Receta de Tiramisú de pistacho y chocolate blanco: una combinación deliciosa para reinventar el clásico italiano
El tiramisú es uno de esos postres que nunca pasan de moda gracias a la combinación de café, bizcocho y una crema suave que conquista desde el primer bocado. Pero basta con introducir algunos ingredientes diferentes para darle un giro y convertirlo en una versión completamente distinta.
En esta ocasión, el pistacho se une al chocolate blanco para acompañar las clásicas capas de bizcochos empapados en café. El resultado combina el sabor intenso del café con el dulzor del chocolate blanco y el característico toque del pistacho, creando un postre cremoso y lleno de contrastes.
- Para los bizcochos de soletilla s
- 2 claras s
- 2 yemas s
- 50 gramos de azúcar (¼ taza) s
- 55 gramos de harina s
- Azúcar glas c/n s
- Para la crema de pistacho y chocolate blanco: s
- 170 gramos de queso crema s
- 60 gramos de azúcar s
- 2 yemas s
- 35 gramos de pasta de pistacho s
- 30 gramos de chocolate blanco s
- 1 taza de café americano endulzado s
Empieza preparando los bizcochos de soletilla. Coloca las claras en el vaso de la batidora y bátelas a máxima velocidad con las varillas hasta que tripliquen su volumen. Añade entonces la mitad del azúcar poco a poco, en forma de lluvia, mientras continúas batiendo hasta obtener un merengue firme y con picos estables. Reserva la mezcla.
En el mismo bol de la batidora, una vez limpio, añade las yemas y el resto del azúcar. Bate de nuevo a máxima velocidad hasta obtener una mezcla pálida, aireada y con punto de cinta o de letra (es decir, al levantar las varillas, la mezcla debe caer formando un hilo continuo que deje un trazo visible durante unos segundos).
Incorpora el merengue poco a poco a la mezcla de yemas con ayuda de una espátula de goma, realizando movimientos envolventes y suaves para evitar que la preparación pierda el aire.
Añade la harina previamente tamizada en varias tandas e intégrala con movimientos envolventes y suaves hasta conseguir una mezcla homogénea, sin grumos y sin perder el aire incorporado.
Vierte la mezcla en una manga pastelera con boquilla lisa del número 10 y forma los bizcochos sobre una bandeja cubierta con un tapete de silicona. Espolvorea azúcar glas por encima y hornea a 190 ºC durante unos 10 minutos, hasta que estén ligeramente dorados.
Para preparar la crema, coloca las yemas y el azúcar en un bol resistente al calor y ponlo al baño María, con el fuego bajo. Bate con unas varillas hasta que la mezcla alcance los 60 ºC.
Retira la mezcla del baño maría y añade el queso crema a temperatura ambiente. Remueve bien con unas varillas hasta obtener una crema suave y homogénea, sin grumos.
Aparte, funde el chocolate blanco y mézclalo con la pasta de pistacho. Remueve bien hasta obtener una crema lisa, fluida y homogénea.
Vierte esta preparación sobre la mezcla de huevos y queso crema e intégrala con movimientos envolventes hasta obtener una crema uniforme.
Para montar el tiramisú, moja los bizcochos de soletilla uno a uno en el café americano endulzado, sin empaparlos demasiado. Coloca una primera capa de bizcochos en el molde o en vasos individuales y cubre con un tercio de la crema de pistacho y chocolate blanco. Alisa la superficie con una espátula antes de continuar con las siguientes capas.
Repite las capas de bizcochos de soletilla mojados en café y de crema hasta llegar a la parte superior. Alisa bien la última capa y, para decorar, dibuja unas líneas con pasta de pistacho. Después, pasa un palillo por las líneas en un mismo sentido para crear un efecto decorativo elegante.
Deja reposar el tiramisú en la nevera durante toda la noche para que la crema adquiera más cuerpo y los sabores se integren. Al día siguiente, estará listo para servir.
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La clave para conseguir un tiramisú cremoso y sedoso está en trabajar bien la crema desde el principio. Batir las yemas con el azúcar al baño maría permite que la mezcla gane volumen y espesor, creando una base ligera que después se integra con el queso crema y el chocolate blanco para conseguir una textura suave y uniforme.
También es importante respetar el reposo en frío. Una vez montado, el tiramisú necesita varias horas en la nevera para que la crema adquiera consistencia y los sabores se integren. Lo ideal es dejarlo reposar durante toda la noche, de manera que las capas queden firmes y el postre tenga una mejor textura al servirlo.
Por último, dedica unos minutos al montaje. Alisa cada capa con suavidad utilizando una espátula para conseguir una superficie uniforme y unas capas bien definidas. Si además quieres darle un acabado más cuidado, puedes decorar la parte superior con unas líneas de pasta de pistacho y dibujar sobre ellas con un palillo.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 56 kcal
- Proteínas: 12,5 g
- Grasas: 32,5 g
- Carbohidratos: 6 g
- Fibra: 1,5 g