Sandra Moñino, nutricionista: “El desayuno más saludable y nutritivo no es una tostada de pavo envasado, sino de pollo casero”

 
Por Alejandro Lingenti. 18 octubre 2026
Imagen: Sandra Moñino, nutricionista

Una tostada con pavo es uno de esos desayunos que se han ganado una reputación saludable casi sin discusión. Se prepara en pocos minutos, aporta proteínas y suele contener menos grasa que otras opciones habituales, como el beicon o el chorizo. Sin embargo, no todos los productos que se venden como fiambre de pavo tienen la misma calidad nutricional. Algunos contienen cantidades considerables de sal, almidones y otros ingredientes que poco tienen que ver con la carne.

La médica española Sandra Moñino, especializada en nutrición integrativa, divulgadora en redes sociales y autora del libro Adiós a la inflamación, propone una alternativa que permite controlar lo que comemos sin renunciar a la comodidad: preparar un fiambre casero con pechuga de pollo y conservarlo en la nevera para utilizarlo durante varios desayunos.

“Desde que aprendí a preparar este embutido antiinflamatorio, casero y saludable, nuestros desayunos son más saciantes y nutritivos”, explica Moñino en sus redes sociales.

El fiambre de pavo puede contener mucho más que carne

Conviene aclarar una diferencia fundamental: el pavo es una carne magra que aporta proteínas de buena calidad, vitaminas del grupo B y minerales como el fósforo y el selenio. El problema aparece cuando se confunde esa carne con determinados preparados industriales que contienen una proporción variable de materia prima.

Basta comparar las etiquetas de varios fiambres de supermercado para encontrar diferencias importantes. Algunos superan el 90 % de carne, mientras que otros incorporan agua, féculas, azúcares, estabilizantes y cantidades elevadas de sal.

Por eso, no todos los fiambres de pavo son nutricionalmente equivalentes, ni es correcto considerar perjudicial cualquier alimento por el simple hecho de estar envasado.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda reducir el consumo de carnes procesadas y favorecer los alimentos frescos dentro de una dieta variada. La preocupación está relacionada, entre otros factores, con el exceso de sodio y con las asociaciones observadas entre un consumo elevado de determinadas carnes procesadas y algunas enfermedades crónicas.

La propuesta de Moñino permite evitar buena parte de estos inconvenientes, aunque su beneficio dependerá también de los ingredientes del producto que se sustituya y de la frecuencia con la que se consuma.

La receta de Sandra Moñino para preparar fiambre de pollo en casa

La receta parte de una pechuga de pollo entera, sin necesidad de picarla ni transformarla en una masa. Para darle sabor, Moñino utiliza jengibre, pimienta, pimentón dulce, ajo, cúrcuma y albahaca, además de aceite de oliva virgen extra.

La preparación consiste en distribuir las especias sobre toda la superficie de la pechuga, añadir el aceite y envolver la pieza en papel vegetal apto para cocinar. Después se introduce en la freidora de aire durante unos 30 minutos a 180 °C. También puede utilizarse el horno, con un tiempo orientativo de 35 minutos.

Es importante comprobar que el centro de la carne esté completamente cocinado, porque los tiempos varían según el grosor. Una vez fría, se corta en lonchas finas, como si fuera un fiambre convencional.

El resultado puede utilizarse sobre pan casero, mejor si es integral, acompañado de tomate rallado y un poco de aceite de oliva. También admite otras combinaciones, como aguacate o verduras asadas.

Para conservarlo, debe refrigerarse rápidamente en un recipiente cerrado y consumirse preferentemente en un plazo de tres días. Si se prepara más cantidad, resulta conveniente congelar una parte.

Imagen: Fiambre casero de Sandra Moñino / Instagram (@nutricionat_)

Un desayuno rico en proteínas puede ayudar a prolongar la saciedad

Uno de los argumentos de Moñino es la capacidad saciante de este desayuno. Desde el punto de vista nutricional, tiene fundamento: las proteínas intervienen en los mecanismos que regulan el apetito y pueden contribuir a prolongar la sensación de plenitud después de comer.

Su digestión estimula la liberación de hormonas intestinales relacionadas con la saciedad, entre ellas el péptido YY y el GLP-1. Estos mecanismos ayudan a explicar por qué algunas comidas ricas en proteínas resultan más satisfactorias que otras con un aporte energético similar.

La pechuga de pollo cocinada proporciona aproximadamente entre 29 y 31 gramos de proteínas por cada 100 gramos, aunque el valor varía según la preparación y el contenido de agua.

No obstante, sería incorrecto atribuir al pollo una ventaja exclusiva. Los huevos, el yogur natural, el pescado y las legumbres también pueden aportar proteínas de calidad.

Además, la saciedad depende del conjunto de la comida. Una tostada integral acompañada de pollo y tomate proporciona proteínas y fibra, mientras que una pieza de fruta puede completar el desayuno con vitaminas y otros compuestos beneficiosos.

Qué dice la ciencia sobre el efecto antiinflamatorio de este desayuno

Moñino utiliza la expresión “embutido antiinflamatorio” para describir su receta, principalmente por la presencia de cúrcuma, jengibre y aceite de oliva virgen extra.

La cúrcuma contiene curcumina, un compuesto investigado por sus posibles efectos sobre determinados procesos inflamatorios. El jengibre aporta gingeroles y otros compuestos bioactivos que también han sido estudiados por sus propiedades antioxidantes.

Sin embargo, conviene distinguir entre los resultados obtenidos en investigaciones con extractos concentrados y los efectos de las pequeñas cantidades de especias utilizadas habitualmente en la cocina. No existen pruebas suficientes para afirmar que una tostada con pollo y cúrcuma reduzca por sí sola la inflamación del organismo.

Lo que sí cuenta con mayor respaldo científico es el beneficio de determinados patrones alimentarios, especialmente la dieta mediterránea, caracterizada por un consumo abundante de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva.

En definitiva, la principal virtud de la receta no reside en convertir el desayuno en un tratamiento antiinflamatorio, sino en ofrecer una alternativa práctica a ciertos fiambres industriales. Preparar el pollo en casa permite controlar la sal, elegir los condimentos y disponer de una fuente de proteínas sin depender de productos preparados. Una mejora razonable que no exige demonizar todos los alimentos envasados ni convertir una elección cotidiana en una regla universal.

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