Receta de Tarta de queso y frambuesas sin horno: fácil, cremosa y con un resultado de pastelería
Hay postres que entran por los ojos y conquistan desde el primer bocado, y esta tarta de queso con frambuesas es uno de ellos. La cremosidad del queso se combina con el sabor ligeramente ácido y el intenso color de las frambuesas, mientras que la base de galleta aporta el toque crujiente que completa cada porción.
Además, no necesitas encender el horno para prepararla, por lo que es una opción fácil, refrescante y perfecta para disfrutar en cualquier ocasión, especialmente durante los meses de más calor. Descubre cómo preparar esta irresistible tarta de queso y frambuesas sin horno paso a paso.
Ingredientes:
- Para la base:
- Para la crema de queso:
- Para la salsa de frambuesas:
Cómo hacer Tarta de queso y frambuesas sin horno: fácil, cremosa y con un resultado de pastelería:
Empieza preparando la base de la tarta, tritura las galletas (de preferencia de vainilla). Puedes hacerlo en un procesador de alimentos o colocarlas dentro de una bolsa con cierre hermético y aplastarlas con un rodillo hasta pulverizarlas.
Coloca el polvo de galleta en un bol y añade la mantequilla derretida. Mezcla bien hasta formar una masa ligeramente arenosa.
Vierte la mezcla en un molde de 18 cm de diámetro (o en moldes individuales). Lo ideal es que este molde sea desmontable; también puedes usar un aro forrado con papel film en la base. Presiona la masa para que quede compacta y refrigera hasta que endurezca.
Para la crema de queso, comienza hidratando la gelatina neutra en polvo con el agua fría, remueve y deja reposar al menos 30 minutos hasta que se forme una masa firme.
Coloca en una olla la crema de leche y la leche, calienta suavemente y añade el queso crema, el azúcar y unas gotas de esencia de vainilla para aromatizar.
Remueve bien hasta obtener una crema homogénea. No es necesario que hierva. Retira del fuego y añade la gelatina hidratada. Mezcla nuevamente hasta que la gelatina se disuelva por completo y deja enfriar hasta que alcance temperatura ambiente.
Vierte la crema en el molde sobre la base de galleta y lleva a la nevera durante al menos 3 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche.
Para la salsa de frambuesas, coloca en una cacerola las frambuesas (pueden ser frescas o congeladas), añade el agua y el azúcar, remueve bien y deja hervir hasta que la fruta se suavice y se forme un puré fácilmente aplastando las frambuesas.
Si deseas una salsa con textura más sedosa, licúa la mezcla, cuélala para retirar las semillas y vuelve a ponerla al fuego. Deja hervir a fuego lento hasta que espese y adquiera cuerpo. Luego reserva y deja enfriar.
Sirve la tarta vertiendo la salsa de frambuesas por encima y decora con más frambuesas. ¡A disfrutar!
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Cómo conseguir una tarta de queso sin horno firme y cremosa
La clave para que tu tarta de queso sin horno tenga una textura firme y al mismo tiempo cremosa está en la correcta utilización de la gelatina. Este ingrediente actúa como una malla que une todos los componentes de la mezcla.
Si lo que buscas es una versión más ligera, con textura tipo mousse, puedes modificar un paso sencillo. En lugar de calentar la crema de leche junto con el resto de ingredientes, enfríala y bátela hasta que se formen picos suaves. Una vez que la mezcla de queso y gelatina esté fría, incorpora la crema batida poco a poco, con movimientos envolventes, para mantener el aire y lograr una consistencia esponjosa.
Después de integrarla, continúa con la receta vertiendo la preparación en el molde y refrigerando.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 376,7 kcal
- Proteínas: 4,8 g
- Grasas: 26,7 g
- Carbohidratos: 31,7 g
- Fibra: 2 g
