El truco para que el arroz con pollo de la abuela quede suelto: “Haz esto antes de hervir y quedará perfecto”
El arroz con pollo de la abuela es un plato que todos recordamos con cariño. El aroma a sofrito y a pollo recién cocinado nos traslada directamente a la cocina de casa y nos abre el apetito al instante. Cada familia tiene su manera de prepararlo, cada abuela sus trucos, y aunque parezca una receta sencilla, conseguir que el arroz quede en el punto exacto no es tan fácil. Muchos cocineros se frustran cuando, después de tanto tiempo en la cocina, ven que el arroz termina apelmazado o pasado de cocción.
La cocinera Anabell Acevedo ha compartido su truco infalible para evitar que esto suceda y nos enseña desde cómo preparar el arroz antes de hervirlo hasta cómo controlar la cocción. Son gestos sencillos, que muchas veces pasamos por alto, pero que cambian por completo el resultado final. Si los sigues, tu arroz con pollo quedará suelto, esponjoso y en su punto perfecto.
El primer secreto para un arroz más suelto: lavarlo bien
Puede parecer un detalle sin importancia, pero lavar el arroz antes de cocinarlo es esencial para obtener un arroz con pollo suelto. ¿Por qué? Porque al hacerlo eliminas el exceso de almidón, lo que evita que los granos se peguen entre sí.
La cocinera Anabell Acevedo señala: "Es recomendable lavar el arroz antes de cocinarlo hasta que el agua salga clara". Solo tienes que colocar el arroz en un colador y lavarlo bajo el chorro de agua fría hasta que veas que el agua sale completamente transparente y limpia. Además de hacer que quede más suelto, también mejorará su textura y estará mucho más rico.
El salteado: el paso que mejora el sabor final
Una vez lavado, hay que pasar el arroz por la sartén. Este paso, que muchos omiten, sella el grano y crea en él una ligera capa tostada que actúa como barrera contra el exceso de humedad. Acevedo destaca que este truco es fundamental para evitar que el arroz se apelmace.
En una sartén o cazuela amplia, añade un chorrito de aceite de oliva y espera a que se caliente. Luego, agrega el arroz y remuévelo con una cuchara de madera. No tienes que dorarlo, sino dejar que cada grano reciba un poco de calor y textura. ¡Con un par de minutos es suficiente!
La proporción exacta de agua y arroz
Aquí no hay margen de error. La cocinera Anabell lo deja claro: "Respeta siempre la proporción de dos tazas de agua por cada taza de arroz". Si echas las cantidades justas, el arroz con pollo te quedará perfecto, ni muy seco, ni muy empapado. Con esta fórmula, te aseguras de que los granos absorban únicamente la cantidad de líquido justa.
Una vez hayas salteado el arroz y añadido los condimentos que desees (el sofrito de ajo, la cebolla, el tomate, los pimientos...), vierte el agua caliente. Evita agregar agua templada o fría para que no se baje la temperatura de golpe y la cocción se haga de manera uniforme.
No remuevas el arroz (si no quieres que se pegue)
Este es uno de los consejos que más cuesta aceptar. Tenemos tendencia a estar controlando todo el tiempo la olla y removiendo el arroz. Pero lo cierto es que mover el arroz cuando se cocina es casi como invitar a que lo granos se peguen entre sí y se vuelvan una masa incomible.
La solución es muy sencilla: fuego medio-bajo, tapa la olla y paciencia. Deja que las burbujas hagan su trabajo, que el vapor circule y que el arroz se vaya cocinando a su ritmo. No pasa nada si no lo vigilas, de hecho, cuanto menos lo remuevas, mejor. Pruébalo y verás cómo funciona. Después de unos minutos, tu arroz estará suelto, esponjoso y listo para triunfar en la mesa.
Otros consejos para un arroz con pollo muy sabroso
Cuando el arroz termine de cocinarse, no tengas prisa por destapar la olla. Deja que repose tapado unos cinco minutos antes de emplatar para que termine de asentarse, concentre mejor el sabor y que el aroma se intensifique.
Y no te olvides del otro protagonista de esta receta: el pollo. Puede estar cocido en el caldo que impregna el arroz de sabor, salteado con especias o incluso asado y desmenuzado. Lo importante es que quede jugoso y bien sazonado. Con estos pequeños detalles, tu habitual arroz con pollo dejará de ser un plato cualquiera y se convertirá en una receta digna de chef.
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