla y mezcla bien; si quedan pequeños puntos de chocolate, utiliza un batidor de globo para disolverlos por completo. Reserva la trufa.
Para la crema de yema, en otra cacerola pequeña mezcla azúcar y agua y lleva a ebullición hasta alcanzar unos 105 °C (punto de hebra fina).
Bate ligeramente las yemas en un bol resistente al calor. Vierte el almíbar caliente en forma de hilo sobre las yemas, batiendo enérgicamente con un globo para evitar que se coagulen.
Devuelve la mezcla a la cacerola y cocina a fuego muy bajo, sin dejar de remover hasta que espese y se convierta en una crema suave y densa. Reserva.
Para hacer el almíbar, coloca en una cacerola o sartén pequeña agua y azúcar, lleva a ebullición y remueve suavemente hasta que el azúcar se disuelva. Retira del fuego y, cuando esté templado, añade un chorrito de brandy o licor al gusto. Este almíbar servirá para humedecer las capas de bizcocho y darles aroma.
Con todo listo, comienza a montar el pastel colocando una capa de bizcocho sobre una tabla o bandeja. Humedécela con el almíbar usando una brocha y extiende encima una capa de trufa con una espátula, procura que quede lisa y uniforme.
Repite el proceso alternando bizcocho, almíbar y trufa hasta formar unas seis capas bien alineadas.
Cuando el pastel esté completamente montado, cubre la superficie con la crema de yema y alisa con cuidado. Para que el acabado sea más prolijo, corta los cuatro bordes con un cuchillo afilado; así las capas quedarán bien definidas y se verán uniformes.
Espolvorea azúcar granulada sobre la crema y carameliza con un soplete o con una pala de hierro caliente hasta formar una costra dorada y brillante. Si no dispones de estos instrumentos, puedes encender el grill del horno a máxima temperatura y colocar el pastel unos minutos, vigilando de cerca, hasta que el azúcar se dore y cree la corteza característica.
Añade un ligero barniz de gelatina neutra para dar brillo encima y líneas de mermelada de fresa para aportar contraste. También escribe “Sant Jordi” con chocolate fundido y marca un lateral con más trufa para simular el lomo de un libro.
Por último, decora con mazapán, que puede moldearse en forma de rosa roja, símbolo de Sant Jordi o, si prefieres, puedes cortar una fresa como si fuera una rosa.
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La fiesta de Sant Jordi se presta a muchas interpretaciones dulces y creativas. Algunas pastelerías preparan mousses con forma de rosa y bizcochos con franjas rojas y amarillas que evocan la senyera, mientras que otras optan por tartas de frutas decoradas con rosas de fresa o manzana.
También ganan protagonismo propuestas originales como las rosas de hojaldre de chocolate, perfectas para quienes buscan un toque más goloso sin renunciar a la estética floral tan característica de este día. Y, por supuesto, no puede faltar el tradicional pan de Sant Jordi, una receta salada muy representativa que también tiene su lugar en muchas mesas durante la celebración.
Además, son muy populares las galletas con motivos de dragones y caballeros, perfectas para regalar junto a un libro.
Otra opción sencilla y vistosa son los cupcakes con cobertura de crema en tonos rojos y amarillos, coronados con una pequeña rosa de mazapán.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 0,4 ,200 kcal
- Proteínas: 5 g
- Grasas: 25 g
- Carbohidratos: 43,8 g
- Fibra: 1,3 g