Receta de Tarta de queso y arándanos sin horno: un postre muy cremoso y fácil de preparar en casa

 
Por The Velvet Taste, Grupo de chefs pasteleros y nutricionistas. 14 octubre 2026

¿Uno de tus postres favoritos es la tarta de queso o el famoso cheesecake con su clásica salsa de arándanos? Prepararlo en casa puede parecer complicado, pero con esta receta no tendrás que preocuparte por encender el horno, por las grietas en la superficie, los baños María o los tiempos de cocción.

Y lo mejor es que conserva todo lo que hace irresistible a este postre: una base de galletas, un relleno cremoso y sedoso de queso crema y una mermelada de arándanos casera que equilibra el dulzor con la acidez.

6 comensales 45m Dificultad baja
Características adicionales: Coste medio, En frío
Ingredientes para hacer Tarta de queso y arándanos sin horno: un postre muy cremoso y fácil de preparar en casa:
  • Para la base: s
  • 80 gramos de galletas de vainilla s
  • 35 gramos de mantequilla derretida s
  • Para el relleno: s
  • 200 gramos de queso crema s
  • 70 mililitros de leche s
  • 150 gramos de crema de leche s
  • 70 gramos de azúcar s
  • 7 gramos de gelatina neutra en polvo s
  • 42 mililitros de agua fría para hidratar la gelatina s
  • Para la mermelada de arándanos: s
  • 200 gramos de arándanos s
  • 45 gramos de azúcar s
  • Zumo de 1/2 limón s

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Cómo hacer Tarta de queso y arándanos sin horno: un postre muy cremoso y fácil de preparar en casa:
1

Empieza preparando la base de la tarta. Para hacerlo, coloca las galletas trituradas en un bol y añade la mantequilla derretida. Mezcla bien hasta obtener una pasta homogénea ligeramente arenosa. Puedes triturar las galletas utilizando un procesador de alimentos o colocarlas en una bolsa hermética y aplastarlas hasta que queden completamente pulverizadas.

2

Vierte esta mezcla en un molde, preferiblemente desmontable. Si no tienes uno, puedes utilizar un aro de repostería forrando la base con papel film para facilitar el desmoldado. Presiona firmemente la mezcla para compactarla. Puedes hacer únicamente la base o también cubrir las paredes del molde. Una vez lista, refrigérala mientras preparas el relleno.

3

Para hacer la crema de queso, comienza hidratando la gelatina. Para ello, vierte el agua fría sobre la gelatina, remueve ligeramente y deja reposar hasta que absorba toda el agua.

4

Aparte, coloca la leche y el azúcar en una olla y lleva al fuego únicamente hasta que el azúcar se disuelva por completo.

5

Retira del fuego y agrega la gelatina hidratada. Remueve bien hasta que se disuelva completamente.

6

Incorpora el queso crema y mezcla hasta obtener una crema homogénea. Puedes utilizar un batidor de globo para ayudar a disolver cualquier grumo.

7

Finaliza el relleno agregando la crema de leche. Mezcla bien y vierte la preparación sobre la base de galleta. Luego, refrigera la tarta por lo menos 3 horas, aunque el resultado será mejor si la dejas reposar toda la noche.

8

Para preparar la mermelada de arándanos que irá sobre la tarta, coloca en una olla los arándanos, el azúcar y suficiente agua para cubrirlos. Deja hervir hasta que los arándanos se suavicen. A medida que se cocinan, aplástalos ligeramente para que liberen sus jugos y la preparación vaya adquiriendo una consistencia similar a la de una mermelada.

9

Mantén la cocción removiendo de vez en cuando hasta que el líquido espese. Sabrás que está lista cuando, al pasar la cuchara por el fondo de la olla, puedas ver momentáneamente la base antes de que la mermelada vuelva a cubrirla. Apaga el fuego, deja enfriar ligeramente y añade el zumo de limón. Mezcla bien para integrarlo.

10

Desmolda la tarta de queso y distribuye la mermelada de arándanos sobre la superficie. Decora con más arándanos frescos y unas hojas de menta. ¡A disfrutar!

Si te ha gustado la receta de Tarta de queso y arándanos sin horno: un postre muy cremoso y fácil de preparar en casa, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de tartas.

Cómo conseguir una textura muy cremosa

La textura cremosa de esta tarta se debe principalmente al queso crema. Gracias a su contenido de grasa y a la forma en que el agua y la grasa están distribuidas en su estructura, aporta una sensación suave, densa y sedosa en boca, muy similar a la de una tarta de queso tradicional horneada. Además, la grasa actúa como portadora de sabor y contribuye a esa sensación untuosa que hace que el relleno se funda en el paladar.

Si prefieres una textura todavía más ligera y aireada, puedes batir la crema de leche bien fría hasta que forme picos suaves. Después, incorpórala al relleno en varias tandas utilizando una espátula de goma y realizando movimientos envolventes. De esta forma conservarás el aire incorporado durante el batido y obtendrás una tarta más ligera, pero sin perder la cremosidad característica que aporta el queso crema.

Valor nutricional

(por comensal)

  • Calorías: 367,8 kcal
  • Proteínas: 4,8 g
  • Grasas: 22,8 g
  • Carbohidratos: 37,2 g
  • Fibra: 1,1 g
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