Receta de Tarta de queso con higos sin horno: un postre fácil y cremoso para aprovechar la fruta de temporada
La tarta de queso con higos es uno de esos postres que se extrañan cuando termina la temporada. Y es que los higos alcanzan su mejor momento durante los meses más cálidos del año, cuando se vuelven especialmente jugosos y aromáticos.
La cremosidad del relleno de queso combina a la perfección con el dulzor natural de los higos y con la capa crujiente de galletas de la base. Lo mejor es que es una tarta para la que no necesitas utilizar el horno, aunque también puedes transformarla fácilmente en una clásica cheesecake horneada.
- Para la base: s
- 80 gramos de galletas de vainilla s
- 35 gramos de mantequilla derretida s
- Para el relleno: s
- 200 gramos de queso crema s
- 150 mililitros de crema de leche (¾ taza) s
- 70 mililitros de leche s
- 70 gramos de azúcar s
- 7 gramos de gelatina neutra en polvo s
- 42 mililitros de agua fría para hidratar la gelatina s
- Para decorar: s
- 200 gramos de mermelada de higos o dulce de higos s
- Higos frescos c/n s
Prepara la base de galletas. Coloca las galletas trituradas en un bol y añade la mantequilla derretida. Mezcla bien hasta obtener una pasta homogénea de textura húmeda y granulada. Para triturar las galletas, puedes utilizar un procesador de alimentos o colocarlas dentro de una bolsa con cierre y aplastarlas con ayuda de un rodillo.
Vierte esta mezcla en un molde, preferiblemente desmontable, o en un aro forrado con film acetato, ya que la tarta no irá al horno. Compacta bien la base utilizando el dorso de una cuchara, un vaso o un aplastador de hamburguesas, procurando que quede uniforme. Lleva a la nevera mientras preparas el relleno.
Para la crema de queso, empieza hidratando la gelatina neutra en polvo con el agua fría. Remueve ligeramente para evitar la formación de grumos y deja reposar durante unos 30 minutos para que se hidrate por completo.
Calienta la leche junto con el azúcar hasta que este se disuelva completamente. No es necesario que hierva; bastará con que esté bien caliente y comiencen a aparecer pequeñas burbujas en los bordes.
Añade la gelatina hidratada y mezcla hasta comprobar que se ha disuelto por completo. Por ello es importante que la leche esté caliente, pero no hirviendo.
Incorpora el queso crema y remueve hasta obtener una mezcla homogénea. Si se forman grumos y resulta difícil deshacerlos, cambia a un batidor de globo para facilitar su integración. Deja enfriar la preparación hasta que alcance temperatura ambiente.
Por último, añade la crema de leche y mezcla bien. Si prefieres una textura más aireada, similar a una mousse, bate previamente la crema hasta obtener picos suaves e incorpórala en varias tandas utilizando movimientos envolventes.
Vierte la preparación sobre la base de galletas y refrigera durante toda la noche para que la tarta adquiera una consistencia firme.
Al día siguiente, desmolda con cuidado y cubre la superficie con mermelada de higos. También puedes utilizar dulce de higos o preparar tu propia mermelada casera si estás en temporada. Para terminar, decora con algunos higos frescos cortados en gajos.
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Una de las opciones más clásicas es servirla con frutos secos como pecanas, nueces o almendras tostadas, ya que añaden un agradable contraste crujiente frente a la suavidad del relleno. Y una manera de integrarlos es transformando esta receta en una tarta de queso horneada, que se adapta fácilmente. Para ello, hornea primero la base de galletas durante 10 minutos a 180 °C y deja enfriar ligeramente mientras preparas el relleno. Para la base, puedes reemplazar 30 g de galletas por pecanas molidas, por ejemplo.
En la crema, reemplaza la gelatina y la leche por 2 huevos. Mantén el resto de los ingredientes e incorpora algunos trozos de higo fresco a la mezcla para aportar más textura. Una vez listo el relleno, viértelo sobre la base y hornea a 150 °C durante aproximadamente 1 hora.
La tarta estará lista cuando los bordes se vean firmes, pero el centro conserve un ligero temblor al mover el molde. Este movimiento es normal y terminará de asentarse durante el enfriado. Deja enfriar completamente y luego refrigera. Para decorar, puedes colocar higos frescos, pecanas enteras tostadas o verter un hilo de miel encima.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 444,3 kcal
- Proteínas: 5 g
- Grasas: 26,7 g
- Carbohidratos: 47,9 g
- Fibra: 1 g