Receta de Bizcocho marmolado de yogur y chocolate: el postre fácil y esponjoso que parece sacado de una pastelería
Pocas cosas funcionan mejor que un bizcocho casero de vainilla y chocolate recién hecho. El clásico bizcocho marmolado combina ambos sabores en una miga esponjosa y suave, pero añadir yogur a la masa consigue llevar todavía más lejos esa textura.
Este ingrediente aporta humedad y ayuda a conseguir un bizcocho tierno, ligero y jugoso, que además mantiene su suavidad durante más tiempo. El resultado es una receta sencilla, de las que funcionan para el desayuno o la merienda y que resulta difícil dejar en una sola porción.
- 250 gramos de harina s
- 3 huevos s
- 180 gramos de azúcar s
- 150 mililitros de yogur griego natural s
- 60 mililitros de leche (¼ taza) s
- 150 gramos de mantequilla s
- 10 gramos de cacao en polvo s
- 8 gramos de polvo de hornear s
- 1 pizca de sal s
- Unas gotas de esencia de vainilla s
Empieza poniendo en el bol de la batidora la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar. Bate a velocidad alta con el accesorio de pala hasta obtener una mezcla cremosa, suave y homogénea, con una textura fácil de extender.
Incorpora los huevos de uno en uno, batiendo después de cada adición hasta que quede completamente integrado antes de añadir el siguiente. En este punto puedes añadir también unas gotas de esencia de vainilla para aportar aroma y potenciar el sabor del bizcocho.
Añade el yogur natural, preferiblemente de tipo griego, para aportar una textura más cremosa y jugosa a la masa. Si lo prefieres, también puedes utilizar yogur de vainilla para intensificar ese aroma sin cambiar demasiado el sabor del bizcocho.
Tamiza la harina junto con el polvo de hornear y una pizca de sal para evitar grumos y conseguir una masa más ligera. Añade aproximadamente un tercio de esta mezcla a la masa y remueve con una espátula de goma, solo hasta que quede integrada, sin batir en exceso.
Añade la mitad de la leche y mezcla suavemente hasta integrarla. Continúa incorporando de forma alterna la harina tamizada y el resto de la leche, procurando no batir en exceso. Termina con el último tercio de harina y remueve lo justo hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
Divide la masa en dos partes iguales. Deja una tal cual y añade a la otra el cacao en polvo previamente tamizado, mezclando con suavidad hasta que quede completamente integrado y sin grumos.
Engrasa el molde con mantequilla y coloca un disco de papel de horno en la base para facilitar el desmoldado. Vierte primero un tercio de la masa de vainilla y, encima, un tercio de la masa de chocolate. Repite las capas hasta terminar con ambas mezclas, procurando no removerlas demasiado para conservar el efecto marmolado.
Con un palito de brocheta, haz movimientos suaves y cortos en forma de espiral o zigzag para entrelazar ligeramente las masas y crear el característico efecto marmolado. No remuevas demasiado: si las mezclas en exceso, los dos colores terminarán fundiéndose y el bizcocho perderá el contraste que lo hace tan atractivo.
Hornea el bizcocho en el horno precalentado a 165 ºC durante unos 45 minutos. Para comprobar que está listo, introduce un palillo en el centro: debe salir limpio o con unas pocas migas, pero sin restos de masa húmeda. Déjalo reposar unos minutos fuera del horno antes de desmoldarlo y colócalo sobre una rejilla para que termine de enfriarse antes de servir.
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El efecto marmolado no depende solo de alternar las masas de vainilla y chocolate, sino de mezclarlas lo justo para que las dos conserven sus vetas. La masa con cacao suele ser algo más densa que la de vainilla, lo que ayuda a crear ese contraste cuando ambas se entrelazan en el molde.
Una vez colocadas las capas, no hace falta removerlas. Basta con pasar un palillo de brocheta o un cuchillo fino haciendo movimientos cortos en forma de zigzag o espiral. El objetivo es arrastrar ligeramente una masa sobre la otra, sin llegar a integrarlas por completo. Si se mezcla demasiado, desaparecerán las vetas y el bizcocho perderá el característico dibujo marmolado.
También conviene trabajar con cierta rapidez después de preparar la masa de chocolate. Cuanto más tiempo repose, más puede espesarse, por lo que será más difícil conseguir un dibujo limpio y definido al incorporarla al molde.
Valor nutricional
(por comensal)
- Calorías: 398,8 kcal
- Proteínas: 7,3 g
- Grasas: 19,6 g
- Carbohidratos: 48,5 g
- Fibra: 1,3 g