Receta de Panna cotta de frutos rojos: el postre más cremoso y fresco que se prepara sin horno
La panna cotta es uno de esos postres que atrapan por su elegancia y delicadeza a primera vista. Sin embargo, toda esa sofisticación esconde una preparación muy sencilla, que no requiere de muchos ingredientes.
Este postre es originario del norte de Italia y su nombre, traducido al español, significa “crema o nata cocida”. Se basa en calentar la crema para aromatizarla y endulzarla, y luego dejarla tomar firmeza con la ayuda de la gelatina. Su superficie lisa e impecable es el lienzo perfecto para acompañar con un sinfín de salsas o compotas. Y no hay mejor complemento que la clásica salsa de frutos rojos, la más popular y cautivadora. Sus aromas intensos, la frescura vibrante de frambuesas, moras y arándanos, junto con sus notas ligeramente cítricas, enriquecen la panna cotta y la transforman en un postre inolvidable.
- Para la panna cotta: s
- 200 mililitros de nata o crema de leche s
- 100 mililitros de leche s
- 80 gramos de azúcar s
- 7 gramos de gelatina neutra en polvo (hidratar con 42 ml. agua fría) s
- Esencia de vainilla s
- Para la salsa de frutos rojos: s
- 200 gramos de frutos rojos (mix de frambuesas, moras, arándanos) s
- 30 gramos de azúcar s
- Agua c/n s
- 1 cucharada sopera de zumo de limón s
La preparación de una panna cotta de frutos rojos comienza con la gelatina. Si utilizas gelatina neutra en polvo, vierte el agua fría sobre ella, remueve suavemente y deja reposar al menos diez minutos, hasta que se forme una masa compacta. En caso de preferir las láminas de gelatina, basta con sumergirlas en agua fría hasta que estén blandas y flexibles.
En una cacerola coloca la leche junto con la crema de leche y endúlzala con el azúcar.
Lleva al fuego y aromatiza con esencia de vainilla, aunque el resultado será mejor si utilizas una vaina de vainilla.
Cuando la crema comience a burbujear ligeramente en los bordes y notes que el azúcar se ha disuelto por completo, retírala del fuego de inmediato. Incorpora la gelatina hidratada y remueve delicadamente solo hasta que se funda por completo. Deja que la preparación se entibie.
Antes de verterla en los moldes, engrasa las paredes y el fondo con unas gotas de aceite para facilitar el desmoldado. Una vez que la mezcla esté fría, llena los moldes hasta el tope y refrigera durante toda la noche para que tome cuerpo y firmeza.
Para la salsa de frutos rojos, coloca en una olla pequeña los frutos rojos junto con el azúcar y suficiente agua para cubrirlos. Lleva al fuego y deja hervir durante unos 15 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo o se evapore en exceso el líquido.
Cuando al pasar la espátula por la base de la olla notes que el fondo se despeja y lentamente vuelve a cubrirse, ya está lista la salsa, así que retírala del fuego y deja enfriar.
En el momento de servir, desmolda la panna cotta con cuidado, ayudándote con una espátula fina para despegar los bordes, y colócala invertida sobre un plato. Añade el zumo de limón a la salsa fría, mezcla bien y vierte un par de cucharadas sobre la panna cotta. ¡A disfrutar!
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Es importante considerar la temperatura de la crema al integrar la gelatina, ya que el calor excesivo puede alterar su capacidad de gelificar. Lo mejor es añadirla cuando la mezcla ya se ha retirado del fuego y está tibia, alrededor de 60 °C.
Para mejorar el sabor de la panna cotta y su textura puedes combinarla con otros ingredientes como yogur; y si buscas una consistencia más densa, similar a la de un cheesecake, puedes añadir queso crema o mascarpone.
Además, para mantener la textura sedosa y libre de burbujas de aire es importante no dejar hervir la mezcla ni batirla enérgicamente, ya que esas burbujas quedarán atrapadas en lo que será la base del postre.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 0,3 ,200 kcal
- Proteínas: 2,5 g
- Grasas: 22,5 g
- Carbohidratos: 25 g
- Fibra: 2,5 g